Desfalca Universidad y edifica imperio

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  • Gerardo Sosa Castelán desvió millones de pesos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo hacia empresas bajo su control.

ABEL BARAJAS / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Gerardo Sosa Castelán desvió millones de pesos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) hacia empresas bajo su control para financiar negocios inmobiliarios en varias entidades del País.

De acuerdo con Óscar Pacheco Medina, quien fungió como su operador y se acogió a un criterio de oportunidad para evitar ir a la cárcel, desde casi 20 años constituyó empresas para adquirir terrenos, construir naves industriales y rentarlas.

La transferencia de recursos fue posible debido a que Sosa Castelán, actualmente preso en el penal del Altiplano, ha sido desde hace varios lustros el dirigente del llamado Grupo Universidad, que ha controlado esa Casa de Estudios y que desde 2015 tiene el control de todo el patrimonio a través de Patronato Universitario.

El Grupo fue retratado en el libro “La Sosa Nostra, Porrismo y Gobierno Coludidos en Hidalgo”, del escritor Alfredo Rivera, el cual fue prologado por el periodista Miguel Ángel Granados Chapa y publicado en 2004.

Pacheco Medina reveló el pasado 3 de agosto, al declarar ante la FGR: “El 15 de diciembre de 2001 constituí la empresa denominada Inmobiliaria Constructora y Arrendadora Yolo, a solicitud del licenciado Gerardo Sosa Castelán, cuyas decisiones de la empresa dependían de él directamente”.

El Yolo es un cerro y pueblo del municipio de Tulancingo, la tierra natal de Sosa Castelán,

A través de esa inmobiliaria, Sosa Castelán adquirió terrenos y construyó naves industriales en Apizaco, Tlaxcala; Teziutlán y Tehuacán, Puebla; Celaya, Guanajuato; Minatitlán, Veracruz y la Ciudad de México.

La “vocación empresarial” de Sosa Castelán se inició en la Universidad con recursos de ésta, con los cuales creó 21 empresas que producen, administran o proveen bienes y servicios a la comunidad universitaria y a clientes externos.

Según los informes del testigo colaborador, rendidos en la causa penal 263/2020, después de que aproximadamente en 2005 concluyeran la ampliación de una bodega en Apizaco, se acercó a Sosa Castelán un arquitecto de Tulancingo, de nombre Jesús Bravo Paredes.

“Después de esa nave, se hace una súper nave en la Ciudad de México de aproximadamente 10 mil metros en San Antonio, DF, y esa se pagó así: a mí me depositaron de la UAEH por diversas cantidades de pesos y ocupé todo eso para comprar el terreno en el 2007”, relata.

“El puro terreno costó 45 millones, se pagó de la siguiente manera: la UAEH me depositó a mi cuenta esa cantidad y el banco Santander congeló ese dinero y le otorgó a Inmobiliaria Constructora y Arrendadora Yolo una serie de préstamos con la garantía líquida que le dio la Universidad para tener una cuenta nueva”.

Pacheco informó a la FGR que algunas de las transferencias que recibió para adquirir los bienes en beneficio de Sosa se hicieron directamente de las arcas universitarias o a través de las empresas controladas por el Patronato.

Por ejemplo, en octubre de 2007 recibió a través de un cheque de caja 5 millones de pesos provenientes de la Dirección de Promoción y Desarrollo de Empresas Universitarias, en tanto que otros 5 millones de pesos los recibió a través del contador personal de Sosa y quien era el encargado del transporte universitario.

Holding universitario

Con la bandera de obtener recursos para la UAEH, Sosa creó un entramado de empresas que operan al interior de los campus universitarios pero que brindan bienes y servicios tanto a comunidad universitaria como a externos.

Son al menos 21 las sociedades, algunas de ellas con poca vinculación con la vida universitaria, como un periódico o una gasolinera, pero que permitieron acrecentar el patrimonio de ellas al genera círculos de retroalimentación comercial.

Por ejemplo, Transporte Universitario Garza Shop, que brinda el servicio de traslados a los universitarios y carga su combustible en la Gasolinería Garza, también del propio conglomerado.

Entre los negocios más conocidos se encuentran el Rancho Universitario y la Productora Universitaria de Lácteos, en los cuales se producen cinco mil litros diarios de leche y se elaboran 27 tipos de quesos de forma natural, libres de conservadores y extensores, lo que les permite tener el certificado Kosher.

“De acuerdo con el contador (Vainey Melo Zuviri), 85 por ciento de la producción está destinada a su comercialización en la Ciudad de México. Explicó que las utilidades de esta empresa universitaria se destinan para becas de los estudiantes. Durante la degustación de quesos y yogures, Melo Zuviri mencionó que el Rancho Universitario actualmente tiene más de 150 hectáreas, con 520 animales”, informó la UAEH el pasado 24 de febrero en un comunicado.

Plaza Pabellón Universitario es un centro comercial ubicado dentro del campus universitario, en el municipio de Mineral de la Reforma, en el que, además de las firmas del Corporativo del Patronato, hay tiendas de otras marcas de productos diversos y dos sucursales bancarias.

Otros giros más que pertenecen al Corporativo son una mueblería, un restaurante, un hotel, un salón de eventos, una librería, una editorial, un hospital veterinario, un centro de negocios y un polifórum. Hasta la Orquesta Sinfónica le genera recursos al Patronato.Yolo

Conforme a las constancias judiciales, en 2001 Pacheco constituyó, junto con su hija Jéssica Pacheco Lozada, la empresa Inmobiliaria Constructora y Arrendadora Yolo. Este nombre corresponde al pueblo en donde Sosa Castelán cerró su campaña a la diputación federal un año antes.

Poco después se incorporó como accionista Adriana del Carmen Cravioto Torres, esposa de Sosa, quien hizo una aportación de capital de 950 mil pesos y adquirió el control del 95 por ciento de las acciones.

El 8 de enero de 2008 Jéssica Pacheco salió de la empresa y transfirió sus acciones a su padre, un movimiento simultáneo al aumento del capital social con un aparente préstamo de 7 millones de pesos de Óscar Damián Sosa Castelán, hermano del ahora preso en el penal del Altiplano.

A partir de ese momento se suscribieron mil 400 acciones adicionales a las 200 que ya existían y el hermano de Sosa pasó a ser el accionista mayoritario.

Pacheco fue desplazado en 2015 de la operación de esa empresa.

En marzo de ese año Sosa lo convocó a una reunión en la que estaba presente Francisco Natalio Zamudio Isbaile, tesorero del Patronato de la UAEH. Sosa le ordenó a Pacheco entregarle a Zamudio toda la documentación de Inmobiliaria Constructora y Arrendadora Yolo.

Al día siguiente Zamudio y su equipo de contadores, entre ellos Alberto Leonardo Barranco Velasco y Juan Manuel Hernández Gayosso, acudieron al domicilio fiscal de la empresa por los documentos.

A nombre de Sosa, le pidieron a Pacheco firmar un poder para actos de administración a favor de Zamudio, para cancelar y abrir nuevas cuentas bancarias.