Wayeb Político: Urgente una oposición congruente en el país

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ÉDGAR FÉLIX

Tanto ha menospreciado la derecha mexicana el oficio político y la inteligencia del presidente Andrés Manuel López Obrador que andan perdidos, inventando encuestas ridículas como colocar a Ricardo Anaya como el “contrapeso” al actual movimiento social en el poder, o esos ataques constantes enarbolando la bandera sombría y deleznable marcada con la cantidad de muertos por Covid-19 como si la epidemia sólo fuera en el país y no contrastando científicamente los datos con el mundo.

En esta columna ya hemos dedicado bastante espacio a explicar la lógica y ejercicio del poder de López Obrador, porque si siguen utilizando la soberbia y altanería con que han actuado hasta ahora, seguirán como una oposición flaca, marrullera y oportunista, cuando se trata y se necesita, urgente, de una fuerza capaz de equilibrar las agrupaciones o corrientes políticas del país. Pero, lo que más necesitan es honestidad, capacidad y mucha inteligencia hasta ahora no demostrada, siquiera emocional.

Ayer lo decía en la conferencia de prensa de la mañana el mismo López Obrador cuando le preguntaban si procedería contra los ex presidentes de la República, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, y respondía que él no, que no lo hará. A la vez convocaba a la población a realizar una encuesta para preguntar si estaban a favor o en contra de juzgar a fondo a los ex mandatarios federales. Es decir, sí, pero la responsabilidad será de la sociedad y de quienes participen o encabecen un mitin público para decidir si los queman en leña verde en el Zócalo o no. O tal vez usen guillotina como en la Francia revolucionaria para cortarles las cabezas a los reyes.

El Presidente de la República es un líder forjado en las lides adversas, caray, es importante que le den un mérito para no cegarse. Es necio, estratégico, acostumbrado a luchar contra corriente. Los hechos, su historia, si es que la conocen un poco desde que andaba en Tabasco hasta ahora fue de crecimiento constante con el apoyo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fue forjando y encabezando un movimiento social que al final le permitió llegar a la Presidencia de la República, pero tanto priistas y panistas sigue tratándolo con aquel eslogan que le colgaron en el pecho de “un peligro para México”. Gran error, es el Presidente y ayer lo dijo “ahora tengo mucha información”.

Por eso es urgente la fundación y la fortaleza de una auténtica oposición congruente en el país que esté dispuesta a mojarse y ensuciarse los zapatos y no proteste desde la comodidad de sus automóviles con aire acondicionado. Hacen falta, muchísimo, los contrapesos en el país. Toda democracia debe tener esa parte que sopese intereses, pero que sea capaz de refundar una nación corroída constantemente por la corrupción y los abusos del poder. Si buscaban un momento histórico para hacerlo desde cualquier trinchera, panista, priista, conservadora, de derecha o como se llame o se identifique, actualmente es el tiempo ideal y propicio para prosperar siempre y cuando sean auténticos y congruentes.

Es una responsabilidad muy alta como proceder desde la sociedad contra los ex presidentes de la República si es que hay alguien capaz de hacerlo. No es fácil y eso López Obrador lo sabe por experiencia. Perder la tranquilidad y el confort de la invisibilidad del anonimato y entrar en la turbulencia de la lucha por causas sociales no es fácil. Nadie quiere perder amigos, familia, entrar en un desgaste constante y estar disponible “las 25 horas” del día. Así que ahora cobra coherencia lo que dijo López Obrador ayer ante los periodistas de la fuente presidencial: ¿Y yo por qué voy a proceder contra los ex presidentes?

La lucha debe tener objetivos coherentes, equilibrados, bien definidos para saber hacia dónde quieren llegar quienes abanderan cualquier causa social auténtica. ¿Un Presidente enjuiciando a ex presidentes? Sería un grave error porque sólo desataría aberraciones de grupos del poder. Descifrar, descodificar esa estrategia es empezar a entender lo que está pasando en el país porque al parecer siguen con el mismo modelo anterior de partidos y el mismo modelo de gobierno.

México está entrando históricamente a una democracia participativa eficaz, en la que los equilibrios son muy necesarios pero actuar con responsabilidad, también. No hay que perder de vista el entorno internacional. La socialdemocracia mexicana implementada por López Obrador con una fuerte carga de humanismo económico y moral, no está separada de Estados Unidos ni de Europa ni de otras naciones como China. Qué decir de Chile y Argentina.

No podemos seguir con una flaca oposición que alimenta de memes las redes y de insultos por Twitter contra el hijo menor del Presidente. Es indignante y muy poco ético, es mejor no bajarse del automóvil y seguir pitando por la calle. La confrontación de fuerza como se han comportado hasta ahora no es eficaz y terminan apoyando al oponente. Ser reactivos es la peor estrategia en una medición de fuerzas porque siempre perderán quienes sigan el juego de un líder bien cimentado o de una fuerza social con estrategia y rumbo, o al menos con una definición en la meta.

Hay una frase que define todo esto, del periodista neoyorquino Walter Lippmann, quien señala que en una democracia, la oposición no sólo debe ser tolerada por ser constitucional, sino también preservada por ser indispensable. Es decir, lo que planteamos en este artículo, la oposición como el péndulo de un reloj democrático, ante las posturas de cualquier Gobierno.

En ese sentido no hay que olvidarnos de la enseñanza reciente de la historia de Rusia donde la continuidad de los regímenes, primero de Mijaíl Gorbachov y de Boris Yeltsin que se confrontaron frenéticamente hasta la disolución del Parlamento en 1993 y el restablecimiento de un sistema con algunas libertades en medios, partidos y liderazgos.

Con el ascenso de Vladímir Putin y su posible reelección en 2024 la oposición rusa comienza nuevamente un debate de cómo abrir espacios en un régimen que se ha cerrado nuevamente.

No es el caso de México, aclaro, pero en todas las luchas democráticas o en procesos donde los gobiernos provienen de regímenes autoritarios que se han roto para mejorar la democracia de ese país, llámese Chile, Argentina, Francia y Rusia surge la necesidad de instaurar oposiciones participativas y bien estructuradas. Responsables y legítimas, pero no basadas en sistemas que fueron abandonados por los ciudadanos como ha sido el priista panista que alimentaron la corrupción y el despilfarro.

Wayeb político; Juan Carlos I, negocios en Cancún

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