Por qué buscar patrones

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XAVIER “XAVI” FLORES

Nueva York, Estados Unidos

Hace mucho tiempo… hace mucho, mucho tiempo… comencé a aprender a codificar. Todavía estaba en la escuela secundaria, cuando los monitores de computadora monocromáticos eran una cosa real. En ese momento, se le conocía como «programación de computadoras», luego simplemente como «programación», y hoy en día es sólo «codificación». Si hubiera optado por un título universitario en ese campo cuando finalmente tuve la edad suficiente, los lenguajes reales que se usaban entonces para enseñar a operar una computadora serían completamente obsoletos hoy en día. Para seguir siendo relevante como profesional de la tecnología, habría tenido que adaptarme, cambiar, evolucionar y construir sobre lo antiguo. El uso de esas herramientas habrían sido los únicos conceptos relevantes que se trasladarían hasta el día de hoy.

Como mencioné antes en esta columna, no me convertí en un profesional de la tecnología. Hice otra cosa. Sin embargo, algunos de los principios rectores de la codificación permanecieron en mí. Permanecieron, tanto para mí como para la industria en general, porque están construidos sobre estructuras sólidas. El lenguaje informático moderno se deriva de lenguajes informáticos anteriores, que a su vez tienen fundamentos matemáticos. Algo similar sucede en todas las demás ciencias, desde la astronomía hasta la medicina, la psicología y las ciencias del comportamiento. El pensamiento crítico se basa en lecciones del pasado: errores y éxitos anteriores.

EN LOS NEGOCIOS

En los negocios, no podría ser muy diferente, aunque no lo parezca. Por ejemplo, tome una historia de éxito actual como la de Airbnb. Esta empresa relativamente joven se considera disruptiva para la industria del alojamiento, al aplicar conceptos económicos originales como «utilización de la capacidad» y «economía colaborativa». Sin embargo, en su esencia misma, Airbnb no se materializó de la nada; es el producto evolutivo de conceptos anteriores, que, a través de una combinación de visión, necesidad y genio, descubrió un nicho dejado por otros conceptos maduros, se alojó en este nicho y creció… exponencialmente, como es el caso de la tecnología.

Toda esta charla sobre la evolución, construir encima de un edificio, me hace pensar en un principio matemático básico que me enseñaron al programar: hay que multiplicar antes de dividir y hay que sumar antes de restar. Matemáticas básicas que son la base de una gestión empresarial adecuada.

Para que una empresa crezca, debe crear algo de riqueza, y la riqueza se construye sobre la riqueza. Pero la riqueza no es magia. Incluso el conejo sale de algún lugar antes de que el mago lo saque del sombrero. Hay un truco, sí, pero el conejo estaba allí momentos antes del truco. [Lo siento si esto te arruina la idea anterior que tenías…]. Del mismo modo, la riqueza y el capital provienen de algún lugar y la clave para hacerlos crecer es aprender patrones. Nada surge de la nada y aprender a comprender los patrones es clave para hacer crecer su stock. La vida es cíclica.

PATRONES Y OBSERVACIÓN

Los patrones de aprendizaje implican la observación de comportamientos a largo plazo y también requiere que el observador aprenda sobre los éxitos de los ciclos anteriores. Más importante aún, un emprendedor debe aprender de los fracasos anteriores, propios o ajenos. Los ciclos de vida son lo suficientemente frecuentes como para aplicar las lecciones del pasado, pero no son lo suficientemente frecuentes como para que una sola persona cometa todos los errores y aun así tenga éxito.

Volviendo a Airbnb, para cuando surgió, algunos conceptos complementarios estaban firmemente establecidos. Recuerdo los días de «Couchsurfing», una plataforma para compartir el propio espacio extra en casa (generalmente un sofá, que los académicos pueden llamar «utilización de la capacidad») basada en la confianza («economía compartida»), como alternativa a los alojamientos más tradicionales, como hoteles u hostales. Couchsurfing era en sí mismo un paso intermedio entre caer en la casa de un amigo y quedarse en un hotel. Airbnb simplemente permitió la opción de monetizar ese espacio adicional, entre Couchsurfing y un hotel. Una vez más, no es completamente nuevo y ha tenido algunos competidores desde su inicio. Sin embargo, pudo prosperar enormemente en este nicho desatendido. Un día, Airbnb será el titular, el que sufrirá disrupción. Estoy al pendiente ansiosamente de quién será ese agente disruptivo.

Lo que me lleva a un pensamiento más. Como me decía mi difunto padre, cuando me veía holgazaneando en la casa como lo haría un adolescente típico: no seas una carga, hazte útil. Para que un concepto empresarial despegue, debe ir donde se necesitan los servicios. Al ir a donde se necesitan los servicios y las necesidades no satisfechas, se está volviendo útil. La prestación de servicios es una apuesta segura para una elección de profesión, para una empresa y para una industria. Entonces, cómo sobrevivir es una cuestión de la forma de prestar ese servicio. La competencia impulsará la mejora y, mientras se necesite el servicio, habrá una oportunidad de prosperar. Para ello, la tecnología es y siempre ha sido la fuente más confiable de ventajas competitivas.

TECNOLOGÍA, UN GRAN MOTOR

La tecnología sigue siendo el motor de la innovación, como lo ha sido desde tiempos prehistóricos. Se puede argumentar que es gracias a la evolución tecnológica que seguimos existiendo como especies, desde la agricultura hasta la historia registrada, el comercio, los viajes y los viajes espaciales. Las computadoras de todas las formas son la última manifestación del avance tecnológico. Cómo las programamos ha cambiado, pero por qué las programamos responde a los mismos motivos: mejora continua. Es a través de la tecnología inteligente que nuestro entorno artificial continuará mutando y evolucionando. Adopte los cambios tecnológicos para mejorar.

Finalmente, si usted, leyendo esto, no sabe qué es un monitor monocromático de computadora, le sugiero que lo busque. Búsquelo en Google, como se dice hoy. Nunca se sabe cuándo regresa ese concepto.

Xavier «Xavi» Flores es un ejecutivo hotelero y de finanzas inmobiliarias, y actualmente es socio y asesor de SevenTrainVentures, una empresa de inversión y desarrollo a startups y micro-emprendedores con enfoque en tecnologías aplicadas. Xavi es Licenciado en administración de empresas turísticas por la Universidad de Houston, en Texas, y obtuvo un MBA de ESADE Business School en Barcelona, España. Él es originario de Chetumal, Quintana Roo, y reside actualmente en Nueva York.

 

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