Padecen inundaciones por un Campo de Golf

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Sufren inundaciones por barda de campo de golf

 

  • Hasta lluvias moderadas causan inundaciones en la colonia Donceles, debido a que la salida de agua de lluvia hacia el mar está bloqueada por una barda.
RUBÉN TORRES

CANCÚN. Q.ROO.- Cada temporada de lluvias o tormentas tropicales, los habitantes de la colonia Donceles deben padecer los estragos ocasionados por inundaciones de sus calles y modestas viviendas debido a la construcción de una barda perimetral de más de 600 metros que desde hace quince años ha servido para proteger, precisamente de las inclemencias del mal tiempo, el campo de golf del exclusivo fraccionamiento Puerto Cancún.

Antes de la construcción de este dique de tabique y cemento, que divide a la popular colonia de la lujosa zona residencial, esa era la ruta natural que seguía el caudal con destino hacia manglares y el mar Caribe. Pero hoy la realidad es otra. Los vecinos deben soportar encharcamientos y lodazales malolientes, sin que hasta ahora las autoridades municipales y estatales les puedan dar una solución eficaz.

La colonia Donceles fue fundada y construida bajo el liderazgo de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, a mediados de los 80, para albergar a familias de trabajadores de la construcción de la pomposa zona hotelera de Cancún.

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En todo este tiempo, los gobiernos sólo les han dado paliativos como la construcción de un cárcamo de aguas residuales en 2015, a cargo de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), que de poco o nada ha servido para acabar con las inundaciones y encharcamientos.

El cárcamo fue instalado en el punto conflictivo de la Prolongación de la avenida Chichén Itzá y su cruce con la avenida Independencia, justo donde la barda de protección del Campo de Golf le pone frena al caudal.

Y si una tenue lluvia logra causar graves daños a los habitantes de la Donceles, la situación llega a complicarse con una tormenta tropical o un huracán, como el recientemente ocurrido que a una semana sigue causando molestias y graves pérdidas para las familias.

Un sondeo realizado con vecinos revela el malestar y el coraje por las pérdidas de sus pertenencias, así como el abandono sistemático de los gobiernos municipal y estatal, que sólo se compadecen pero no nos dan soluciones.

“Todo esto es lamentable y no se hace nada”, es la queja generalizada.

Óscar Hernández y Vanesa Castellanos, el primero propietario de una tienda y la segunda habitante de un edificio de departamentos ubicada en la zona de los estragos, describen sus experiencias: “Es un caos que debemos soportar ya sea por una lluvia permanente o una tormenta tropical, y no se diga por los daños que provocan los huracanes; ya pasaron ‘Gamma’ y ‘Delta’ y vean, aún está encharcado.

Las autoridades vienen, nos escuchan y prometen soluciones que nunca llegan”.

Luz María Barrera y Guadalupe Álvarez y otros vecinos de las calles Revolución Mexicana, José María Morelos, Allende, Pípila y Juan Aldana, donde regularmente se concentra la zona conflictiva de encharcamientos y drenaje obstruido, alertan que su zona “es un foco grave de infección y propagación de moscos”.

Para los consultados en el recorrido, el Cárcamo construido al lado donde se encuentra la barda que obstruye el desagüe, no ha resultado en una solución, sino un grave problema.

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