Netflix nos trae amor, engaños y muerte

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  • La nueva serie de Netflix ‘Alguien tiene que Morir’ habla sobre racismo, homofobia y lucha de clases sociales. Cuidado con mostrarte tal como eres.
JUAN CARLOS GARCÍA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El título anticipa un hecho inevitable: alguien se va a morir en esta serie de Netflix, pero ¿quién y por qué?

Ni el creador de Alguien Tiene que Morir, Manolo Caro, ni el elenco revelarán nada sobre ese personaje, pero sí anticipan que habrá apego para que sea muy sentida y dolida su partida.

Mina (Cecilia Suárez) es la madre sumisa y adaptada a un estilo de vida en España que quizás no va con ella. Gregorio (Ernesto Alterio) es su esposo, subdirector general de prisiones y hombre preocupado por guardar las apariencias.

Su hijo Gabino (Alejandro Speitzer) se las ve negras para aceptar su propia identidad ante Lázaro (Issac Hernández), un bailarín.

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A ellos se suma Amparo (Carmen Maura), la abuela controladora de una supuesta familia acomodada que desea prolongar su status y poderío ante una sociedad fracturada y minada en valores tras la Guerra Civil en 1954.

Pero no faltan otros misteriosos personajes que en un problema, aparentemente existencial, serán claves para darle una dimensión oscura y dramática.

Cayetana (Ester Expósito), necia socialité que, por sus caprichos, arruina destinos, así como su hermano Alonso (Carlos Cuevas), quien jamás dice la verdad por temor a ser repudiado.

“Es muy interesante el desarrollo que lleva Cayetana en la historia, y los contrastes que marca y su inclinación a la manipulación y a dominar. Me fascina este personaje porque dirige, involuntariamente, a varios de los otros personajes a un abismo”, precisa Expósito.

La joven actriz española, novia de Speitzer y sensación en las redes sociales, es una de las sorpresas de esta serie que se estrena el viernes por Netflix.

La otra novedad es la participación de Hernández, bailarín tapatío y uno de los más populares actualmente en el mundo.

“Cuando vi (la serie), y me vi en el personaje, creo que el camino que lleva es muy certero y sorpresivo. Cada uno de mis compañeros hace un trabajo espectacular”, resalta Hernández, quien radica en Londres.

Gabino recién retorna al seno familiar a España, luego de haberse ido a estudiar a México, el país natal de su madre, Mina. Y no llegó solo, sino con Lázaro.

Esta dupla de “amigos” genera rumores y situaciones complejas que orillan a ambos a tomar una decisión sobre su futuro: escandalizan a familia y a la sociedad.

“Quedé encantada con el trabajo de Manolo y celebro cómo mostró este trabajo. Me parece muy pertinente mostrarlo hoy en día, porque son historias que no tenemos que olvidar.

Los prejuicios a veces destruyen, y no debemos pasar por alto lo que sucedió en la historia para no repetirlo”, comenta Expósito.

Casi todos creen que Gabino y Lázaro son amantes y se van llenando de enemigos en un abrir y cerrar de ojos.

“Me encantó presentar a este personaje, es un reto para mí y creo que nos muestra que los prejuicios siempre han existido”, señala Hernández.

Manolo, quien se abrió camino en España con La Casa de las Flores para Netflix, enfatizó la importancia de hablar de extranjeros en una sociedad conservadora, de prejuicios que dañan el seno familiar y, sobre todo, de no caer en clichés.

“A Isaac le hablé porque justo era importante hablar de prejuicios sociales, es mi amigo y es un gran bailarín de ballet. Hay un prejuicio en tantas profesiones que me parecía relevante hacerlo notorio”, señala el director.

Así lo dijo

“Cuando concebí la historia, lo único que tenía muy claro era cómo quería que fueran los personajes, las caras. Lo tenía muy presente y en un viaje a Madrid conocí a Ester Expósito. Carlos Cuevas me parece que será la próxima gran estrella de habla hispana”. Manolo Caro, director.

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