Arrastran emisiones desarrollo humano

625
emisiones

 

STAFF / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El progreso en la esperanza de vida, la educación, la cobertura sanitaria y la renta per cápita ya no son suficientes para colocar a un país en la cima de las economías más desarrolladas. La huella de emisiones que dejan en el medio ambiente modifica ahora el panorama, según un nuevo informe de Naciones Unidas.

En su estudio publicado ayer, el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) dio a conocer un nuevo Índice de Desarrollo Humano (IDH) que incluye el impacto que tiene cada nación en el planeta, tomando en cuenta aspectos como las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de recursos naturales.

Bajo esta nueva clasificación, más de 50 países quedan fuera del grupo de muy alto desarrollo, mientras que otras naciones que explotan menos al planeta, entre ellas las de América Latina, suben en la lista.

Destaca ONU a Costa Rica por políticas sustentables

Noruega, por ejemplo, que con los parámetros tradicionales ocupa la primera posición en el informe de este año, pierde 15 puestos si se tienen en cuenta las cuestiones medioambientales. Islandia, que ocupaba el cuarto puesto pierde 26 escalones; Australia, baja 72 y Singapur, que era el 11, cae 92 puestos.

Mientras que países como Costa Rica, México, Colombia, Panamá o Moldavia avanzan más de 20 o 30 posiciones, lo que señala, según el informe, cómo es posible ejercer menor presión medioambiental.

“Cuando tenemos en cuenta la huella de carbono y la explotación de los recursos naturales, los países ricos ya no son tan desarrollados”, apunta el documento.

El informe sobre desarrollo humano del PNUD muestra que las desigualdades entre países y dentro de ellos derivan en que las personas con más recursos obtienen más beneficios de la naturaleza y exportan los costos a los que menos tienen.

La labor de protección de la tierra que ejercen las poblaciones indígenas del Amazonas, por ejemplo, absorbe el dióxido de carbono equivalente al producido por el 1 por ciento más rico de la población mundial.

Y, sin embargo, esas comunidades continúan sufriendo dificultades, persecución y discriminación en muchas partes del mundo y tienen poca o nula presencia en la toma de decisiones, además de que asumen los costos de residuos tóxicos o una contaminación excesiva.

“La próxima frontera del desarrollo humano no debe entenderse como un dilema entre personas y el medioambiente, sino que se trata de reconocer que, hoy, el progreso humano sostenido por un crecimiento desigual y basado en el carbono es un ciclo completamente agotado”, indicó Pedro Conceição, director de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

“Si abordamos la desigualdad, sacamos el máximo provecho a las innovaciones, y trabajamos con la naturaleza, el desarrollo humano puede dar un paso transformativo que ayude tanto a las personas como al planeta”.

Ante ello, el estudio llama a los Gobiernos a trabajar con y no contra la naturaleza; transformar las normas sociales y los valores; impulsar incentivos gubernamentales y financieros para la generación de energías limpias y suspender los subsidios a la industria de los combustibles fósiles.

Te puede interesar: Destaca ONU a Costa Rica por políticas sustentables