Frontera líquida

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  • El Tratado sobre la Distribución de las Aguas Internacionales con EU no ha estado exento de disputas y enfrenta presiones climáticas.
VÍCTOR OSORIO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El Tratado sobre la Distribución de las Aguas Internacionales suscrito en 1944 es uno de los raros arreglos con Estados Unidos en los que México ha obtenido ventaja -recibe cuatro veces la cantidad de líquido que entrega- pero no ha estado exento de disputas y enfrenta crecientes presiones climáticas y políticas a ambos lados de la frontera.

El actual conflicto de autoridades federales con agricultores y el Gobierno de Chihuahua por la derivación de agua de la cuenca del río Conchos para cubrir la cuota prevista en el acuerdo se comenzó a gestar de hecho desde la década de los 90 del siglo pasado, cuando la creciente demanda de líquido para riego y condiciones persistentes de sequía provocaron incumplimientos consecutivos y las consecuentes tensiones diplomáticas.

El reparto de las aguas compartidas por México y EU ha sido motivo de tensiones prácticamente desde el inicio de la relación entre los dos países con la actual línea divisoria, fijada en 1848 por los Tratados de Guadalupe Hidalgo, tras la guerra en la que el país perdió la mitad de su territorio, y una buena parte de la cual -2 mil 53 de 3 mil 175 kilómetros- está definida por el cauce del río Bravo.

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En un principio se estableció únicamente la libertad de navegación para embarcaciones de los dos países en los tramos compartidos de los ríos Colorado -que para entonces desembocaba todavía en el Mar de Cortés- y Bravo, y la prohibición de obras que alterasen sus cauces.

Los cambios que; sin embargo, se producían en los cursos de agua, por razones naturales o de otro tipo, provocaron reclamos diplomáticos y llevaron en 1889 a crear la Comisión Internacional de Límites (CIL) para decidir sobre “las cuestiones que se susciten en el cauce de los ríos Bravo del Norte y Colorado”.

Con el desarrollo acelerado de la zona fronteriza se incrementaron, a principios del siglo 20, los reclamos sobre el uso del agua de ambos ríos. Hubo varios intentos por definir un reparto del recurso, que incluyeron la Convención para la Equitativa Distribución de las Aguas del Río Grande, suscrita en 1906 y que asignaba a México 74 millones de metros cúbicos del río Bravo -cuota que persiste a la fecha-, pero no resolvieron el problema.

En 1936 iniciaron las negociaciones de un Tratado sobre Aguas Internacionales. Las pláticas fracasaron por el rechazo de California a asignar a México una cuota anual de mil 850 millones de metros cúbicos de agua del Colorado.

Ante el riesgo de que México redujera el volumen de agua que les llegaba del río Bravo, Texas presionó por una nueva ronda de negociaciones y el 3 de febrero de 1944, a pesar de las protestas de California, se firmó en Washington el Tratado de Distribución de Aguas Internacionales de los Ríos Colorado y Tijuana y Bravo desde Fort Quitman, Texas, Estados Unidos de América, hasta el Golfo de México”, que entró en vigor el 8 de noviembre de 1945.

Concretado en la fase final de la Segunda Guerra Mundial, el Tratado requirió habilidad diplomática, pero sobre todo un laborioso diseño hidrológico. Se asignaron cuotas de líquido de las cuencas de los ríos Colorado y Bravo para México y EU a partir de mediciones sobre el escurrimiento y cálculos sobre la demanda del momento y futura.

El Tratado fijó un “orden de preferencias” para la utilización de las aguas internacionales, en el que el primer lugar lo ocupan los usos domésticos y municipales, el segundo la agricultura y la ganadería, y el tercero la generación de energía eléctrica.

Colorado, abasto estratégico

El artículo 10 del Tratado establece que EU tiene que asignar a México un mínimo de mil 850 millones de metros cúbicos anuales de agua del río Colorado y sus afluentes.
Y cuando exista más agua de la necesaria para satisfacer la demanda de los usuarios de ese río en EU, indica, la cantidad puede subir hasta 2 mil 96 millones de metros cúbicos.

A la fecha, EU ha cumplido puntualmente con la asignación para México, a pesar de eventos severos de sequía como el de 2010-2011, y ha entregado excedentes en diversos años.

Al 17 de septiembre EU había entregado mil 463 millones de metros cúbicos de la cuota correspondiente a 2020.

Sin embargo, la disminución del flujo de agua de la cuenca del Colorado en EU y una creciente competencia por el recurso ponen en riesgo el abasto para México.

Desde su nacimiento en las montañas Rocallosas, Colorado fluye hacia el suroeste con una longitud de 2 mil 334 kilómetros, y abastece a siete estados de EU antes de llegar a la frontera con México. Conduce un volumen promedio de 19 mil 735 millones de metros cúbicos de agua al año.

A través de una extensa red de infraestructura hidráulica exporta agua a ciudades como Las Vegas, San Diego y Los Ángeles y a los distritos de riego de Valle Imperial y Valle de Coachella, todos ubicados fuera de la cuenca.

“Esta cuenca es reconocida actualmente como una de las más sobreconcesionadas del mundo”, advierte un estudio del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) publicado este año.

“En el periodo de 2005 a 2014 la cuenca del río Colorado perdió un total de 64 mil 800 hectómetros cúbicos (millones de metros cúbicos) de agua dulce”.

Del volumen que recibe México, entregado en la presa Morelos y el canal Sánchez Mejorada en San Luis Río Colorado, el 88 por ciento está asignado a cultivos en el Distrito de Riego 014, y el resto al abasto de los habitantes de Mexicali, Tijuana y Playas de Rosarito (por medio de un acueducto de 389 kilómetros) y uso industrial. El Gobierno de California “compra” cada año al Distrito de Riego alrededor de 60 millones de metros cúbicos de su asignación para completar el abasto de Tijuana.

La operación del reparto de las aguas del Colorado se ha adaptado -mediante actas de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), que sustituyó en 1944 a la CIL- para atender las condiciones de sequía en el suroeste de EU, la insuficiencia de la infraestructura del lado mexicano y la demanda de destinar un volumen de líquido a la recuperación de lo que fuera el delta del río en el Mar de Cortés.

Las actas 319, suscrita en 2012, y 323, en 2017, establecen un Plan Binacional de Contingencia por Escasez de Agua en la Cuenca del Río Colorado. El plan prevé que México reciba menos agua cuando se registre sequía de la cuenca baja del río, misma que será recuperables al mejorar las condiciones de las presas.

Conforme a ese plan, en 2021 México dejará de recibir 51 millones de metros cúbicos de agua.

Bravo, frágil equilibrio

El reparto en el caso del río Bravo es más complejo.

El artículo 4 del Tratado asigna a EU las aguas que lleguen a la corriente principal procedentes de los ríos Peco y Devils, el manantial Goodenough y los arroyos Alamito, Terlingua y San Felipe.

Le concede además una tercera parte del agua que llegue a la corriente principal del río Bravo procedente de los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido y Salado y del Arroyo las Vacas, “tercera parte que no será menor en conjunto, en promedio y en ciclos de cinco años consecutivos, de 431 millones 721 mil metros cúbicos anuales”.

La cuota asciende así a 2 mil 158 millones de metros cúbicos por quinquenio.

El Tratado prevé que cuando llegue a su límite la capacidad asignada a EU en las presas internacionales que se construirían para almacenar el agua de las entregas de México se dé por concluido el ciclo correspondiente.

El conteo quinquenal empezó a correr en 1953, con la entrada en operación de la presa Falcón, y México concluyó el primer ciclo con un adeudo de 588 millones de metros cúbicos, que se cubrió en el siguiente.

De acuerdo con la tesis de Maestría de Rodrigo Israel González presentada este año en El Colegio de la Frontera Norte, entre 1968 y 1981 se registraron 12 ciclos acortados por el llenado de presas. El ciclo 1982-1987 terminó con un adeudo de 280 millones de metros cúbicos. Le siguieron otros 8 ciclos acortados hasta 1992, y empezaron los problemas.

México ligó, a consecuencia de una sequía intensa, dos ciclos quinquenales consecutivos con adeudos, el 25, con mil 263 millones de metros cúbicos, y el 26, con 376 millones,

El gobierno del panista Vicente Fox se vio enfrascado así en 2002 en un conflicto diplomático que incluyó reclamos del Embajador Jeffrey Davidow, congresistas y el Gobernador Rick Perry, llamadas a George W. Bush, amenazas de bloqueos de puentes fronterizos por agricultores de EU y la posposición de una visita a Texas.

El conflicto se dirimió mediante un acuerdo político y tres actas de la CILA mediante los cuales México se comprometió a cubrir el adeudo acumulado en el siguiente ciclo y a entregar volúmenes de agua ahorrados con proyectos de modernización y tecnificación de los distritos de riego en la cuenca del río Conchos.

Cubierto el adeudo, se sucedieron seis ciclos acortados, de 2007 a 2010, la cuatro últimos favorecidos por el huracán “Alex”.

Pero regresaron los problemas. El ciclo 34 concluyó en 2015 con un adeudo de 325 millones de metros cúbicos, cubierto a principios de 2016, y ahora está en puerta un segundo quinquenio consecutivo con déficit.

Al 1 de octubre, México había entregado a EU mil 889 millones de metros cúbicos de la cuota quinquenal. Le restaban 259 millones, a cubrir a más tardar el próximo 24 de octubre.

Las presiones desde EU han sido esta vez relativamente menores en comparación con las que enfrentó Fox, pero podrían incrementarse en las próximas semanas por la contienda electoral en ese país.

El conflicto es ahora interno. Productores agrícolas de la cuenca del río Conchos protestan desde principios de año contra la extracción de agua de las presas de las que se abastecen para riego y los gobiernos de Chihuahua y federal han entrado en una espiral de confrontación política por el tema.

En los estudios que sirvieron de base para el Tratado se estimó para el río Conchos un escurrimiento virgen que representaba 60 por ciento del total de los seis tributarios comprometidos para cumplir la cuota del Bravo asignada a EU.

De acuerdo con datos de la CILA, entre 1954 y 2018 el río Conchos ha aportado, en promedio, 48.7 de la cuota, y 38.6 por ciento entre 1992 y 2018. En el ciclo que está por concluir ha aportado 45.8 por ciento.

De acuerdo con el Plan Estatal Hídrico 2040 de Chihuahua, la región hidrológica Conchos-Bravo registra un déficit de 936 millones de metros cúbicos al año. El documento indica que se debe a las extracciones para cubrir la cuota a entregar a EU, pero también a la sobreconcesión de líquido a distritos de riego y a la ineficiencia en su uso.

El Acta 234 de la CILA, suscrita en 1969, establece que cuando México no pueda cumplir la cuota quinquenal podrá reponer el faltante en el ciclo siguiente con agua de los 6 tributarios que excedan el mínimo de 431 millones de metros cúbicos, con el líquido asignado por la Convención de 1906 o con transferencias de las presas internacionales.

No existen reglas para ciclos consecutivos con adeudos, pero eventualmente podría llegarse a un arreglo político y aplicarse las del Acta 234.

En todo caso, parece claro que tanto México y EU enfrentarán cada vez mayores dificultades para cumplir las cuotas del Tratado y que la solución, más allá de una posible reducción de volúmenes, pasa por frenar la sobreconcesión de agua en las cuencas del río Colorado y del Conchos y por reducir drásticamente la ineficiencia de su uso para riego agrícola.

PASO A PASO
Desde que se estableció la actual frontera entre México y EU ha habido acuerdos sobre los cauces en común.

1848
Se establece libertad de navegación en los tramos compartidos de los ríos Bravo y Colorado, que desembocaba en el Mar de Cortés, y la prohibición de obras que alteraran sus cauces.

1889
Se crea la Comisión Internacional de Límites (CIL) para decidir sobre cuestiones que se susciten con los ríos Bravo y Colorado.

1906
Convención para la Equitativa Distribución de las Aguas del Río Grande asigna a México 74 millones de metros cúbicos del río Bravo, que continúa hasta ahora.

1936
Inician las negociaciones de un Tratado sobre Aguas Internacionales.

1944
Se firma en Washington el Tratado de Distribución de Aguas Internacionales de los Ríos Colorado y Tijuana y Bravo

Se asignan cuotas de líquido para México y EU a partir de mediciones sobre el escurrimiento y cálculos sobre la demanda del momento y futura.

TABLA
El Tratado fijó un “orden de preferencias” para la utilización de las aguas:
1) Usos domésticos y municipales
2) Agricultura y ganadería
3) Generación de energía eléctrica

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