Con Iota ‘Ahora sí me quedé sin nada’

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Iota

 

  • Al azotar Iota la pequeña isla Providencia, ubicada en Colombia, obligó a una pareja a refugiarse debajo de su colchón.
STAFF / AGENCIA STAFF

BOGOTÁ, COLOMBIA.- Cuando el huracán de categoría 5 “Iota” rugió sobre la pequeña isla colombiana de Providencia, en las primeras horas del lunes, Yeisler Chamorro y su esposa se resguardaron debajo de un colchón en su dormitorio.

Casi toda la infraestructura de la isla habitada por unas 6 mil personas fue dañada o destruida por la tormenta. Hizo llover escombros por todas partes.

“Cuando me levanté y miré hacia allá (señalando en dirección de las casas vecinas), la primera impresión que tuve fue que los vecinos estaban muertos”. “Salí caminando así en contra de la brisa para ver cómo estaban. Al llegar, me di cuenta de que todos estaban con vida”.

En la vecina isla de San Andrés, también fuertemente golpeada por el ciclón. Los residentes que, afectados por el coronavirus, habían buscado otras formas de ganar sustento, el huracán se las arrebató de nuevo.

Es el caso de Samuel Manuel, un isleño que por la crisis sanitaria se dedicó a vender pescados en su casa pero “Iota” destruyó la nevera con la que trabajaba.
“Ahora sí me quedé sin nada, ninguno de mis hijos está trabajando. Son profesionales y están buscando trabajo (…) Anoche vino la cúpula del Gobierno y trajo unos kits de comida para iniciar, detalles son detalles, pero (…) no puedo depender de todo del Gobierno”, reconoció.

El viernes, el Gobierno de EU donó 100 mil dólares a Colombia para ayudar a los afectados por “Iota”. El Presidente Iván Duque ya había pedido el jueves ayuda aérea a ese país para socorrer a los damnificados.

Los vientos de “Iota” y las fuertes lluvias dejaron unas 40 personas muertas en América Central y Colombia.

Además de las viviendas destruidas y las inundaciones, la región enfrenta ahora deslaves en zonas que aún se tambalean por el impacto de “Eta” hace dos semanas, otro huracán que mató a decenas de personas.

La reconstrucción por los severos daños causados por ambos huracanes podría llevar varios años y dependería en gran medida de la ayuda internacional que puedan recibir.