Dice presente el autoaprendizaje

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Autoaprendizaje

 

  • La educación a distancia por la contingencia sanitaria del Covid-19 en el mundo hizo evidente la necesidad del autoaprendizaje.

TERESA MARTÍNEZ / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, NL.- La educación a distancia por la contingencia del Covid-19 hizo evidente la necesidad del autoaprendizaje.

Al no contar con la cercanía del profesor y tener una pantalla de por medio, los estudiantes están más por su cuenta.

“La pandemia desnudó muchas realidades, entre ellas que muchos chicos no tenían la capacidad de gestionar sus procesos de aprendizaje”, resalta Fabio Tarasow, experto en educación en ambientes digitales, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en Argentina.

“Sin la capacidad de autoaprender estás perdido en un lugar inmenso. Aquellos que tenían ese mapa mental de cómo hacer las cosas y organizarse podían ir resolviendo mucho mejor la situación de trabajo virtual”.

“Es importante tanto para la vida personal, como en lo profesional”, destaca Maribel Hernández Muñoz, experta en educación a distancia.

“Impacta en el crecimiento personal, desarrolla aptitudes y habilidades para enfrentar los retos que presenta la vida diaria, y para tomar buenas decisiones”.

Uno de los grandes retos, señala Tarasow, es que en ninguno de los niveles educativos se aborda de manera explícita el aprendizaje, con materias que den técnicas sobre cómo aprender.

Desarrollo personal

Un ejemplo de autoaprendizaje es Dania de la Rosa, quien desde niña aprendió repostería al ayudarle a su mamá en la cocina. Aprendió con libros, con la práctica, buscando información de reposteros profesionales en internet, y ahora ella da clases de repostería por Zoom.

“Cuando es autoaprendizaje te enganchas más en el tema porque buscas los recursos, a diferencia de cuando el maestro prepara una clase para ti”, comentó la alumna de la Preparatoria del AIM, de 16 años.

Como un pasatiempo, Miguel Ángel Villarreal compró una trompeta y un libro electrónico para aprender a tocar, un recurso que utilizó por dos años. Al llegar a cierto nivel de experiencia, decidió buscar a un maestro que le ayudara a desarrollar más habilidad en el instrumento.

“Puedo seguir por mi cuenta, pero cuando estás con un experto te ayuda a mejorar”, cuenta el administrador y facilitador de proyectos de 38 años.

Por otro lado, para José Eugenio Sánchez el proceso autodidacta definió su carrera. Aunque estudió ingeniero administrador de sistemas por la UANL, su formación literaria la tuvo fuera de un aula.

El contacto con amigos artistas y las lecturas que el escritor Margarito Cuéllar le recomendaba fueron sus recursos para desarrollarse como poeta, además de cursar talleres para trabajar sus obras.

“Siento que la obra de los artistas que provienen de otra parte tienen una experiencia más libre, los académicos pasan un rato rompiendo eso para poder crear”, expresa el escritor galardonado con la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Metas y disciplina

Los seres humanos tienen la capacidad de conocer el mundo por sí mismos, reflexiona Tarasow.

Se trata de trazar un plan de trabajo: establecer un problema, identificar los materiales de estudio y fuentes válidas, encontrar ideas relevantes y contrastarlas, pensar cómo emplearlas y realizar un producto final.

Eso requiere disciplina interna, fijar metas en tiempos establecidos y desarrollar una capacidad de organización. Es un sistema que cada individuo necesita construir con ayuda externa.

“Tenemos que apoyar a los chicos desde el jardín hasta la preparatoria”, ahonda Tarasow.
“Para cuando llegue el momento de enfrentarse a un curso donde no hay docente, tenga estas herramientas”.

Una ventaja del autoaprendizaje es el alto nivel de involucramiento porque hay un interés, indica Andrés Bolaños Werren, director del Departamento de Educación de la UDEM.

“La limitante es que cómo uno establece los objetivos, que normalmente lo establecen quienes saben”.
Otra limitante es la evaluación, si se aprendió bien o qué falta, detalla Bolaños Werren. Ahí se pueden buscar certificaciones para validar el conocimiento, como sucede en la educación abierta.

Para cada etapa

Para introducirse en el autoaprendizaje, ejemplifica Tarasow, en preescolar se pueden hacer ejercicios como la construcción de una figura con cubos. Los alumnos pueden ir preguntándose qué necesitan y cómo pueden resolverlo, acompañados del maestro.

En primaria se puede trabajar con la comprensión de textos, analizar el contenido, también aprender a discernir entre las fuentes confiables y las que no lo son, propone Tarasow. También se puede abordar cómo ser un usuario responsable en redes.

Para la secundaria y preparatoria pueden servir las actividades colectivas o de interacción, detalla Tarasow, como mesas redondas o desarrollar un proyecto en equipo.

Ya en la universidad, los alumnos pueden valerse de los cursos abiertos y masivos que ofrecen plataformas como edX, Coursera, Udemy, Doméstika, entre otras plataformas. Ahí podrán encontrar temas específicos en los que quieran ahondar en sus carreras.

Hernández Muñoz emplea los trabajos en equipo con sus estudiantes de la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la UANL.

“En la educación superior, el autoaprendizaje es una competencia que debe desarrollar el estudiante”, dice la líder de investigación en SEP-PRODEP.
En cualquier nivel y circunstancia, coinciden los especialistas, es importante aprender a aprender.

Aprender por mi cuenta

Aspectos que se requieren para desarrollar una estructura de autoaprendizaje, de acuerdo con Fabio Tarasow, experto en educación en ambientes digitales:
– Plantear el problema a resolver.
– Planificar y organizarse.
– Establecer metas.
– Fijar un tiempo para cumplirlas.
– Identificar los materiales y las fuentes válidas de estudio.
– Usar el método científico: cuestionarse, comparar información, probar distintas hipótesis, llevar el problema al terreno real, comunicarlo.
– Tener una guía experta como un maestro a quien consultar.

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