Destinos turísticos con oscuro pasado

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Destinos turísticos con oscuro pasado

 

  • Algunos destinos turísticos, al visitarlos, permiten al viajero hacer conciencia sobre las consecuencias y el uso de armas nucleares.
JUAN CARLOS MOLINA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Este sábado 29 de agosto fue el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, fecha establecida por la ONU que busca generar conciencia sobre los daños que estas actividades pueden causar en la vida humana y en el ambiente.

Y si bien se trata de un tema oscuro que remite a momentos siniestros de la historia, también es cierto que algunos destinos, al visitarlos, permiten al viajero hacer conciencia sobre las consecuencias y el uso de este tipo de armas.

De hecho, en años pasados ha adquirido popularidad entre ciertos viajeros la zona de Prípiat y Chernóbil, Ucrania. Ahí se llevó a cabo el accidente nuclear de 1986, el peor de su tipo jamás registrado. El desastroso evento causó muertes, la evacuación de los ciudadanos para huir de la radiación y problemas de salud a largo plazo para muchos habitantes.

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Aunque ya hay visitas a la Zona de Exclusión (alrededor del lugar del suceso), se han establecido varias restricciones para conocerla debido a las preocupaciones que aún causa la radioactividad del lugar. Los visitantes deben ser mayores de 18 años, acudir con un grupo autorizado y portar ropa que cubra mucho del cuerpo. Además está prohibido tocar las estructuras.

Y fuera del tema de la seguridad, el hecho de que este lugar se haya convertido en fondo para fotos posadas y selfies ha causado polémica.

En otras partes del mundo hay más destinos que también remiten a históricos sucesos relacionados con la energía nuclear. Dos muy conocidos son Hiroshima y Nagasaki, Japón, en los que ejército estadounidense lanzó bombas atómicas el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. Se estima que la primera explosión causó alrededor de 140 mil muertes y la segunda, al menos 74 mil.

Hoy en día Hiroshima tiene como monumento la Cúpula de la Bomba Atómica, un edificio que se mantuvo mayormente en pie pese a ubicarse muy cerca del centro de la explosión, Desde entonces, la estructura se ha dejado intacta.

En el cercano Museo Memorial de la Paz se hallan fotos, testimonios de los sobrevivientes y objetos que pertenecieron a la víctimas. Una sala completa está dedicada a los daños que representan las armas nucleares.

Nagasaki también tiene espacios para recordar los acontecimientos, entre ellos el Parque de la Paz, con una estatua de casi 10 metros diseñada por el artista Seibo Kitamura. La estructura muestra a una figura en oración con una mano apuntando hacia arriba -como representación del riesgo de las armas atómicas- y otra hacia su lado, que simboliza el deseo de tener paz.

La ciudad además aloja el Museo de la Bomba Atómica, que aborda la historia de la región y las consecuencias del bombardeo.

En Estados Unidos también hay sitios donde se realiza el llamado turismo atómico. El Nevada National Security Site (NNSS), por ejemplo, fue establecido en la década de los 50 para realizar pruebas nucleares. Las nubes de hongo que éstas generaban eran visibles a grandes distancias e incluso se podían reconocer desde Las Vegas, a más de 100 kilómetros de distancia.

Incluso, algunos casinos planeaban fiestas alusivas a estos sucesos (llamadas “Dawn Bomb Parties”) en las que se ofrecían cócteles “atómicos”.

Cada año el NNSS ofrece pocos recorridos guiados disponibles para el público. Los tours pasan por sitios como Mercury, un pequeño poblado donde vivían los trabajadores; y el cráter Sedan, de varios metros de profundidad, que fue formado por una explosión en 1962.

En un futuro en el que el confinamiento ya no limite tanto nuestras opciones de viajar, tal vez será posible conocer algunos de estos lugares, ideales para generar reflexión y pensar en la vigencia de una fecha como la que se celebró ayer.

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