Viven el contagio en carne propia

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  • En México hay más muertes y contagios de personal médico que en Italia y EU; el contagio es inevitable cuando se da atención a pacientes con Covid-19.

DANIELA DE LA MORA / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, NL.- El contagio es inevitable cuando se está expuesto todos los días a la atención de pacientes con Covid-19.

Estos médicos lucharon contra las complicaciones del virus para cuidar y proteger a sus pacientes, y casi mueren.
Pero una vez recuperados, volvieron al frente de la batalla.

‘Casi me muero’

Azael Marcelino Sanguino Pérez es médico urgenciólogo de la Unidad de Emergencias del Hospital San José, tiene 48 años; forma parte de varios grupos vulnerables al ser diabético, hipertenso, dislipidémico y tener comorbilidad.

Su contagio del nuevo coronavirus a principios de junio fue incierto porque las dos veces que se hizo la prueba salió negativa. Sin embargo tenía los síntomas y las repercusiones en sus pulmones por el Covid.

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A los pocos días fue internado, tuvo complicaciones y fue entubado a un respirador.

“Inicié con debilidad, cansancio y me daba temperatura por las tardes, es cuando decido hacerme la primera prueba de Covid, la cual fue negativa.

“Me tomaron una radiografía y ahí ya se veían las imágenes sugestivas de Covid, me hicieron otra prueba, pero salio negativa. No sabemos por qué salió negativa. Tenemos teorías de que se debía a mi sistema inmunológico, pero nada a ciencia cierta”, comenta.

Lo más difícil de estar hospitalizado, cuenta Sanguino Pérez, fue no poder ver a su familia el mes que estuvo internado y que los síntomas se volvieron agresivos.

“Me sentaba y me ponía azul, sudaba mucho, me daba taquicardia, me dio lo equivalente a una embolia, no podía apoyarme, ni caminar o coordinar mis movimientos, ni sostener un vaso de agua. Estuve 15 días en terapia intensiva entubado, casi me muero”, explica.

Actualmente el especialista en urgencias médicas tiene una restricción pulmonar leve moderada, está en rehabilitación pulmonar y con terapia psicológica después de la situación traumática que experimentó.

“Estando en mi casa tuve que aprender nuevamente a caminar, no podía sostener nada, hasta para orinar me tenía que ayudar mi esposa, no podía ni controlar el movimiento del pato, tenía que usar un pañal. Me faltaba el oxígeno por cualquier movimiento que hacía, incluso para sentarme de la cama me ponía azul, salí con dermatitis y con trastornos del sueño también.

“En las noches sentía que me iban a llevar, a veces despertaba sobresaltado porque sentía que alguien estaba parado a mi lado.

“No quería que llegara la noche porque me daba pánico, no sabía si iba a dormir o iba a experimentar algo. Empecé a ir con el psicólogo por los trastornos de sueño. Fue una experiencia estresante y traumatizante”.

Sanguino Pérez reconoce que la enseñanza que le dejó el Covid es que debe pasar más tiempo con su familia y abrazarlos más, porque quizá mañana no pueda hacerlo.

Así lo dijo

“Me sentaba y me ponía azul, sudaba mucho, me daba taquicardia, me dio lo equivalente a una embolia, no podía apoyarme, ni caminar o coordinar mis movimientos, ni sostener un vaso de agua. Estuve 15 días en terapia intensiva entubado, casi me muero”,
Dr. Azael Marcelino Sanguino Pérez, urgenciólogo del Hospital San José.

‘Fueron días pesados’

Cuando en julio y agosto inició la etapa más crítica de ingresos de pacientes por Covid-19, Alma Rosa Marroquín Escamilla, directora médica de los hospitales Tec Salud, acudió al llamado de ayuda de sus colegas, por lo que su contagio no fue una sorpresa, pero sí una limitante en su trabajo cuando más la necesitaban.

La especialista de 49 años fue diagnosticada el 26 de julio y dada de alta el 3 de agosto. Aunque sus síntomas no fueron graves y pudo pasar su enfermedad en casa, el cansancio le impidió ayudar como hubiera querido a sus compañeros.

“Julio y agosto fueron la etapa más crítica en cuanto a volumen de pacientes en el Hospital San José; nosotros estábamos pendientes y con logística incrementando el número de camas. Estábamos en las áreas de atención directa a pacientes, sabíamos que existía ese riesgo y esa posibilidad por el contacto con los pacientes.

“Estaba con mayor enfoque en el Hospital San José por la crisis de pacientes, pero me presentaba a ver a unos pacientes en el Hospital Zambrano, así que estaba en ambos hospitales a la vez”.

Marroquín Escamilla cree que el ejercicio y los hábitos saludables influyeron en que sus síntomas no fueran tan graves en comparación con otros pacientes que tuvieron Covid.

“Después de mi diagnóstico a los días pierdo el olfato, aumenta mi cansancio y el malestar general, tenía fiebre de 38 grados. Me aislé en mi casa y fue duro, porque estábamos en la etapa de mayor crisis en el hospital y yo trataba de manejar desde mi casa todo el grupo médico, recibiendo llamadas de traslados y tratando de estar al frente desde lejos”, dice.

“Fueron días pesados por el cansancio y la impotencia de no saber qué era, querer hacer cosas y no poder, fueron días pesados, me conectaba a algunas juntas en el transcurso del día, me preocupaba que mi vida personal y profesional se vieran impactadas por este padecimiento”.

El ‘encierro’

Las dos semanas de aislamiento que experimentó los síntomas del virus, Marroquín Escamilla reconoce que ha sido la época que más vulnerable se sintió; con miedo de que se le pudieran complicar los síntomas o de contagiar a su familia.

“Estuve aislada en mi casa, no tuve contacto con mi familia durante todo ese tiempo. Afortunadamente no contagié a nadie de mi familia ni de mis colegas.

Queda ese pensamiento de debí ser más cuidadosa, debí protegerme mejor, debí ponerme mejor mi mascarilla y lavarme las manos, y no tocarme los ojos, debí hacer más cosas porque estoy en un área de alto riesgo”, explica Marroquín Escamilla.

“Soy mamá, tengo dos hijas adolescentes y se te vienen muchos pensamientos a la mente de si podrás seguir adelante, porque no sabes de dónde sacas fuerzas, no sabes que eres fuerte hasta que no te queda otra opción mas que serlo.

“Cuando te has enfrentado a la muerte de forma tan cercana y luego te enfermas empiezas a sentirte más afectado porque sabes que las cifras son diferentes dependiendo de varios factores, como las comorbilidades, enfermedades de base, la edad”.

Marroquín Escamilla se ha podido reincorporar parcialmente a sus actividades en ambos hospitales.

Así lo dijo

“Soy mamá, tengo dos hijas adolescentes y se te vienen muchos pensamientos a la mente de si podrás seguir adelante. No sabes de dónde sacas fuerzas, no sabes que eres fuerte hasta que no te queda otra opción mas que serlo”.

Dra. Alma Rosa Marroquín Escamilla, directora médica de los hospitales Tec Salud.

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