Premian investigación sobre la Banda de la Riviera Maya

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Premian investigación sobre la Banda de la Riviera Maya

 

  • La investigación periodística en torno a la Banda de la Riviera Maya recibió ayer un premio en los “EPPY 2020” que otorga la revista “Editor&Publisher”.
STAFF / LUCES DEL SIGLO

CANCÚN, Q. ROO.- La investigación periodística en torno a la Banda de la Riviera Maya recibió ayer un premio en los “EPPY 2020” que otorga la revista “Editor&Publisher”, uno de los más prestigiados reconocimientos que se dan en Estados Unidos.

El trabajo realizado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, OCCRP, Quinto Elemento Lab y Rise Project, obtuvo el premio en la categoría de “Mejor Investigación Colaborativa” para un sitio web con menos de un millón de visitantes únicos al mes.

El extenso trabajo periodístico, publicado a principios de junio en Luces del Siglo, puso al descubierto a un grupo delictivo cuyos integrantes de origen rumano montaron un gran aparato de defraudación a través de cajeros automáticos.

Este mecanismo llamado “skimming” les dejó ganancias por más de 200 millones dólares, y establecieron su base operativa en Cancún, Quintana Roo.

Liderada por Florian Tudor, alias el Tiburón, la Banda de la Riviera Maya robó cientos de números de tarjetas bancarias de turistas internacionales que se enteraron de que les faltaba dinero cuando ya habían terminado sus vacaciones y estaban de vuelta en sus países de origen.

El “skimming” es el sistema por el cual se da el robo de información de tarjetas bancarias, ya sea de crédito o débito, para posteriormente hacer uso fraudulento de ellas.

La estafa del cajero automático: un robo de mil mdd

El grupo de estafadores, originarios de la ciudad de Craiova, Rumania, estableció relaciones con exitosos empresarios y políticos, y se expandió internacionalmente. Hizo una importante inversión en el Caribe mexicano y firmó un acuerdo con un banco local que le permitió usar su marca en una red de cajeros automáticos.

Compraron máquinas chinas, les incorporaron un software propio, dispositivos de Bluetooth y, rápidamente, ya controlaban más de 100 cajeros en varias de las principales zonas turísticas de México. Invirtieron sus enormes ganancias en lujosos bienes alrededor del mundo.

Y cuánto más grande era su negocio, más crímenes tenían que cometer para que siguiera creciendo: lavado de dinero, intimidación, soborno, e incluso, presuntamente, asesinato.

Si las cosas hubieran sido un poco diferentes, su historia de mendigo a millonario podría haber sido portada de alguna revista de negocios, que presentan historias de empresarios que conquistan la nueva economía global. Pero el problema es que su negocio era ilegal.

Y así, esta investigación periodística se convirtió en una de las mejores del año para los premios “EPPY”.

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