Viven viacrucris para hallar lugar en escuela

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  • A unas horas del regreso a clases, padres de familia que tenían a sus hijos en colegios privados no han encontrado lugar en escuela pública.

JORGE RICARDO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Hasta antes de la pandemia del Covid-19, Alexander Gómez Vega, un abogado de Guadalajara de 42 años, podía pagar dos colegiaturas en una primaria particular de mil 150 pesos mensuales. Combinaba los litigios con su oficio de mecánico, pero con el cierre de los tribunales y de todos los negocios se quedó sin ingresos para el pago que subió a mil 300 pesos al mes. Tampoco ha podido encontrar un lugar en una escuela pública, por lo que planea meter un amparo por violación al derecho a la educación de sus dos hijas.

“En Guadalajara las cosas están imposibles que al no poder pagar la escuela privada, las personas buscamos cambiar a escuelas públicas y las respuestas de los directores es que no hay lugar y de ahí no se mueven a pesar de que será por televisión”, dice vía telefónica.

En Villahermosa, Tabasco, al esposo de la señora Selene Sosa le recortaron el 65 por ciento del salario y la empresa contratista de ella se quedó sin trabajo. Tampoco podrán pagar la inscripción de 5 mil pesos de la secundaria de su hijo ni los 4 mil 680 pesos de colegiatura.

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Ha buscado lugar en las secundarias públicas, pero le dicen que tiene que esperar después del 24 de agosto a ver si hay cupo. “Es muy frustrante porque la Secretaría de Educación de Tabasco no da ninguna información, los directores de las escuelas simplemente se lavan las manos diciendo que no hay cupo y el Secretario de Educación dice que va a ver cupo para todos”, acusa.

El presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares (ANEP), Alfredo Villar, afirma que de los 5 millones 300 mil estudiantes que hay en escuelas privadas de todos los niveles, 2 millones -el 40 por ciento- podrían desertar para buscar un lugar en las escuelas públicas, principalmente en preescolar y primaria. “Es un grave problema el que tenemos, y no sólo las escuelas privadas, sino también para el sistema público que no tiene capacidad de atender a tantos niños y jóvenes”, lamenta.

En su informe La Educación Obligatoria en México 2019, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), fijó en 30 millones 684 mil 470 los estudiantes mexicanos desde el nivel preescolar hasta el medio superior, 3 millones 689 mil 493 en escuelas particulares. Ese mismo informe indicó que el 21 por ciento de las 67 mil 876 primarias públicas y el 8 por ciento de las 7 mil 281 secundarias no tienen agua potable y que 13.7 por ciento de las primarias no cuentan con un salón para cada grupo.

“La verdad es que nosotros escogimos una escuela particular porque queríamos darle lo mejor a nuestra hija, principalmente que aprendiera inglés porque pensamos que es lo que le abriría las puertas y ahora que ya no podremos pagarla nos sentimos completamente inútiles”, dice Sandra Coba Álvarez, estilista de Álvaro Obregón, en la Ciudad de México. En marzo, al inicio de la pandemia del Covid cerró su estética y aunque hace unas semanas la volvió a abrir y confiaba en tener dinero para la colegiatura de su hija al final pidió el reembolso de la inscripción.

“Cuando nos mandan la lista de útiles, del costo de libros, de los uniformes, más la colegiatura, el costo se nos iba a 15 mil pesos, entonces ahí fue donde tomamos la decisión de buscar una pública”, dice. Desde principios de agosto visitó escuelas públicas donde sólo halló a los conserjes, miró las conferencias vespertinas del Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, preguntó por Twitter y Facebook y al final otro padre de familia le explicó que tenía que seleccionar por internet la escuela, enviar un correo y esperar. Cuatro días después le llegó un correo de que tenía que hacer de nuevo la selección. Por ahora espera una respuesta.

“Todo ha sido muy tenso y sin información oportuna y concreta, se nota que ningún funcionario ha tenido que cambiar a sus hijos a una escuela pública”, lamenta.

Los maestros de escuelas públicas también están preocupados por la cantidad de nuevos alumnos que podrían llegar. Mara Amynthia Espinoza, una profesora de dos secundarias en Guadalajara, recuerda que el año pasado tuvo grupos de 47 alumnos. “Imagínate cómo se viene la oleada ahora con los estudiantes de escuelas que van a cerrar o que no podrán pagar las colegiaturas, y a nosotros como maestros no nos han dicho nada”, expresa.

A nivel superior pasa lo mismo. María Luisa Flores, directora de la Alianza Para la Educación Superior (ALPES), dice que hay unos 4.2 millones de estudiantes en ese grado, un millón 700 mil de ellos en escuelas privadas. Y que hasta ahora en las 161 instituciones que conforman ALPES, no se ha reinscrito el 40 por ciento.

“Dejarán de estudiar, se esperarán un año o están pensando irse a una universidad pública, donde de todos modos no hay espacio”, dice. Luisa Flores recuerda que cada año tan solo en la Ciudad de México 65 mil jóvenes se quedan fuera de la educación superior por falta de cupo, y a nivel nacional son más de 420 mil.

Los directores de las organizaciones de escuelas particulares afirman que no sólo está en riesgo el sistema público por la saturación, sino por la caída del nivel de aprovechamiento.

Si bien, la SEP ha prometido un lugar a todos los estudiantes de escuelas privadas, lo hará a través de la radio y la televisión.

Villar resalta que las escuelas privadas son las que mejor respuesta tuvieron en el ciclo que se suspendió desde marzo pues usan más tecnologías, los maestros están más capacitados y los grupos son más pequeños.

“De todos modos, el Gobierno podrá aceptar a todos los alumnos, pero en algún momento se tendrá que volver a clases presenciales ¿y dónde los van a meter, si algunas escuelas ni salones tienen?”, advierte.

La situación de las escuelas públicas, los paros de maestros, los grupos numerosos y ahora las clases por televisión, han ocasionado que los padres de familia lo piensen dos veces antes de enviar ahí sus hijos.

Desde marzo que cerraron las escuelas, el esposo de Rosario de la Vega, de Puebla, perdió su trabajo como vendedor de libros escolares. Ella empezó un negocio de pasteles, pidieron prórroga para la hipoteca y el coche, pero este mes se vence el plazo que dieron los bancos para las tarjetas. Así que su hijo menor tendrá que esperar otro año para ir a la escuela y aún están pensando si mandar a su niña a tercer año del kinder particular.

“De todos modos, no puedo estar con dos niños de preescolar en 2 tabletas o computadoras en clases al mismo tiempo, desde las 9 de la mañana hasta la 1 de la tarde y sinceramente no hemos pensado enviarlos a la escuela pública”, dijo.

Los directores de la ANEP y ALPES plantean que el Gobierno los ayude pagando las 10 becas que todas las escuelas privadas están obligadas a dar. También, que se condonen algunos impuestos o se les permita diferirlos para preservar no sólo la matrícula de alumnos sino los puestos de trabajo que generan. Finalmente, consideran, las escuelas privadas colaboran para incluir a más población en el sistema educativo. Pero afirman que hasta ahora nadie se ha acercado a hablar con ellos.

Por su parte, los padres de familia se quejan de los cobros de las escuelas privadas, aunque si pudieran lo seguirían pagando. “Uno siempre busca lo mejor para sus hijos”, repiten. Y luego confían en encontrar cupo en una escuela pública, en que sólo sea una pausa y en estar de regreso el próximo año.

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