Hermelinda Lezama, ni de Morena ni honesta

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Mara

 

ÉDGAR FÉLIX

En el sentido más puro del término, la actual alcaldesa de Benito Juárez, Hermelinda Lezama Espinosa, no pertenece a Morena. Ni por asomo y menos por equivocación. Será militante y tendrá credencial, pero su administración y la forma en que gobierna tiene tintes verdes, amarillos, tricolores y azules fuerte, pero no morenos. Y eso lo sabe perfectamente el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su reciente visita pintó una separación con la investigada funcionaria.

Lezama Espinosa es más bien del Partido de Lily Tellez, “el PLT”, en el cual seguramente desbancará en la dirigencia a la ex conductora de televisión esta empeñosa aprendiz de comunicadora. Morena se ha equivocado con estas administraciones y una enorme cantidad de diputados que llegaron por el efecto López Obrador en 2018, como ocurrió en Cancún.

Ahora el equipo de imagen de la alcaldesa trata de recomponer los dislates políticos de la Presidenta Municipal con la realización de encuestas que colocan a Hermelinda Lezama “como unas de las mejores del país”. Vaya. Si no puede resolver el grave problema de la basura, la corrupción de agentes de tránsito, de funcionarios, el deterioro terrible de la infraestructura urbana y, además, es investigada por la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) y por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ¿cómo es que es de las mejores del país?

No cuadra o los números no dan o andamos mal en aritmética política. Entendible esa confusión o desesperación porque aspira a reelegirse en el cargo otros tres años en el Ayuntamiento. De pensarlo se retuercen las tripas. Ojalá pronto salga a la calle, camine sola, sin su séquito de aduladores porque le han montado una cortina de humo del repudio creciente de los cancunenses por su pésima administración. Cayó en el máximo error de un funcionario público: aislarse de la opinión y la realidad vista desde la sociedad que gobierna.

No es la única alcaldesa con ese desplante de irrealidad. Tampoco es la primera comunicadora puesta, que no convertida, en los oficios de la política. Una cosa es ser y otra parecer. En este trayecto se le adelantó Lily Tellez pero Hermelinda Lezama ya le dio alcance con los dislates. Ya no tarda en cambiar de partido porque cada vez está más rodeada de los enviados del “Niño Verde” que le controlan hasta las encuestas recientes que hemos visto publicadas. Pero sabe que si contiende por ese partido perdería inevitablemente en las elecciones. En Morena ya se están preguntando seriamente su permanencia porque va de desprestigio en desprestigio.

¿Cómo comprobar que en tu declaración de tres de tres dijiste que habías ganado 900 mil pesos en 2018 y 2019 y apenas llegaste al Ayuntamiento te compraste, al contado, dos Mercedes Benz y un departamento con valor todo por 7 millones de pesos? Otra vez las matemáticas le fallan a la alcaldesa de Benito Juárez. Habría que revisar bien su boleta de calificaciones de primaria porque al parecer no se ha dado cuenta de la gravedad jurídica en que se encuentra.

Las investigaciones son por posible delincuencia organizada y por enriquecimiento ilícito. Pero no sólo son siete millones de pesos, como lo sabemos, sistemáticamente hemos informado en este periódico del manejo discrecional de compras de diversas propiedades por más de 70 millones de pesos. No le alcanzan los 900 mil pesos que reportó en su tres de tres. Pero no sólo ella está involucrada en este escándalo ha invitado al “éxito empresarial” a su esposo, a sus hijos y hasta un tío. Por ejemplo, debe aclarar ¿cómo se hizo de seis taxis con permisos y unidades, repartidos entre sus familiares y ella, en Playa de Carmen como se ha informado en las denuncias citadas?

Pero eso es en cuanto a dinero. Vayamos a ver un poco la administración: un perfecto desastre. No conoce el contrato de basura -así lo ha dicho- con la empresa Intelligencia de México SA de CV.

Tampoco sabe bien, lo entendemos porque las matemáticas la están orillando al ridículo y al escarnio público, que el Ayuntamiento paga casi un millón trescientos mil pesos mensuales, dia-ria-men-te, por este pésimo servicio que tiene a todos los habitantes de esta ciudad más “calientes” con su mala administración que por la temperatura ambiente.

No le pedimos discursos inteligentes, ni le estamos exigiendo planes bien cimentados, investigados y estudiados, ni tampoco que se conduzca con más refinamiento intelectual en ideas desde la importante investidura que representa, sino que, por favor, estudie matemáticas básicas (la regla de tres, al menos), conozca el contrato de la basura porque dice que “no existe”, que deje de ser esa patética aprendiz de conductora de televisión que nos invade las redes con mensajes inocuos y triunfalistas, que sepa organizar a sus pelotones de servidores públicos y los ponga a trabajar en beneficio de la población. Algo muy básico.

Pero no, ya anda jugándole a la futuróloga para el siguiente año porque cree -otra vez las matemáticas-, que una pésima alcaldesa puede ganar con un partido que se mantiene en las preferencias electorales. Sería la ruina para la administración de López Obrador. La corrupción no tiene cabida como lo ha dicho el Presidente. Antes debe aclarar sus cuentas de lo que gana y lo que se ha gastado personal y familiarmente con su empresa familiar Desarrolladora Cumpal S.A.P.I. de C.V. No es mucho pedirle. Es muy fácil. Si ganó 900 mil pesos, como declaró, y se gastó más de 70 millones de pesos, ¿de dónde salieron los 69 millones con 100 mil pesos que le faltan? Tal vez se los prestó una comadre y nosotros ni enterados.

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