NIDO DE VÍBORAS

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Nido de Víboras

 

POR KUKULKÁN

AL PARECER en la playa no existe el Covid-19. Decenas de fiestas promovidas frente al mar Caribe  por empresas expendedoras de bebidas alcohólicas han sido denunciadas por ciudadanos en las redes mediante videos donde se observan a gente sin cubrebocas, sin respetar la sana distancia, pero muy “felices”. Insistimos con la mayoría de edad de los ciudadanos, con la auto protección que debe prevalecer en cada uno. A estas alturas, con tanta información científica difundida sobre el tema, con la constante y machacona insistencia de tener cuidado por el contagio del SARS-CoV-2, del peligro que implica contraer este virus, ver cómo les vale a varios grupos de “covalientes” que se divierten como cualquier día sin pandemia, aunque les dicen de otra forma, es muy lamentable.

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MUCHAS ANÉCDOTAS comienzan a contarse en torno a la historia de Cancún. Jeanine Kitchel es una norteamericana que ha escrito ya varios libros de sus vivencias en esta entidad y sigue tan “desconocida” por todos. Son apasionantes sus relatos. En su reciente publicación escribe: “El Cancún de hoy irradia lujo, destello y civilización. Cuando viajé allí por primera vez en la década de 1980, aunque no era la sofisticada ciudad turística que es hoy, no era un remanso. Tenía un Club Med, una elegante zona hotelera y en 1989 acogió el certamen de Miss Universo. En ese momento, Cancún, en el estado de Quintana Roo, no era muy conocido, pero sus claras aguas turquesas y sus playas de arena blanca servían como un telón de fondo atractivo para una audiencia mundial. Cancún estaba listo para su primer plano.

“En ese entonces, podías aventurarte a tan sólo cinco millas al norte o al sur y encontrarte vagando por junglas enmarañadas o caminando solo por playas desoladas. Aunque me consideraba una viajera experimentada de México, nunca me había aventurado a la península de Yucatán y mi introducción a sus costas orientales llegó inesperadamente. Encontré un libro agotado, El mundo perdido de Quintana Roo, en una librería antigua en Moss Landing, California. Junto con una cubierta convincente, la solapa de polvo me intrigó. Esta es la verdadera historia de una aventura extraordinaria. Michel Peissel, un joven francés de origen internacional, quedó varado en la costa de Quintana Roo en el este de Yucatán, abandonado por barqueros que había contratado para llevarlo hacia el sur. Me enganché”.

LO QUE viene después es una historia increíble en el Mar Caribe. Kitchel conoció al francés Peissel, quien falleció hace algunos años, y quien fue uno de los primeros exploradores de toda esta zona cuando ni siquiera existía Cancún, en los primeros años del siglo pasado. Vale la pena visitar el blog jeaninekitchel.com para conocer los libros de esta autora que escribe sobre los cárteles de México y narrativa de la zona maya. No sabemos si hay traducciones al español de sus novelas pero es parte de la cultura contemporánea quintanarroense. ¿Y las autoridades? Bien, gracias, preocupados por saber si está bonito o no el logotipo de los 50 años.

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SERÁ INTERESANTE ver la reacción de las poderosas empresas extranjeras que ya se habían frotado las manos con la privatización del Tren Maya ante el reciente anuncio del Presidente López Obrador, de transferir las obras al Ejército y crear una especie de fideicomiso para crear fondos en apoyos de personas de la tercera edad y jubilados de esa heroica institución. La pregunta es si el Gobierno de México podrá contra el capital de esos excelsos poderes globales. ¿Será?

@Nido_DeViboras

 

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