Demanda gobierno de Estados Unidos a Walmart

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  • En sus farmacias, Walmart despachó miles de recetas no válidas, acusa el gobierno de Estados Unidos y por ello se ganó una demanda.
STAFF / LUCES DEL SIGLO

WASHINGTON, EU.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó a Walmart Inc, un gigante de la distribución minorista que cotiza en Bolsa, por su papel en la denominada crisis de los opiáceos, al ignorar las señales de advertencia de sus farmacéuticos y surtir miles de recetas no válidas.

Aunque Walmart, que dispone de unas 5 mil tiendas en Estados Unidos, casi todas con despachos de farmacia, se había puesto repetidamente de perfil, confiando en que su actitud sirviera para apagar el fuego, el gobierno estadounidense la acusa de gestión irresponsable de pedidos, satisfaciendo miles de recetas “inválidas”.

Las autoridades podrían llegar a imponer a la compañía multas por valor de varios miles de millones de dólares, para dar por concluido un litigio que se ha prolongado durante años, explicó el Departamento de Justicia.

“Como una de las cadenas de farmacias y distribuidores mayoristas de medicamentos más grandes del país, Walmart tenía la responsabilidad y los medios para ayudar a impedir el suministro de opiáceos recetados”, declaró Jeffrey Bossert Clark, del Departamento de Justicia. “En cambio, durante años hizo lo contrario: despachó miles de recetas no válidas en sus farmacias y no informó sobre pedidos sospechosos de opiáceos y otros medicamentos colocados por esas farmacias”.

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Tras conocerse la demanda, Walmart reaccionó asegurando que la causa “está menoscabada por violaciones éticas históricas” e “inventa una jurisprudencia que obliga, de manera ilegal, a los farmacéuticos a colocarse entre los pacientes y sus médicos; está trufada de errores factuales y selecciona documentos sacándolos de contexto”.

Walmart presentó en octubre su propia demanda contra el Departamento de Justicia, argumentando que la fiscalización la dejó en un callejón sin salida, y denunció trato injusto por parte del gobierno para hacerla responsable del consumo excesivo de esos medicamentos altamente adictivos, que durante años se recetaron como potentes analgésicos y, en muchas ocasiones, se consumieron como sucedáneos de otros narcóticos por la población adicta.

La compañía acusa también a la agencia antidrogas (DEA, en sus siglas en inglés) de ensañarse con la empresa en una investigación que, a falta de conclusión penal, se resolverá por lo civil con la imposición de multas.

Los farmacéuticos “deben tomar una decisión difícil” entre aceptar el criterio médico de un profesional y despachar la receta de opiáceos, o cuestionar el criterio profesional y negarse a suministrarlo, sostiene el texto de la demanda, de 160 páginas.

Según testimonios de responsables del grupo empresarial recabados durante la investigación, “había que estimular las ventas a cualquier precio” y despachar rápidamente, sin cuestionarlas, las recetas para fidelizar a la clientela, explica el texto.

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