Wayeb político: Rosa Icela, confianza a toda prueba

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Wayeb político: Rosa Icela, confianza a toda prueba

 

 

ÉDGAR FÉLIX

Es extraño leer tanta amargura destilada hacia una persona a quien sólo conocen lejanamente o de la que creen conocer porque la vieron en foto y eso les permite enjuiciarla con guillotina francesa bien afilada. De todas esas aguas negras de opiniones para crear un fatuo huracán alrededor de una mujer a prueba de infinidad de batallas, es lamentable observar cómo lo primordial es descalificarla a costa de todo y con el argumento retrógrado de que “es mujer”.

Pero esa resistencia, esa resiliencia, esa estoicidad es parte de algunos funcionarios del actual gobierno de México que han llegado a una posición nada envidiable y en condiciones adversas, rodeados de austeridad y con el firme propósito de servir y no servirse como en los viejos tiempos. Están hechos y fraguados con agua fría y alguno que otro hielito.

Rosa Icela Rodríguez ha sido una persona muy cercana al presidente Andrés Manuel López Obrador desde el siglo pasado. Lo fue, también, en su momento, de las reporteras que escuchaba Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. Hay muchas anécdotas de ese tiempo que podrían entregarnos una pintura abstracta al óleo más completa de esa mujer que ahora es secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y de la que se sabe muy poco.

Demasiado joven para ser reportera por esos años convulsos posteriores al fraude salinista de 1988, y además mujer en un ambiente donde “dominaban los hombres” y en una fuente extremadamente complicada porque se aferraba a convertirse en una caja de resonancia de las declaraciones del poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI) de esos años.

Fue irreverente, entonces, cuando laboraba para La Afición y “cubría” el naciente Partido de la Revolución Democrática, cuando alguna vez el líder nacional de ese partido, el incuestionable Cárdenas Solórzano, entraba a toda prisa advirtiendo a un enjambre de reporteros que lo esperaban afuera del edificio algo así como “¡hoy no voy a responder nada!. Hoy no voy a dar declaraciones…”, mientras se abría paso a empellones entre pesadas grabadoras de cassette y el ruido al unísono de las preguntas.

Sí, el ingeniero Cárdenas tenía sus desplantes insolentes hacia el ejercicio periodístico porque había muchos infiltrados y “preguntas orientadas” o también conocidas como “preguntas centaveadas” pero aquella tarde Rosa Icela, con mucha inteligencia lo puso en su lugar apenas terminó de advertirnos entre manotazos que no daría declaraciones:

 

-“¿Y quién le dijo que le íbamos a preguntar?, ingeniero.

 

El rostro de Cárdenas se congeló ante la risotada de quienes llevábamos varias horas esperándolo. Y así, sólo así, se detuvo y accedió al famoso “chacaleo” mientras no dejaba de ver a Rosa Icela, quien no disimulaba una sonrisa sarcástica.

Esa reportera con quien durante dos años tuve la oportunidad de organizar las “famosas” posadas de la fuente de reporteros “de la oposición”, una vez en el mítico salón Covadonga y la otra en el salón de Cultura de Coyoacán. Bien pudimos aceptar el ofrecimiento del político guerrerense Félix Salgado Macedonio de “pagar todo de un sólo trancazo” para quitarnos la bronca de andar deambulando en busca de cooperación de gastos para pagar música, vino, cena, lugar y hasta sillas con mesas, etcétera, pero la entonces compañera Rosa Icela propuso y ganó para que fuera todo “por cooperación” para evitar malos entendidos.

Así que bajo el ojo revisor de Rosa Icela aquellos años las posadas de reporteros fueron por cooperación y con la colaboración de muchos. Una horizontalidad que incluso nos llevó a vernos más familiarmente a la hora de organizar un festejo de todos y para todos. La democracia en pleno, pues.

Pocos años después voló al periódico donde siempre deseó trabajar: La Jornada, ya que La Afición apenas le publicaba sus notas informativas porque tenía más contenido deportivo que político. La recuerdo también abrazando y felicitando muy emocionada a Andrés Manuel López Obrador el día en que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ganó las elecciones en el Distrito Federal, y pocos meses después fue nombrada directora de Comunicación Social de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Desde entonces no regresó al oficio periodístico, siempre se mantuvo “del otro lado” del servicio público. Era casi siempre la primera en llegar a las reuniones de madrugada del gabinete de López Obrador en el gobierno del entonces DF y la última en apagar las luces de sus oficinas.

Rosa Icela se fue abriendo lugares en el gobierno sin que el camino haya sido fácil. Quienes la conocen dicen que “es muy inteligente” para los juegos de la política y muy eficiente para dar resultados. Pero, la característica principal, es la ética con que se conduce. La confianza de López Obrador en ella es absoluta. Y no es para menos, Rosa Icela es una mujer honesta, de izquierda y con varias batallas a fuego cruzado donde ha sido probada. Ya la veremos.

 

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