Suplirá a Capella marino de élite

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Suplirá a Capella marino de élite

 

  • Un guerrero de élite proveniente de las Fuerzas Especiales de la Armada de México podría ser el próximo titular de la SSP Quintana ROO.
ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- El capitán de navío José Efraín Fernández Talamantes ha sido un guerrero de élite proveniente de las Fuerzas Especiales de la Armada de México que ha hecho frente con éxito a las actividades contra la delincuencia organizada y podría ser el nuevo secretario de Seguridad Pública del Estado de Quintana Roo. Su nombre y currículum es de las cartas más fuertes para ocupar ese estratégico y delicado cargo.

De 49 años de edad y oriundo de la Ciudad de México, desde 1997, Fernández Talamantes comenzó una larga lucha de decomisos de drogas contra las bandas del narcotráfico en el país y durante los últimos 15 años ha recibido varias condecoraciones honoríficas por el desempeño institucional a favor de la nación, así como por su destacada actuación profesional en la reducción de la violencia del país.

Ha sido reconocido desde 2018 con la condecoración al mérito en la campaña contra el narcotráfico de primera clase y en este gobierno, en 2019, recibió el primer lugar en Desempeño Académico en la Maestría en Administración Naval y Diplomado del Estado Mayor.

Fue destacado alumno de la Escuela de las Américas, en el Fuerte Benning, estado de Georgia, en Estados Unidos, donde realizó el Curso de Operaciones de Comando Ranger. Además en la Universidad Bernardo O’Higgins cursó el diplomado en Inteligencia Económica en Defensa, en Chile, y en este mismo país sudamericano, estudió un curso Especial de Inteligencia para oficiales extranjeros.

Una consulta a su tesis para obtener el grado de maestría expone varias de las estrategias que ha implementado, como “operaciones contra la delincuencia organizada que fueron el parteaguas para darle valor a las Fuerzas Especiales, personal estratégico para la realización de operaciones que por su naturaleza requieren mayor riesgo y complejidad, así como menor cantidad de elementos para su ejecución”.

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Explica que en México existen cambios de escenarios estratégicos en la lucha contra el narcotráfico, por lo que considera posible emplear el potencial de las Fuerzas Especiales como respuesta a las nuevas amenazas asimétricas a la seguridad interior derivadas de actividades de grupos delincuenciales.

“El tráfico y consumo de cocaína de los estadunidenses consolidó el poderío económico de los cárteles mexicanos, y creó un nuevo rol dentro de estos grupos: el sicariato. También que la disputa por el control de los territorios y rutas provocó batallas entre cárteles, los cuales no se podían enfrentar sin el apoyo de grupos armados subordinados a sus intereses, como fue el caso de Los Zetas”, indica en el documento.

De este grupo delincuencial de “lección aprendida”, señala que permite apreciar no sólo la importancia de contar con Fuerzas Especiales para lograr misiones más complejas y diversas, sino que su perfil, tanto en la guerra como en misiones estratégicas, va más allá que lo que fuerzas convencionales pueden realizar.

“Las Fuerzas Especiales salen de un entorno convencional y actúan como sea necesario, en principio con apoyo de la organización, doctrina y tecnología que les permite asumir riesgos y ejecutar tareas en el cumplimiento de la misión”, es su misión.

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