Enfoca tus recuerdos y ¡tira la foto!

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Recuerdos
 

  • Más allá del equipo que uses, tu buen ojo puede ayudarte a capturar bellas imágenes en tus travesías que quedarán por siempre en tu álbum de recuerdos.
JUAN CARLOS MOLINA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- En los viajes se viven momentos dignos de ser guardados más allá de los recuerdos. Y las fotografías que muchos trotamundos hacen, lejos de convertirse en simples registros para guardar en un álbum o compartir con la familia y amigos, también sirven para documentar historias, tradiciones, costumbres y aspectos de la vida cotidiana.

Incluso, gracias a las imágenes que tanto profesionales de la lente como amateurs han capturado y compartido por medio de libros, exposiciones o redes sociales, muchas personas pueden observar maravillas de la naturaleza (cielos estrellados, la vía láctea, amaneceres, atardeceres) y maravillarse con avistamientos de especies animales o con fenómenos migratorios. También se conocen diversas manifestaciones culturales o incluso -muchas veces- lugares remotos.

Este miércoles se celebra el Día Mundial de la Fotografía, en recuerdo a un 19 de agosto, pero de 1839, cuando la Academia Francesa de Ciencias anunció al mundo la técnica fotográfica conocida como daguerrotipo, que derivó en un arte que a la fecha sigue maravillando a muchos.

En la foto hay una intención, técnica, ingenio. No es lo mismo fotografiar paisajes o alimentos que retratar personas. Con la idea de obtener algunos consejos y compartirlos para poder aplicarlos durante alguna travesía, platicamos con los fotógrafos Pedro Berruecos y Enrique Noriega.

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Aunque capturar momentos de viaje no se necesita de una cámara profesional ni lentes intercambiables. Mucho más importante es la mirada de la persona que hace la toma, coinciden los expertos.

“La foto es lo último que tienes que hacer: primero tienes que entender bien el lugar, compenetrarte con él, y saber por dónde sale o por dónde se mete el Sol. Entender bien el lugar es un proceso muy personal”, dice Berruecos.

Una parte imprescindible, agrega Noriega, es pensar en la historia que se desea contar, incluyendo los elementos necesarios y eliminando los prescindibles.

“Si en Nueva York te tomo una foto cruzando la calle y aparece el logo de señalización de la Quinta Avenida, no tengo que sacar el Empire State para que la gente sepa en qué ciudad estás”, afirma.

A menudo la paciencia es clave, tanto para conseguir la luz idónea como para encontrar un buen ángulo, pero incluso cuando un fotógrafo se ha preparado con tiempo para lograr una imagen, lo imprevisible del clima y de otros factores naturales pueden ocasionar que no se consiga lo planeado.

Como hay que darle a la fotografía el tiempo que se merece, también habrá que tomar previsiones, dependiendo del destino. Por ejemplo: llegar con antelación, desmañanarse para captar un amanecer, tener paciencia para atrapar un atardecer o desplazarse a zonas poco concurridas que ofrezcan oportunidades de escenas inusuales.

Y más allá de los factores que uno planee, también hay un acto inconsciente al realizar fotografía, agrega Berruecos.

“Crear una imagen es el resumen de los discos que has escuchado, de los libros que has leído, de tus amigos, de tus alegrías, y frustraciones. Cada imagen que creas es el resultado de toda la tormenta que traes en tu cabeza”, concluye.Larga vida a este arte que puede inspirar a realizar una travesía y, lo más importante, algunas personas sólo reconocerán una experiencia o “viajarán” a un destino a través de la imagen que un fotógrafo atrape.

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