La guerra del agua

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Agua

 

  • Con barricadas, como si fuera zona de Guerra, la Guardia Nacional vigila presas de Chihuahua, y Agricultores defienden La Boquilla.
PEDRO SÁNCHEZ / AGENCIA REFORMA

SAN FRANCISCO DE CONCHOS, Chihuahua.- En este suelo semidesértico de la región centro-sur de Chihuahua se libra una guerra por cada gota de agua.

Como si fuera una zona bélica, un número no cuantificado de militares y elementos de la Guardia Nacional resguardan dos embalses, la presa Francisco I. Madero, conocida como Las Vírgenes, en el municipio de Rosales, así como la derivadora Andrew Weiss, “Las Pilas”, en Camargo.

En esta última, las barricadas colocadas por las fuerzas castrenses han cambiado el panorama del área cubierta de árboles, a donde suelen acudir los habitantes a pasear y escuchar el sonido del arroyo que atraviesa.

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En otro flanco, en la presa La Boquilla, se encuentran los agricultores de la región, quienes desde el 8 de septiembre desplazaron luego de un enfrentamiento a los elementos castrenses que custodiaban el embalse ubicado en el municipio de San Francisco de Conchos, el más importante de la región.

Desde que forzaron a los elementos de la Guardia Nacional a retirarse de la presa, decenas de campesinos resguardan los accesos, incluso se encuentran apostados en los cerros que rodean el dique para vigilar que no vuelvan las autoridades a tomar el control de las instalaciones.

En una de las partes altas del embalse, en el mirador, permanece aún un escudo de plástico protector con la palabra “Policía”, a unos metros de una bandera de México que se mueve imponente con el viento.

En el lugar sólo se permite laborar a la persona que maneja las válvulas de la Comisión Nacional del Agua para canalizar el líquido a los miles de usuarios de los módulos de riego que cuentan con una concesión de éste y cuyo ciclo agrícola venció el 30 de septiembre.

En la entrada a la presa La Boquilla, donde se leen distintas mantas que expresan la defensa del agua, cada persona que ingresa debe anotarse e identificarse.

Hombres y mujeres siempre están en alerta ante cualquier movimiento en la presa. Se turnan para realizar la vigilancia, unos en la mañana, otros en la noche, pero nunca dejan solo el lugar, porque del agua, señalan, es de lo que viven.

Los agricultores no permitirán el retorno de los elementos de la Guardia Nacional, lo que buscan es que se cumpla una de sus principales demandas: que los retire el Gobierno Federal de la zona, ya que, además de su presencia en los embalses, los habitantes han observado más militares en la región, como en la Carretera Federal 45.

Un agricultor que resguarda la presa La Boquilla, quien se identificó como Guerrero, comentó que en la derivadora “Las Pilas”, a unos 15 kilómetros, se encuentran al menos unos 500 elementos de la Guardia Nacional.

“Nosotros estamos aquí, por si pueden o no pueden venir, nosotros estamos preparados para si vienen. Con garrotes y con piedras, eso es lo que usamos”.

“No vamos a dejar que entren, probablemente nos enfrentemos con ellos. No le tememos a otro enfrentamiento”, señala.

En tanto, Jaime García, un productor de chile en el municipio de Meoqui, advierte: “Es una guerra, desde que militarizaron las presas, es una guerra”.

‘Vamos a donde tope’

Saúl García, productor de alfalfa y nogal, se encuentra en otro punto de la lucha, en Estación Consuelo, donde junto con decenas de agricultores de la zona mantienen un bloqueo a las vías del tren porque, asegura, no permitirán que se roben el agua de las presas.

“Estamos nosotros aquí ahorita como si tuviéramos una guerra. Si va usted a las presas hay soldados. ¿Por qué están militarizando la zona cuando nunca hemos tenido soldados en las presas ni nadie que las esté cuidando, más que el mismo que controla cuántos litros, cuántos millones de metros cúbicos vamos a sacar durante el año?”, cuestiona.

“Nos han estado robando el agua para el pago de Estados Unidos”, recalca García, quien puntualiza que el Tratado de Aguas de 1944 entre ambos países señala que se pagará con las demasías y escurrimientos de las presas, no con el agua de éstas, que es concesionada a los más de 20 mil usuarios de 11 municipios que conforman la Cuenca del Río Conchos.

Desde hace meses, advierte el hombre de sombrero claro, el agua de los productores agrícolas ha sido hurtada por el Gobierno federal.

“Eso es un robo porque se están vaciando las presas sin estar dentro del Tratado del 44”, recalca mientras muestra los montones de tierra y piedras que colocaron en al menos ocho puntos de las vías ferroviarias para impedir el paso del ferrocarril que ha provocado pérdidas millonarias desde el 26 de agosto cuando iniciaron el bloqueo.

En una de las calles principales de Estación Consuelo, a un lado de las vías, mantienen un plantón con un pliego petitorio con sus demandas, entre ellas el cierre de las presas y el retiro de la Guardia Nacional y los militares de la región.

Entre las mantas se observa una con la imagen de Jessica Silva Zamarripa, una agricultora que murió tras ser atacada a balazos por la Guardia Nacional la noche del 8 de septiembre luego de haber participado en la protesta en La Boquilla.

“Esa agua es muy importante aquí para la zona de la región, y queremos que la gente se dé cuenta, si no hay agua, el año que entra nos vamos a tener que ir para otras partes”.

Además, recuerda García, a este punto de Chihuahua vienen muchas personas de estados del sur del país a trabajar como jornaleros.

El agricultor rechaza que su movimiento sea movido por intereses políticos. “Vivimos del agua”, recalca. “Estamos defendiendo el mismo propósito, que es el defender el agua para el año que entra (.) nos están dejando sin agua, absolutamente sin nada de agua, el año que entra si Dios no nos ayuda con la lluvia, no vamos a poder sembrar absolutamente nada”.

García explica que el líquido le pertenece a los agricultores porque tienen concesiones otorgadas por la Comisión Nacional del Agua.

“Nosotros todos los agricultores tenemos una concesión de agua por hectárea, tenemos 10 millares por hectárea. Este es el único país en el que se está luchando contra el Gobierno para poder producir alimento para la nación”, lamenta.

Al mostrar la imagen de Jessica Silva y un moño negro en señal de luto, García indica que fue un crimen artero cometido por la Guardia Nacional por la espalda contra la mujer y su esposo Jaime Torres, quien se recupera de las lesiones.

Dispuestos a dialogar por agua

Aunque el sector empresarial del Estado de Chihuahua ha entablado diálogo con los manifestantes para levantar el bloqueo al tren, los productores advierten que no se retirarán hasta que se cumplan sus demandas, para lo cual dicen estar abiertos a dialogar con representantes de la Federación.

“De hecho, queremos que se hagan pláticas con la Cámara de Comercio de Estados Unidos para que le metan presión al Presidente, usted sabe que nomás habla Estados Unidos y el Presidente tiembla”.

En uno de los puntos del bloqueo al tren también se observa una bandera de México.
Efraín Cisneros es uno de los productores agrícolas que ha acudido a hacer guardias en la presa La Boquilla porque teme que el próximo año no se logren las cosechas de alfalfa, maíz y nogal.

“No tenemos agua para completar el siguiente ciclo, y si ahorita se llevan el agua, nos quedaríamos con muy poca para soportar el ciclo agrícola”, explica desde el mirador del embalse, en el que sobresalen las palmeras en la parte baja de la cortina.

En este 2020, señala, en la región centro-sur no ha llovido, salvo unos días hace unas semanas, y la presa tiene muy poca agua.

“Si se llevan el agua ahorita de la presa, el 24 (de octubre) se vence el Tratado, si se la llevan, prácticamente va a ser agua que se va a desperdiciar por la cuestión de la condensación, por la cuestión de que se queda mucha agua tirada en el río, ya que hay hoyos, ya que hay muchas partes donde el agua se queda, el agua que se van a llevar no les va a llegar allá”, advierte.

“Si se llevan 20 metros cúbicos por ejemplo de agua, nomás le van a llegar a la presa de El Granero (ubicada en el municipio de Aldama) 8 metros cúbicos de agua, lo demás se queda en el río, se pierde”.

Cisneros también exige que se retire la Guardia Nacional.

“En vez de estar combatiendo el crimen organizado o incluso los problemas de inseguridad que tenemos, nos mandan 2 mil soldados, por ejemplo, a la presa de Las Vírgenes, y aquí cuando estaba la presa, cuando estaba la Guardia Nacional, eran mil soldados los que estaban aquí”, asegura.

Guerrero, el otro productor agrícola, indica que son decenas de personas las que vigilan día y noche la presa La Boquilla.

“En caso de que lleguen en la noche, que nos avisen allá abajo que ahí vienen para estar listos. Nosotros estamos listos días y noche”.

A lo largo de estos días, se han alimentado con el apoyo de la misma comunidad.

“Hacemos rondines, afuera, en la colina, en el pueblo, (por si vemos) algo sospechoso, para estar preparados”.

Y es que al inicio de la protesta hubo infiltrados, dice Cisneros, quien asegura que éstos provocaron un incendio en la presa y ahora las autoridades culpan a los campesinos.

“Nosotros somos gente pacífica, gente de trabajo, que sólo queremos nada más resguardar y cuidar el agua que nos corresponde”.

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