Wayeb político: La basura de Lezama

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Wayeb político: La basura de Lezama

 

ÉDGAR FÉLIX

Cancún está convertido en un basurero por dos razones: porque la alcaldesa “amarró” desde el inicio de su mandato continuar, a pesar de las deficiencias y las raterías, con la concesionaria Intelligencia México SA de CV y por la pésima administración de la señora Hermelinda Lezama Espinosa, quien ya anda con la matraca en ristre en busca de la reelección. Ni en Ecatepec ni en el peor municipio mexicano donde impera la corrupción, el cochupo y el clientelismo político se había visto algo así.

Pero eso sí, ella quiere seguir en la alcaldía, según dicen los ideólogos del proyecto electoral, que no político, que encabeza. El seguimiento del negocio de la basura y sus intrincadas redes ha sido puntual y profesionalmente informado por mi compañero Marco Antonio Barrera, quien da cuenta, por ejemplo, de la amenaza en que viven los “trabajadores”, que no esclavos, de esta empresa: amenazados por andar hablando, con descuentos leoninos si se salen de horarios o de ciertas cuotas, en fin, una serie de atribuciones laborales que nos recuerdan la época de las haciendas en México. Sólo les faltó tener una “tienda de raya”, o tal vez aún no la hemos descubierto.

Afortunadamente esa pesadilla sostenida desde hace meses y denunciada reiteradamente ya terminó porque la administración de doña Hermelinda Lezama acaba ya en algunos meses más y los cobros políticos comienzan a delatarse. La noche del lunes el Cabildo, en sesión extraordinaria, declara en “emergencia sanitaria” al municipio de Benito Juárez ante la amenaza de huelga de los recolectores de basura convocada para este jueves 17. Otra vez, la culpa a quienes menos tienen. No puede ser que los propietarios de este pésimo servicio realizado durante toda la administración actual no reconozcan sus responsabilidades cuando cobraron puntualmente cada mes algo así como 1 millón 400 mil pesos.

Con esta administración de Hermelinda Lezama se acaba una historia negra de Cancún, porque la señora llegó con las manos amarradas de los intereses que la posicionaron y de quienes la impulsaron para ser ungida como la titular del Ayuntamiento. Tal vez esa sea la respuesta de muchos ciudadanos de esta ciudad cuándo preguntaban por qué seguía soportando un servicio pésimo, inclusive tuvo que salir a cargar bolsas y echarlas a los camiones como si eso solucionara el problema. Más allá del populismo que buscaba era una muestra de la debilidad como autoridad ante los intereses económicos que le abrieron las puertas de la Presidencia Municipal.

Ahora, cede el Ayuntamiento de doña Hermelinda, el servicio de recolección de basura a la empresa Red Ambiental Servicios S.A. de C.V. en sustitución de la deficiente Intelligencia México S.A. de C.V., la cual se embolsó limpios de polvo, paja y basura más de 600 millones de pesos. Una cifra suficiente para resolver muchos apuros económicos individuales. Pero aún, insistimos, por qué se tardó tanto la alcaldesa por sustituirla y cuarto para las doce, cuando ya es insostenible y tiene convertido a Cancún en un muladar, “decide” junto con sus incondicionales terminar con el contrato. ¿Por qué no lo hizo antes? ¿Será un asunto de pacto electoral? ¿Acaso el grupo de Intelligencia México la apoyará para la reelección o para otras aspiraciones? El asunto de la basura de doña Hermelinda si es preocupante porque deja muchas dudas de haber actuado con honestidad, con la intención de servir a la población y no servirse del erario ni de una posición para escalar en medio de escándalos de corrupción.

Ya bastante tiene con todo el rosario de propiedades que fue adquiriendo su exitosa familia en estos años de administración en Cancún como para andar ahora en asuntos de comprometerse con grupos sin escrúpulos para vaciar el erario municipal. Es evidente que quitarle el contrato obedece a tiempos electorales, a tiempos personales y no para atender la inconformidad de la ciudadanía por el pésimo servicio ofrecido durante estos casi tres años de la pesadilla Lezama Espinosa. Ojalá tenga la dignidad suficiente para reconocer sus equivocaciones, para saber que llegar con las manos atadas a un gobierno es exponer a generaciones a los caprichos de un grupo.

La dignidad de afrontar su responsabilidad. Hermelinda Lezama está llegando a los últimos días, afortunadamente, de encabezar la peor administración municipal de Cancún que se recuerde. Así como el conflicto de la basura le ha tronado en las manos, así vendrán otras de las posibles componendas electorales. El derrumbe es inminente. La basura de Lezama no tiene quién la recoja.

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