Rafael Caraveo Opengo: el hombre de las maletas

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Rafael Caraveo Opengo

 

  • Ante la FGR, Rafael Caraveo Opengo narró el modus operandi para recoger el dinero que sirvió como sobornos a panistas en sexenio de Peña Nieto.
ABEL BARAJAS / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Campechanos ambos, Rafael Caraveo Opengo conoció a Jorge Luis Lavalle Maury en 1999, cuando éste lo contrató como contador para las maquiladoras Karim’s Textil y Apparel de México.

En 2009 Lavalle lo invitó a trabajar en la Secretaría de Desarrollo Social y en 2012 en el Senado de la República.

Pero la historia de sobornos comenzó a finales de 2013, cuando Lavalle, entonces senador panista, le encomendó a Caraveo, en ese momento secretario técnico de la Comisión de Administración del Senado, recoger maletas con millones de pesos en efectivo.

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En una comparecencia ante la Fiscalía General de la República (FGR) el pasado 4 de septiembre, Caraveo reconoció que en al menos siete ocasiones acudió por unas 15 maletas repletas de dinero, pero señaló que nunca tuvo conocimiento de que esas entregas fueran un hecho de corrupción, como lo denunció el ex director de Pemex, Emilio Lozoya.

En su declaración, Caraveo relata que la primera entrega de dinero ocurrió a fines de 2013, cuando el senador Lavalle le pidió que fuera a recoger “unos expedientes que él tenía que revisar”. Sólo le dijo que le llamaría una persona de nombre José.

Quien le llamó a su celular fue José Velasco Herrera, jefe de ayudantes de Lozoya, para pedirle que se encontraran en la esquina del edificio de la Sedesol, sobre Paseo de la Reforma, a unas cuadras del Senado.

Rafael Caraveo Opengo

Caraveo se fue caminando y, al llegar, ya lo esperaba una Suburban oscura, a la que Velasco le pidió subir.

“Enseguida me mostró una maleta de tela color negro, tipo deportivo, de aproximadamente 50 centímetros de largo por 50 centímetros de ancho, misma que abrió y la cual no contenía expedientes, como me lo había hecho saber el señor Jorge Luis Lavalle Maury, sino que en su interior había fajos de dinero. Eran billetes de 500 pesos”, dice.

Caraveo dijo que en aquel momento se sorprendió y llamó por teléfono a Lavalle, quien le instruyó, sin más, que le llevara la maleta. Al llegar a la oficina, le reclamó al senador que lo hubiese utilizado.

“Él me manifestó que no me preocupara porque no era nada ilegal, que estuviera tranquilo, ya que le estaban devolviendo un préstamo y yo me molesté y me retiré de su oficina, aclarando que en esa ocasión no supe o no recuerdo el monto total que contenía la maleta”, declaró.

Día después, recuerda el campechano, Lavalle le volvió a pedir que fuera a ver a Velasco, pero rechazó hacerle el favor. Le insistió en que no tenía otra persona de confianza y que él no tendría ninguna responsabilidad, en caso de haber problemas. Sólo le pedía ir en dos ocasiones más.

“Me comentó que no era nada ilegal, que era un apoyo para su campaña como Gobernador del estado de Campeche, razón por la cual, ante este comentario y su insistencia y, dado que era mi superior, accedí a ir nuevamente por ese dinero”, refiere.

La segunda ocasión fue como la primera: en la esquina de la Sedesol lo esperaba la camioneta de Velasco, quien le entregó una maleta que luego llevó a la oficina de Lavalle en el Senado.

En diciembre de 2013 el legislador le pidió que fuera otra vez “con la persona de los expedientes”, pero esta vez le dio la dirección de Montes Urales 425, en las Lomas de Chapultepec, la cual ha sido señalada como una oficina alterna de Pemex.

Un vehículo oficial del Senado lo llevó hasta el edificio, donde Velasco le entregó una maleta grande con ruedas.

“Por lo que recuerdo, me manifestó que contenía 13 millones de pesos”, declaró Caraveo, quien dice que a su regreso al Senado, el chofer de la camioneta lo dejó en Paseo de la Reforma y se fue con el dinero.

En diciembre de 2013 Velasco Herrera falleció de un paro cardiaco.

En enero de 2014 acudió nuevamente al domicilio de las Lomas de Chapultepec, pero esta vez el campechano iría acompañado de Guillermo Gutiérrez Badillo, secretario del entonces senador panista Francisco Domínguez. Esta vez los esperaba Francisco Olascoaga con una maleta muy similar a la anterior.

“En ese momento se nos indicó que eran aproximadamente 12 millones de pesos, dinero que ya se encontraba empaquetado”, narró a la Fiscalía.

Según Caraveo, hubo otra ocasión en que acudió al edificio de Montes Urales con el secretario particular del hoy Gobernador de Querétaro. Al salir, se dirigieron a la Plaza 222, en Reforma, donde Gutiérrez Badillo se quedó con la maleta de efectivo.

“Me indigna que me hayan involucrado en posibles actos de corrupción, a los que bajo juramento de palabra de usos y costumbres de mi estado natal, así como de mis principios éticos, morales y profesionales, no participé con conocimiento de causa y tampoco tuve beneficio alguno”, dijo el también contador a la Fiscalía.

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