Emily en París: Duelo de estilos

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Emily en París

 

  • La serie de Netflix ‘Emily en París’ se ha convertido en la plática del momento entre los amantes de la moda, sobre todo por el estilismo de sus estrellas.
FERNANDO TOLEDO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Sin lugar a dudas, la serie de Netflix “Emily en París”, producida por Darren Starr, la mente maestra de “Sex and the City”, con Sarah Jessica Parker, se ha convertido en la plática del momento entre los amantes de la moda, sobre todo por el estilismo de sus estrellas, especialmente de Lily Collins, la protagonista de esta fábula fashion situada en la Ciudad Luz.

Y además, la estilista es nada menos que la famosa neoyorquina Patricia Field, también encargada de vestir a Parker en la mencionada serie que triunfó hace dos décadas, así como de la emblemática película El Diablo Viste a la Moda.

Así, el escenario está servido: una bella locación, gente guapa y las mejores marcas del planeta para vestir a las protagonistas. Y aunque los franceses se han quejado de los clichés que aparecen en la serie sobre ellos, Netflix está muy contenta con los resultados. Y el público también.

Pero en cuanto a estilo, aunque los reflectores se han centrado en la bella hija del cantante Phill Collins, quien aparece vestida emulando a Audrey Hepburn en algunos momentos, de manera elegante pero juvenil y fresca, mezclando marcas como Vauthier, Dior, Christian Siriano, Moschino, Gaultier, Versace y joyería de Cartier y zapatos de Louboutin.

Algunos críticos han expresado que su estilo es demasiado “americano” para la tradicional elegancia parisina. Muy exagerado, afirman, como puede ser con el uso de las típicas boinas en colores brillantes o las chamarras tornasoladas con minifaldas cortísimas en la oficina.

Por otro lado, la actriz Philippine Leroy-Beaulieu, quien encarga a la dura directora de la Agencia de Relaciones Públicas donde trabaja la protagonista, encarna los valores del chic francés, con un cierto misterio, elegancia sensual y ese “no se qué” que tienen las mujeres de París.

Vestidos negros, gabardinas, faldas con aberturas, grandes escotes, pero sin caer en la vulgaridad, marcan el vestuario de la déspota antagonista, quien aparece con diseños brillantes para la noche, todo también de firmas reconocidas como Chanel, Vuitton, Yves Saint Laurent y Balenciaga. La joyería también es de Tiffany y Cartier y sus zapatos de Manolo Blahnik en la mayoría de los casos.

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