CONTRASTANDO IDEAS

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  • La partidocracia mexicana es de las más caras del mundo y de las menos eficientes.
DR. JULIO JIMÉNEZ MARTÍNEZ

No cabe duda que en cada proceso democrático, los partidos políticos, cada día más desprestigiados y carentes de buenos perfiles ciudadanos o de auténticos liderazgos sociales, nos demuestran su indiferencia y su soberbia, imponiendo a personajes con cierto reconocimiento público y nos sorprenden con el registro de famosos deportistas (luchadores, boxeadores),comediantes, cantantes, comentaristas, actores, etc., como aspirantes a cargos de elección popular, el problema no es que participen como lo podría hacer cualquier ciudadano mexicano, el problema radica en que la democracia se vuelve un instrumento al servicio de mezquinos intereses políticos que no abanderan las legítimas causas ciudadanas y tampoco representan los intereses del pueblo, sólo buscan ganar posiciones legislativas o cargos de elección popular como diputados locales, federales, alcaldes, gobernadores, regidores, etc.

No han sido pocas las desafortunadas experiencias con personajes del mundo del espectáculo o el deporte; ya que el ex presidente municipal de Cuernavaca y actual Gobernador de Mórelos, ha dado muestra de ignorancia en materia de capacidad de gestión, políticas públicas e incapacidad para gobernar una entidad que era considerada un paraíso en materia turística y por su constante crecimiento en inversión de capital inmobiliario, sin embargo se ha vuelto una de las entidades más afectadas por la delincuencia organizada , el narcotráfico, la extorsión y el secuestro.

En el ámbito legislativo no es casual que nuestras leyes tengan tantos errores de técnica legislativa, imperfecciones de contenido, lagunas jurídicas, o incongruencias sociales, ya que los Diputados presidentes de diversas comisiones como la de cultura, radio, televisión, Derechos Humanos, jóvenes, seguridad y justicia son personajes sin conocimientos, sin formación académica, capacidad personal o experiencia profesional para hacer un trabajo legislativo a la altura de las expectativas y que en verdad atiendan las legítimas demandas del pueblo de México o simplemente su trabajo legislativo ayude resolver los graves problemas de desigualdad del país.

Sin embargo para el monopolio de la partidocracia, no hay más argumento o justificación que aprovechar el reconocimiento público de personajes que son la consecuencia de pagos de “cuotas o cuates”, es decir guapas amigas, compromisos políticos, empresarios sin escrúpulos, recomendados, juniors del poder, o simples parásitos del poder que ya encontraron su modo de vida ocupando cargos de representación popular y brincan como chapulines de un partido a otro o de un cargo de elección popular a un cargo como funcionarios, sin el menor escrúpulo o preocupación por sus malos resultados durante su gestión que además en la mayoría de los casos dejan inconclusa.

No es desconocido que la democracia mexicana se prostituye a cambio de unos cuantos pesos y ahora por unos cuantos puntos de rating; ya que con la participación de famosos que literalmente reconocen que no saben que están haciendo, pero que hay mucha gente detrás que los van a ayudar.

Esa será la desafortunada circunstancia que se presentará con la participación de  famosas cantantes, deportistas, comediantes, actrices, una ex reina de belleza o un pseudo periodista que no tienen ninguna experiencia personal, formación profesional o capacidad para legislar o gobernar un país con tantos problemas y temas de urgente y obvia resolución.

No es de extrañarse la grave situación que vive el país en materia de salud, seguridad, deporte, economía, Derechos Humanos, justicia, corrupción e impunidad; ya que tener al frente de importantes organismos públicos o constitucionales autónomos como la CONADE, la CNDH, la Secretaría de Economía a ex deportistas olímpicos, a la hija de una ex luchadora y defensora de los Derechos Humanos o a una amiga del presidente.

Los puestos estratégicos requieren de un perfil con determinadas cualidades, habilidades, competencias profesionales y experiencia personal, de ahí los pésimos resultados en materia de salud, seguridad pública, economía, justicia y Derechos Humanos.

Ante la soberbia, la arrogancia y la prepotente actitud de los dueños de los nuevos partidos políticos que no representan nada, ni a nadie, ya que sólo buscan alcanzar el 3% para mantener su registro electoral y seguir gozando de las millonarias cantidades de recursos públicos que se les entrega cada año para que hagan de sus partidos un negocio de familia o simplemente una fuente inagotable de poder y recursos públicos que pone en riesgo la estabilidad democrática, la capacidad de respuesta y la obligación constitucional de una auténtica representación ciudadana que resuelva los graves problemas del país.

Para millones de mexicanos la democracia es un proceso que carece de toda legitimidad y congruencia ciudadana, ya que sólo participan una bola de ignorantes y parásitos del poder que únicamente están en busca de las comodidades, beneficios impunidad y poder que les brinda el fuero constitucional y las correspondientes prerrogativas económicas.