NIDO DE VÍBORAS

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NIDO DE VÍBORAS

 

 

POR KUKULKÁN

HAY QUIENES NO quieren ver la realidad política quintanarroense porque el panorama no les favorece. Muy entendible, pero hay quienes aún informados, sabedores de cómo pinta el panorama por esta entidad siguen sin entender qué está pasando, como una especie de esquizofrenia asintomática. No nos referimos a las hordas priistas, panistas, verdes de Hermelinda Lezama Espinosa, la insensible y artesanal alcaldesa de Benito Juárez, ni tampoco a Laura Beristain Navarrete, la alocada presidenta municipal de Solidaridad, quien ya trae un grupo de matraqueros priistas queriéndola echar a la gubernatura, sino a quienes niegan lo evidente.

LA PRIMERA SEÑAL fue el reconocimiento del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, al gobernador del estado, Carlos Joaquín González, durante la mañanera de la semana pasada. El ejecutivo federal no había tenido una deferencia tan notoria, además de los cebollazos propinados por el subsecretario Hugo López Gatell a las políticas de salud del gobierno de Quintana Roo. No es poca cosa. Aun así no quieren ver dos asuntos fundamentales en materia política.

UNO, EL MÁS IMPORTANTE, es la “alineación democrática” de partidos hacia las corrientes o liderazgos aceptados por la sociedad. Es decir, en la ruptura del sistema monopartidista de dictadura, pasamos hacia una “preferencia” o “construcción” de la mayoría, con un partido, en un sistema plural muy incipiente pero con ciertas bases democráticas. Es decir, no importan los partidos, pero sí el pasado, sí el actuar ético de los liderazgos y la estela de corrupción arrastrada o no por esos que podrían  incorporarse a los nuevos tiempos políticos. “No es posible que quienes se corrompan sigan por ahí  ocupando cargos como si nada”, lo ha dicho López Obrador en pocas palabras.

DOS, EL MENOS IMPORTANTE, es el juego dentro del tablero político. Hay actualmente muchos  jugadores que han tirado todas las piezas, le han puesto fichas inglesas, estadounidenses y españolas, para jugar damas chinas sin canicas. Como chivos en cristalería. El último, y vaya que nos sorprendió en este nido, fue Porfirio Muñoz Ledo; Javier Corral, el góber de Chihuahua, otro destacable caso de las torpezas, jugando a la compuerta descompuesta. Y aquí, en el calorón quintanarroense, hay varios pero la más brillante sin duda y sin competencia en el Caribe es la “inocencia política” de doña Hermelinda Lezama. Sería muy interesante escucharla hablar, más no deliberar, sobre política pública y política social del país, de la entidad y del municipio.

Y SERÍA MUY INTERESANTE porque entonces comprobaríamos en este nido de veneno político y cascabeles ponzoñosos que la alcaldesa no se da cuenta del brete político en que está metida actualmente. Eso no se llama inocencia ni ignorancia siquiera, es una palabra apenas reconocida en el vocabulario de la RAE. Tampoco nos preocupa porque siempre en estas ceremonias mayas hay un sacrificio político y quienes son se dan cuenta de que les tocó, unos segundos antes.

EL RECONOCIMIENTO del Presidente de la República al Góber de Quintana Roo es la pieza suelta en este rompecabezas, en la lectura política de la entidad, porque reacomodará muchas fuerzas internas que se sentían desplazadas frente a un grupo de selectas “inteligencias iluminadas”. No es así. Los que brillan con luz propia, con intensidad, quedarán en las penumbras, sin siquiera una velita que los acompañe. Antes, bastaba cerrar filas, pero ahora se han abierto porque el espaldarazo al Gobernador no es para reconocerlo sino para brindarle un puente efectivo para transitar hacia una democracia en Quintana Roo por primera vez en su historia. Carlos Joaquín ha sabido jugar al ajedrez, por supuesto no se enrocará, porque el jaque mate ya está perfilado. Adiós a la reina inocente.

@Nido_DeViboras

 

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