Diva española en Miami

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Rosalía
  • El perfil público de Rosalía en Estados Unidos no ha parado de crecer. Ganó cinco Grammys y recibió halagos de la prensa y el público.
STAFF / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Unos querían ver una Lola Flores con aires digitales. Otros, luego empezaron a atisbar a la Beyoncé latina. A estos se les apuntó que no, que no era Beyoncé, sino que era más bien Rihanna. Pero tampoco. Ni por asomo.
Se sugirió incluso que Rosalía realmente era una versión actualizada y globalizada de Madonna.

Por aquello del baile, pero le faltaba el elemento polémico y procaz. Después de todo, la de Sant Esteve de Sesrovires ha definido toda su política de comunicación en no molestar nunca a nadie.

Sólo se ha permitido un tuit en el que escribió: “Fuck Vox”. A estas alturas de su carrera, Madonna ya había escandalizado a medio Estados Unidos.

No, tampoco es Madonna. Así, mientras el mundo no se decidía sobre qué diva del star system estadounidense debía emparentarse con la catalana, ella se movía, sin necesidad de lanzar apenas música nueva, hacia un terreno hasta entonces poco intuitivo: la diva latina con sede en Miami.

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¿Y si al final Rosalía es una Gloria Stefan millennial? ¿Y si es una Thalía con ambiciones artísticas más elevadas? Mientras se decide qué quiere ser y qué va a ser, C. Tangana lanzó un tema con el que se postula para ser la nueva Rosalía. Así funciona este mundo en 2020.

El origen de esta mutación en Rosalía podría encontrarse en las circunstancias provocadas por la pandemia. Esta tomó a la catalana en la Unión Americana. Decidió confinarse en la casa que tiene en Miami su representante, Rebeca León. Ahí tenía una habitación pequeña, un micrófono y un ordenador.

Además de hacer música, conectó por videoconferencia con conductores muy populares de su país, como Pablo Motos o Jordi Évole, para hablar de cómo la estaba viviendo y calmar a sus fans: estaba bien y, como todas las divas, seguía trabajando mucho, escribiendo mucho.

Hasta aquel momento, el perfil público de Rosalía en Estados Unidos no había parado de crecer. Además de por ganar cinco Grammys y despertar los halagos de la prensa y el público gracias a una serie de sencillos, colaboraciones y videoclips a cual más fabuloso, sorprendente y, cuando era necesario, polémico, la catalana se había convertido en la nueva amiga de la realeza pop.

En los desfiles de moda se le veía junto al rapero Drake, se hizo íntima de Kylie Jenner, incluso despertó la curiosidad carnal de Hunter Schafer, una de las protagonistas de Euphoria.

Tras los Grammy, se fue con Dua Lipa y otras famosas a un bar de striptease en Las Vegas.

Se le vio soltando billetes a las bailarinas, algo que hizo que muchos de los que la habían comparado con Rihanna creyeran que tenían razón. Rosalía ya nunca más fue mala.

En paralelo, había ampliado su universo de patrocinadores y campañas hasta prácticamente abarcar todas las primeras firmas del universo del lujo.

Rosalía era el sueño de cualquier marca que quisiera colocarse al frente de ese lujo para jóvenes que tanto ha marcado los últimos años en el mundo de la moda y que va a desaparecer sin que sepamos exactamente quién estaba comprando todas esas sudaderas a poco más de 3 mil 500 dólares.

Su música seguía siendo única, pero su perfil ya no tanto. Era la segunda de la derecha en la foto de la gran familia del star system de la recién estrenada segunda década del siglo 21.
Y ahí parece que entró Rebeca León. La manager había visto algo en J Balvin en una época en la que cualquiera que hubiera visto a J Balvin sobre un escenario lo único que atisbaba era que aquello no lo iba a querer nadie.

León sería la fuerza detrás de la “miamización” de Rosalía. A nivel estético y también parece que, de momento, a nivel sentimental. Esta semana se fantaseaba con la idea de que la catalana mantendría una relación sentimental con Rauw Alejandro, el portorriqueño sensación de reguetón que, curiosamente, lanza nuevo disco el próximo 13 de noviembre.

Él le habría regalado flores. A ella le habrían gustado tanto que lo habría tuiteado. Rosalía fue Barcelona, luego fue Nueva York, más tarde un poco Los Ángeles y ahora parece que va a ser Miami. Y si alguien puede reubicar las coordenadas de la escena musical de aquella ciudad es ella. Falta hace. En Nueva York sobra gente. En Miami faltaba ella.

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