NIDO DE VÍBORAS

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Nido de Víboras

 

POR KUKULKÁN

UNA FOTOGRAFÍA del burro llamado Sancho, del hotel Zulum, en Tulum, le dio la vuelta al mundo estos días porque los huéspedes de ese sui generis lugar comenzaron a darle cervezas y caballitos de tequila al joven asno que bebía uno tras otro y con mucha alegría hasta trastabillar y caer profundamente dormido. Ese acto inhumano cayó pronto en las manos de un grupo de defensores de animales de México que se encargaron rápido de difundir este lamentable hecho con efectos demasiado negativos para la justicia en Quintana Roo. Los comentarios de muchísimos usuarios de las redes digitales fueron demoledores y lo menos que calificaron fue de “salvajes” o “estúpidos”. Y sí, en este nido opinamos que es infinito este tipo de actitudes anormales y atípicas al comportamiento humano.

EL ASUNTO es que la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo anuncia en un acto envalentonado por redes y ante los aplausos de muchos seguidores y defensores de animales que “investigarán” el caso del burro Sancho “hasta sus últimas consecuencias”. Ya saben, con frases como “cero tolerancia”, “nadie por encima de la ley”, “aquí nadie se salva” y todo ese rosario de buenas intenciones de siempre. Lo poco que esperaban miles de usuarios de internet, quienes se habían interesado por este caso, al menos, era la clausura del lugar, y un castigo ejemplar en lo individual, como embriagar a quienes emborrachaban al joven Sancho de cuatro patas. Las redes estaban muy enardecidas en todos los idiomas y con todos los insultos posibles.

PERO, PERO no contaban con la justicia mexicana y sus recovecos de sorpresa. Ya miles de usuarios de redes, de todas las nacionalidades, habían proporcionado dirección, código postal, las referencias GPS y coordenadas completas de donde se encuentra el ya famoso hotel Zulum donde vivía y maltrataban al asno, de cuatro patas, de nombre Sancho. Decenas de peticiones de cómo deberían castigar a los dueños, cómo premiar al burro, donde llevarlo, si era necesario o no desintoxicarlo del alcohol que se había bebido por mucho tiempo. En fin, todo estaba listo para que los súper agentes de la FGE entraran, sacaran las esposas de acero automáticas y aprehendieran de un clic a todos los  abusadores de este inocente animalito. Las redes clamaban justicia a los cuatro vientos.

LA ESPERA se tornó en una hora, dos y casi en la cuarta los súper agentes secretos informaron que no encontraban a Sancho. Que se había esfumado, que lo buscaron en el mar, en los alrededores y que nada de nada. Las redes enfurecieron, maldijeron aún más la justicia mexicana y Sancho nunca apareció, ni los dueños ni ningún culpable del hotel Zulum. Como siempre la justicia se sacó un as de la manga y a todos sorprendió y ni cómo exigir si el cuerpo del delito había desaparecido. Vaya mensaje que enviaron a otros países y la mala imagen de la justicia mexicana.

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LOS ANTIMONUMENTOS no son el rescoldo del enojo social, de la protesta ante el abuso ni tampoco las lágrimas de una sociedad por las injusticias de un gobierno o del poder. Es arte puro en el sentido más amplio del término. Es todo un movimiento mundial que ha crecido en las ciudades del mundo y que ayer hizo su aparición frente al Congreso del Estado por un grupo de feministas que inauguraron una de estas piezas con el símbolo mayor de la mujer, el color morado que utilizan ya como identificador y con la leyenda: “Ni una más”. Este tipo de símbolos urbanos crecen por cada día que pasa y van marcando un antes y un después del conflicto o hecho denunciado. Son como una marca en la historia del país o, en este caso, de la entidad. Quedan para siempre y como un recuerdo, como un pendiente sin cumplir o como algo superado. Es arte urbano puro, como un mural.

@Nido_DeViboras

 

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