Mercado de vacunas: ‘subasta’ en torno al Covid-19

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Mercado de vacunas: ‘subasta’ en torno al Covid-19
  • México le entró a la ‘subasta’ mundial de vacunas con laboratorios de China y Rusia, pero no con AstraZeneca.
FERNANDO MARTÍ / CRONISTA DE LA CIUDAD

CANCÚN, Q. ROO.- CUARENTEMAS / Hace un par de semanas, el anuncio conjunto de la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca acerca de la efectividad de su vacuna en fase 3 (el 90 por ciento con inmunidad positiva, tras inocular 10 mil voluntarios), hizo repicar a nivel mundial las campanas de la esperanza en cuanto a vacunas se refiere, pues se interpretó como la noticia largamente esperada de que la solución de la pandemia está cerca.

Está más cerca que antes, por supuesto, y las fanfarrias están justificadas. Las primeras dosis de vacunas podrían estar disponibles a fines de este mismo año, y el laboratorio se propone empacar tres mil millones de dosis en los primeros meses de 2021 (se tienen mucha confianza, pues ya están en plena producción, aunque la vacuna todavía no está autorizada). Esa cantidad exorbitante será distribuida casi en exclusiva en los países que han firmado contratos (y dado anticipos) con la empresa, que son muchos del Primer Mundo (la Unión Europea con 400 millones; Estados Unidos con 500; Gran Bretaña con 100; Japón con 100; Australia y Canadá, con menos). Algunos países del medio de la tabla (India, con 600; Indonesia, con 100; Brasil con 100), y ningún país de la periferia.

Existe también una especie de acuerdo mundial, llamado GAVI por sus siglas en inglés, que adquirió 300 millones de dosis para repartir entre las naciones más pobres, pero México no está en esa lista, de modo que si usted es mexicano y quiere la vacuna AstraZeneca, tendrá que tomar un avión y gestionar que se la pongan en el primer mundo.

Por prudencia o por astucia, México no participó en la rebatinga de AstraZeneca, quizás porque no tiene algo que el medicamente necesita: una cadena de frío capaz de conservarla a menos 70 grados centígrados, pues de lo contrario se degrada y se inutiliza en pocas horas. Eso parece una previsión sensata cuando hay que llevar las dosis de vacunas a los desiertos de Sonora, a las montañas nevadas de la Tarahumara o a las selvas del Sureste.

Sin embargo, México no ha podido sustraerse de esta especie de subasta universal de vacunas que se ha montado en torno a las vacunas Covid-19, en donde al menos 18 laboratorios están aceptando pedidos para despacharlos el año próximo. Ninguno te da la garantía de que su producto va a funcionar (que supere la fase 3, que obtenga la autorización, que dé resultados), pero los compradores no tienen más remedio que correr el riesgo y hacer changuitos. He aquí algunos datos de ese truculento mercado de futuros:

  • El laboratorio que más ha vendido es el británico AstraZeneca, que en firme tiene 2 mil 400 millones de vacunas pedidas. Le siguen la americana Novavax (mil 200 millones de vacunas), la también americana Pfizer (700 millones de vacunas), y con cantidades menores otras empresas, como Johnson&Johnson y Moderna (la preferida de Trump).
  • El país que más ha comprado es la India, con mil 600 millones de vacunas, seguido por la Unión Europea y los Estados Unidos, cada uno con mil 200 millones. Sin embargo, la cantidad total no dice nada, lo que cuenta es la población de cada país y las dosis por habitante. Ahí tiene un claro liderazgo Canadá, que ha firmado 200 millones de dosis de vacunas, suficientes para inmunizar ocho veces a todos sus habitantes, seguido por Gran Bretaña (cuatro veces) Estados Unidos (cuatro) Australia (3.5) y Chile (3), sin duda el país latinoamericano mejor situado.
  • México tiene una posición modesta en la subasta. Tan solo ha adquirido 70 millones de vacunas, más de la mitad con el Instituto de Investigaciones Gamaleya, de Rusia, que también tiene pedidos de la India, de Brasil, de Egipto, de Nepal y de Argentina, pero ninguno de un país desarrollado. Con ese inventario, México anda apenas por arriba de media dosis de vacunas por habitante.
  • Con una propuesta modesta, Cuba ha decidido participar en el juego, más no como comprador sino como productor, poniendo el ejemplo a sus hermanos mayores de la región. En agosto, la isla anunció que iniciaría las pruebas de fase 1 con 676 voluntarios, con una vacuna propia a la que ha denominado Soberana 1.

Es obvio que todo el año que entra vamos a estar hablando de ese tema, que si ya te la pusiste, que si cuál te pusiste, que si qué efectos sentiste, y así como hoy tenemos a quienes no se ponen cubrebocas, en el futuro tendremos a quienes no se ponen la vacuna, o bien, que sí se pondrían la de AstraZeneca, pero ni muertos la china o la rusa, ya no digamos la cubana. La verdad, este coronavirus dice mucho de cada uno de nosotros.

HISTORIAS DEL BICHO

Salvo la circunstancia de pertenecer al mismo bando político, el republicano Rutherford Hayes no tuvo ningún parecido con el republicano Donald Trump. Para empezar, los separa más de un siglo de distancia (Hayes estaba activo en la segunda mitad del siglo XIX), pero hay otras circunstancias en su hoja de servicios que los hacen radicalmente distintos.

Primero, Hayes fue un héroe de la Guerra Civil, a donde se incorporó como voluntario cuando ya había cumplido los cuarenta años (fue herido gravemente en batalla y ascendió hasta llegar a general), mientras Trump maquinó para no ir a la guerra de Vietnam y obtuvo cinco prórrogas, con el embuste de que tenía unos espolones óseos en los tobillos que le impedían caminar.

Hayes también hizo carrera política: fue dos veces congresista y tres veces gobernador de Ohio, con tan buen desempeño que su partido lo postuló como candidato a la presidencia, mientras Trump dedicó su vida a los negocios y a los litigios, actividades que le permitieron acumular unos tres mil millones de dólares.

Por último, Hayes era en extremo escrupuloso, un maniático de la honestidad y el orden (los cambios en la decoración de la Casa Blanca que ordenaba su esposa Lucy, los pagaba de su propio bolsillo), mientras Trump ha sido acusado en más de una ocasión de usar el puesto para favorecer sus negocios, y sobre todo, los de sus hijos.

Pero hay una circunstancia que los iguala: Trump está tratando de robarse la elección presidencial en los Estados Unidos, con el cuento de que los votos están mal contados y que los demócratas manipularon la elección, y el muy recatado y puritano Hayes (no bebía, no blasfemaba, no apostaba, era devoto), usando exactamente los mismos argumentos… ¡se la robó!

Eso sucedió en 1876, tras una gris campaña electoral en la cual los candidatos, al estilo de la época, se quedaban en su casa (en esto se parece a Biden), mientras los mítines quedaban a cargo del equipo de campaña. Hicieron mejor la chamba los partidarios de su oponente, el gobernador de Nueva York, Samuel Tilden, quien a la hora de vaciar las urnas tenía 4 millones 284 mil votos a su favor, casi un cuarto de millón más que Hayes, que sumó 4 millones 36 mil. Cuando se reunió el Colegio Electoral, los delegados le dieron 184 votos a Tilden (se necesitaban 185 para ser electo presidente), y solo 165 a Hayes. Mas tres estados sureños, Luisiana, Carolina del Sur y Florida (que por alguna razón siempre están en el ojo del huracán), anunciaron que harían un recuento de los votos.

Nadie tenía duda quien había ganado esos estados. Desde antes de la Guerra Civil, los estados del Norte siempre votaban republicano, mientras el Sur era bastión de los demócratas. El recuento de seguro favorecería a Tilden, pero el partido de Hayes maniobró para crear una comisión de diez congresistas y cinco jueces (algo similar a lo que aspira Trump), que muy oronda dictaminó que los 20 votos electorales faltantes le correspondían al republicano, sin esperar siquiera a que llegara el resultado de los recuentos.

Nadie protestó, porque no venía al caso. Los estados del Sur eran pro-Hayes, pero el Sur había perdido la Guerra Civil (en la óptica del gobierno de Washington, primero la había provocado, y ahora tenía que sufrir las consecuencias), y estaban gobernados por militares nombrados por la Casa Blanca, que a su vez designaban a las legislaturas.

El despojo a Tilden fue considerado como un fraude patriótico (muy al estilo mexicano), y Hayes gobernó los siguientes cuatro años, aunque eso sí, hay que decir, la opinión pública no dejó de considerarlo un presidente espurio e ilegítimo.

Se ve dificilísimo que Trump pueda repetir el lance. Están de su lado el Partido Republicano, algunos gobernadores, parte del Congreso, el canal Fox News, y también los amuletos y las plegarias de Andrés Manuel, pero tiene en su contra a Joe Biden (que no se va a dejar, como Tilden), la otra mitad del Congreso, la prensa liberal del Este, todos los líderes mundiales (excepto Putin), y casi toda la opinión pública, que ya está harta de su estilo fanfarrón y pendenciero de conducir el mundo.

Todo indica que Trump se irá, pero eso no significa el fin del trumpismo. Si el buenazo de Biden obtuvo 77.9 millones de votos, la mayor cifra para un presidente electo en la historia, el dato relevante y preocupante es que el maloso de Trump sumó 72.6 millones. Biden ganó la elección, pero el país está tablas. Estados Unidos es más que nunca un país dividido, donde la mitad de la población confía en las políticas de Trump, en aislarse del mundo, en repudiar la evidencia de cambio climático, en sus desplantes racistas y machistas, en su extrema arrogancia y en su pedantería como sello personal.

Trump se irá, pero sus electores seguirán ahí, eligiendo congresistas y gobernadores, aplaudiendo leyes retrógradas, apoyando soluciones de fuerza, añorando la construcción del muro y soñando que Estados Unidos es el soberano del universo. Como son la mitad, algún peso van a tener: esas son malas noticias para México.

RECUENTO DE DAÑOS

Con un dejo de cosa juzgada y un algo de intransigencia, Rogelio Jiménez Pons anunció que Fonatur seguirá adelante con la construcción de la glorieta a la altura del kilómetro 1.5 del Bulevar Kukulcán, obra que realiza en beneficio de los habitantes de Puerto Cancún, y sobre todo del centro comercial Marina Town Center, y en perjuicio del resto de los residentes y visitantes de la zona hotelera.

El director de Fonatur informó que no solicitó un permiso municipal de obra por tratarse de terrenos de propiedad federal, el mismo argumento que utilizan la CFE, el aeropuerto internacional (concesionado), y aún empresas privadas, como Telmex, para destruir y construir a su antojo en la vía pública, en franco atropello a las competencias de los municipios.

Queda la duda si Fonatur considera de su propiedad sólo el bulevar, o todo el bulevar y todas las calles de la zona hotelera, más las plantas de tratamiento, las termoeléctricas, las playas públicas y algún terreno que por ahí le sobre, pues el resto de los mortales, incluyendo los hoteles, tienen que solicitar permiso al Ayuntamiento hasta para modificar sus fachadas.

Con algo de retraso, pues las protestas por la obra tienen ya varios meses (aquí mismo, en este Diario, se publicó algo el 13 de julio, hace cuatro largos meses), el director del fondo señaló que el proyecto fue sometido a consulta con varias instancias municipales, a saber, la alcaldesa Mara Lezama, las secretarías de Obras Públicas y de Desarrollo Urbano, el Instituto de Planeación (Implan) y un Comité de Movilidad, en donde opinan muchas voces.

Lo que no dijo es que todas esas instancias expresaron reservas y críticas sobre el proyecto, y que trataron de detenerlo. Si no se pronunciaron en contra abiertamente, fue porque se trata de un Ayuntamiento morenista, que no puede por precaución, ni quiere por conveniencia, ir en contra de los deseos del gobierno federal.

La obra, que sigue su curso, y causa cada vez embotellamientos más largos en la principal arteria de la zona hotelera, es un despropósito de principio a fin. Está mal trazada, pues consiste en una desviación en curva estrecha y peligrosa, que obliga a bajar la velocidad; está mal construida, pues ya fue necesario rectificar el trazo; y lo peor de todo, no soluciona ningún problema (al contrario, lo crea), a menos que se considere problema que los clientes de Marina Town Center tengan que viajar 800 metros hasta el siguiente retorno, lo cual a una velocidad constante de 60 kilómetros por hora les toma exactamente 55 segundos de su valioso tiempo.

Ese estropicio, que no es una glorieta en sentido estricto, pues no se podrá rotar a su alrededor, requirió alterar el trazo histórico del Bulevar Kukulcán, eliminar la ciclopista, desaparecer la banqueta para peatones y derribar unos cincuenta árboles. El costo es irrelevante, pues de acuerdo con Fonatur es inversión privada (no quedó claro si lo paga el fraccionamiento o el centro comercial), pero los efectos sobre el tráfico que baja de la zona hotelera a la ciudad van a ser irritantes y cotidianos, pues el nuevo cruce requiere detener el tráfico mediante semáforos (para permitir el acceso de los clientes de Marina Town Center) y, para colmo, remata en una parada de autobuses, que actuará como tapón adicional.

Es difícil entender que un funcionario como Rogelio Jiménez Pons, que tiene fama de ser técnico pragmático y urbanista competente (es coautor del proyecto Tabasco 2000, que modificó por completo la traza urbana de Villahermosa), pudo comprar la realización de semejante engendro. En diversas entrevistas, él mismo ha sostenido que la presencia de Fonatur obedece a que el Ayuntamiento no tiene la suficiente madurez para darle un mantenimiento adecuado a la zona hotelera, y ahora sale con esto, un desvío caprichoso y malhechote, un yerro inexplicable, un parche innecesario para remediar un problema que no existe.

La 4T llegó al poder porque supo escuchar la inconformidad de mucha gente y la convirtió en votos. Pero una vez hecha gobierno, sus líderes parecen afectados por una especie de sordera crónica: no se escuchan más que a sí mismos, desdeñan cualquier opinión en contra y sienten que pueden hacer obras chiquitas, como la glorieta, o grandotas, como el Tren Maya, sin preguntar nada, ni atender las objeciones de los miles o millones de afectados.

Tal vez no estén conscientes de que los errores de gobierno son irreversibles, y que tarde o temprano, cuando el mandato del pueblo sabio los despoje del poder, que algún día sucederá, van a tener que dar algunas explicaciones.

CANCÚN 50 AÑOS

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