Chaplin aprendió a ser padre hace 100 años

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  • ‘El Chico’ cumplió 100 años desde su estreno, la gente se carcajeó al ver al personaje de Chaplin como interactuaba con el pequeño que se encontró.
MAURICIO ANGEL / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Después de filmar más de 60 cortometrajes y dirigir 49 donde las persecuciones, los golpes y las caídas que interpretaba botaban de risa al público, Charles Chaplin se imaginaba escenas con otra naturaleza.

En 1919, el mítico comediante del cine mudo no tenía ganas de reír; pese a la fama que ya cobraba por su personaje Charlot y la posición de director, se encontraba frustrado y sin inspiración.

Pero esa convergencia de emociones en sus películas fue lo que lo catapultó a la cima, junto con su posterior crítica a la sociedad, dictadores y hasta al capitalismo.

“Una sonrisa y, quizás, una lágrima”, fue como él mismo describió su primer largometraje, El Chico, que sorprendió al público al mezclar la comedia con impactos emocionales que, en efecto, provocaban lágrimas.

“Aunque su lado melancólico y sentimental había surgido al principio de su carrera cinematográfica, fue con El Chico que abrazó completamente un enfoque emocional”, destaca Tom Gunning en su ensayo “El Chico: El Grial de la Risa y el Ángel Caído”.

La historia era sencilla: una joven madre decide abandonar a su hijo, quien termina siendo encontrado por un vagabundo que, tras intentar deshacerse de él, decide criarlo.

Al ver el filme, que el pasado jueves cumplió 100 años desde su estreno, la gente se rompía de risa al ver al personaje de Chaplin improvisar una mamila o al enseñarle a pelear a su pequeño ya crecido, pero también se enternecía.

El encanto del niño de cinco años interpretado por Jackie Coogan estaba más que probado, pues el primer seducido fue Chaplin, quien descubrió al pequeño en un teatro de Los Ángeles y escribió la película con su imagen en mente.

“Vi a un bailarín excéntrico: no era nada extraordinario, pero al final de su interpretación sacó a su hijo, de cuatro años, para que saludase con él. Después de saludar con su padre, el chiquillo empezó de repente a ejecutar unos divertidos pasos de baile.

“Luego, miró graciosamente al público, lo saludó con la mano y se marchó corriendo. El público empezó a reír a carcajadas, de modo que el niño tuvo que salir de nuevo y ejecutar un baile distinto”, recordaba Chaplin en su autobiografía El cómico de inmediato pidió a su productora ficharlo y demostró ser un gran acierto por el carisma y talento del infante.

Tras la cinta, Coogan despuntó como la máxima estrella infantil de su época, que lo llevó a protagonizar Oliver Twist (1922) y Tom Sawyer (1930), entre otras producciones.

“Yo era un niño de cuatro años que podía hacer imitaciones, bailar y cantar. Por supuesto, no había muchos de esos tipos así entonces y todavía no los hay”, recordaba en 1978 Coogan para Hollywood Heyday: 75 Candid Interviews with Golden Age Legends.

El Chico también sirvió como desahogo para el histrión, quien tuvo una infancia de carencias, donde su principal soporte fueron sus hermanos.

Además, 10 días antes de comenzar la filmación, murió su primogénito, que vivió sólo 72 horas.

“Chaplin creó un atuendo inolvidable para Coogan: su overol, suéter y, lo más memorable, una gorra de gran tamaño que se usa de lado, se convirtió en un ícono”, destaca Stephen Winer en un artículo para Criterion.

Inspiración poética

La capacidad de Chaplin para despertar emociones y enternecer, habilidad que comenzó a llevar a la pantalla con El Chico, inspiraron el poema de Hart Crane “Chaplinesque”.

La nieve lo revive

Para aprovechar la nevada que cubrió Madrid el 11 de enero, un hombre utilizó el techo de una casa frente a la suya como pantalla para proyectar dos funciones de El Chico.

ASÍ LO DIJO

“Podemos evadirlo a usted y a todo lo demás, menos al corazón: ¿Qué culpa tenemos si el corazón
sigue vivo?”

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