Entre disciplina y educación

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Educación

 

  • Padres y maestros se enfrentan a al reto de continuar con la disciplina y la educación de niños sin abrumar o afectar sus emociones.
TERESA MARTÌNEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- En esta época de pandemia por el Covid-19, padres y maestros se enfrentan a un dilema con sus hijos y alumnos: ¿cómo seguir con la disciplina y la educación sin abrumar o afectar las emociones de los chicos?

Y es que niños y adolescentes tienen una sobrecarga académica al mismo tiempo que están viviendo una situación inédita por la contingencia, coinciden expertos.

“Como papás, la disciplina y el amor van de la mano. Amorosamente firmes, es la fórmula que se está requiriendo desde hace unos años en la disciplina positiva o inteligente”, explica Alejandra Ramos, presidenta de la Asociación de Psicólogos Escolares de México.

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“Firme en lo esencial: su autoestima, su autonomía, su identidad, sentirse partícipe en la familia. Ceder en lo secundario: tal vez no esté bien sentado en la jornada escolar, (pero) mientras esté trabajando, lo puedo dejar de lado”.

En su consultorio, la psicóloga Martha Patricia Zavala ha encontrado adolescentes agobiados y saturados por la carga académica, cuyas actividades se extienden hasta el fin de semana.

“Académicamente todos sabemos que no van a aprender igual. Las escuelas dicen: si van a aprender un 80 por ciento, vamos a darles un 120 de información para que aprendan lo más posible”, explica.

Con ella coincide Carlos Villalpando, especialista en educación inclusiva y director de la Escuela Primaria 13 de Septiembre.

“No hemos sabido proporcionarle a los niños, niñas y adolescentes un hábito de estudio a distancia saludable”, comparte Villalpando.

“Nos hemos encargado de saturarlos de tareas, trabajo a distancia, poco acompañamiento”.

A la par, los chicos tienen poca comprensión de sus papás y maestros, quienes están lidiando con el estrés en sus trabajos, y además con la educación de los chicos.

“Tenemos una bomba de tiempo, todo mundo está irritable. Estamos muy preocupados por el desempeño académico, sabemos que no va a ser igual que en otras condiciones, pero tenemos que relajarnos”, indica Zavala.

La psicóloga Elizabeth Perezgarcía ha observado que los niños y adolescentes que están batallando son los que antes no tenían límites establecidos por sus padres.

“Al ponerles límites formamos chicos más seguros de sí mismos, con mejor autoestima y capacidad de autocontrol, que son habilidades que están requiriendo (ahora) para ser independientes y autosuficientes”, explica la psicoterapeuta.

Alma Nelly Pérez, mamá de dos chicos de 12 y 13 años y de una niña de 9 años, cuenta que ahora tiene más estrés con el apoyo escolar de sus hijos y la administración de su empresa.

Ha logrado controlarlo con meditación y yoga para no desquitarse, por ejemplo, con regaños.

“Como papás necesitamos hacer un doble esfuerzo con el estrés, necesito controlarlo para que ellos funcionen bien. Relájate y sigue adelante porque ellos tienen que estar bien”, expresa la vecina de Apodaca. Ante el estrés y la incertidumbre, Zavala recomienda volver a lo básico: la amabilidad.

“Tiene que ver con comprender al otro y con cómo se siente, no atacarlo. Estamos en una pandemia, en crisis, cuando estamos así no podemos pensar claramente”, dice Zavala.

“Tratemos de recuperar el control de nuestras emociones, y seamos amables en la respuesta con el otro”.

Evitar regañar cuando se está cansado o enojado es clave, aconseja Villalpando, pues son los momentos en que se pierde el control.

Es mejor dialogar y explicar por qué ciertas reglas no se deben romper, para que el chico comprenda las consecuencias, dice.

“Tenemos que demostrar que somos los adultos y calmarlos, respirar hondo, hablar. Si es una situación peligrosa, retirarlo con calma”, indica.

“Disciplinar no es dar nalgadas, es dialogar, hacerle tomar conciencia y regresar a nuestras aptitudes habituales. Una disciplina con amor nos ayuda a una crianza de niños y niñas felices”.

Tanto en el hogar como en la escuela, es sano que los chicos tengan un reglamento claro para que estén conscientes de lo que se espera de ellos.

“Cuando ellos tienen claridad de pensamiento, tienen claridad de acción”, dice Ramos, también psicóloga escolar en el Instituto Motolinía.

También aconseja que los maestros se centren en las soluciones, no en el problema.

Por ejemplo, si el alumno no se pudo conectar a la clase, entonces hay que pedirle entregar la actividad en la tarde.

Lo ideal, indica Ramos, es que los maestros no encarguen tanta tarea para que los estudiantes tengan tiempos de esparcimientos por la tarde en casa.

“Que coloreen, si no van a tener un campamento o torneo, que lean un libro, que revisen material y, claro, que aprendan a hacer labores domésticas, que tengan esas oportunidades de la vida práctica”, recomienda.

“La exigencia del maestro sigue, tal vez no igual, pero los alumnos necesitan límites con respeto, claridad en lo que se espera de ellos”.

Educación con balance

Es importante encontrar un balance entre la disciplina y el afecto, coinciden expertos.

Tener una rutina establecida con horarios dedicados a la escuela y al esparcimiento.

Evitar los regaños cuando se está enojado o irritado.

Explicar la razón de las reglas.

Manifestarles afecto cuando ellos están agobiados.

En casa y en la escuela, establecer reglas claras.

Involucrar a los chicos en alguna tarea doméstica.

En la escuela, evitar saturarlos de información y actividades.

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