Usan efectivo ciudadanos y empresas, ¡como nunca!

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  • El valor del efectivo en manos del público —empresas y personas— se disparó este 2020 desde que empezó a azotar la pandemia.
MARLÉN HERNÁNDEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El valor del efectivo en manos del público —empresas y personas— se disparó este 2020 desde que empezó a azotar la pandemia y ha impuesto mes tras mes máximos históricos medidos en pesos constantes.

Su primer récord alcanzado en este año sucedió en marzo, cuando esa masa monetaria creció a un ritmo anual de 7 por ciento para alcanzar un billón 566 mil millones de pesos ese mes, atípicamente superando el monto de diciembre pasado, cuando de manera estacional se dispara el efectivo en circulación.

Luego en abril aceleró más, a una tasa de 12.9 por ciento anual; en mayo, 15 por ciento; y en junio —último dato disponible— lo hizo en 16 por ciento para alcanzar un histórico de un billón 704 mil millones de pesos.

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Para Héctor Magaña Rodríguez, del Centro de Investigación en Economía y Negocios, el fuerte incremento del efectivo se puede explicar básicamente por dos fuentes: el retiro de ahorros de cuentas bancarias o de Afores y el financiamiento a través del crédito.

“Aquellos que no contaban con ahorros y que perdieron de manera súbita su fuente de trabajo han comenzado a solicitar créditos para el consumo de los bienes necesarios”, apuntó el especialista del CIEN.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, señaló que, por la incertidumbre económica desatada con la pandemia, las personas y las empresas podrían estar prefiriendo tener mayor liquidez.

“Como parte del shock externo de la pandemia se da mayor cautela o un mayor miedo en las personas que provoca muchas distorsiones en la economía y una de ellas es el manejo de efectivo.

“Por otro lado, la desincronización en la economía también cambia el porcentaje que los consumidores mantienen de efectivo”, apuntó.

Óscar Maynez, psicólogo de la UANL, indicó que estudios realizados en el área de neuropsicología establecen que la respuesta de acaparamiento, ya sea de dinero o productos como papel higiénico, está integrada al sistema nervioso como respuesta adaptativa a la escasez, ya sea real o percibida.

“Hay muchas referencias académicas de esto”, expuso. Los especialistas coincidieron en que la tenencia de más efectivo no necesariamente implica que ese dinero se esté gastando, sino que las personas y las empresas podrían estarlo acumulando para alguna emergencia.

De hecho, cifras del Inegi muestran que en marzo, abril y mayo —última cifra disponible— se presentaron caídas en el consumo privado, de 2.9, 22.3 y 23.5 por ciento anual, respectivamente.

Magaña añadió que la disminución en la tasa de interés o rendimiento que ofrecen los bancos sumada a la preferencia por liquidez podría haber incentivado a que las personas sacaran sus ahorros del banco, al disminuir el costo de oportunidad de tener el efectivo.

Siller expuso que el mayor manejo de efectivo también está ligado al aumento de la informalidad que ha provocado la crisis.

Magaña consideró que los fraudes con tarjetas de crédito y débito también han provocado que muchas personas pierdan la confianza en el uso de sus plásticos y opten por el uso del efectivo.

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