Alertan riesgo biológico de cubrebocas tirados

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  • El riesgo de contagio de un cubrebocas en la calle existe al pisarlos o al respirar el polvo que desprenden, el cual podría transportar el SARS-CoV-2.
SELENE VELASCO Y ÓSCAR MIRELES / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Ya sean de tela tela, tricapa, quirúrgicos, KN95 o con válvulas, los cubrebocas usados y desechados en calles y espacios públicos de la CDMX representan un riesgo biológico, alertó Enrique Meléndez, especialista de Salud Pública de la UNAM.
Sin embargo, el peligro se percibe distinto entre trabajadores de limpia, quienes los levantan en la vía pública.

Grupo REFORMA constató que en zonas concurridas como en el Centro Histórico, Guerrero, Tlatelolco y Tepito, en la Alcaldía Cuauhtémoc, así como en La Merced, en Venustiano Carranza, o la Basílica, en Gustavo A. Madero, cientos de mascarillas yacen en el piso.

“Es un riesgo grave al ser una barrera de protección y contiene virus, no solo de Covid-19, y bacterias. Sea cual sea su material, atrapa el virus, y si lo desechamos en la calle, el virus queda expuesto al aire, permanece en este tipo de tejidos varias horas o varios días”, advirtió Meléndez.

El riesgo de contagio existe al pisarlos o al respirar el polvo que desprenden, el cual podría transportar el SARS-CoV-2.
Esto se agrava para el personal de limpieza que, en ocasiones, no cuenta con la protección adecuada, así como para personas en situación de calle o vulnerabilidad.

“Pueden incluso tomarlo en la calle y ponérselos, sin desinfectarlos, sin lavarlos, porque no tiene conocimiento de eso, y ahí se puede contagiar, y a su vez contagiar a otras personas”, detalló el experto.

Tras su uso, de no manejarse de manera adecuada, los cubrebocas se puede volver un problema de salud pública, agrega.

Antonio Camarena es un empleado de limpieza de la CDMX e intenta usar guantes para protegerse, ya que se siente más preocupado por las mascarillas, aunque dice confiar en que, con la pandemia, la gente genere conciencia para mejorar sus hábitos.
“Mejor que lo echen en una bolsa y que la entreguen amarrada, la pueden echar junto con los papeles de baño, cubrebocas. Es un foco de infección porque no sabes si la persona que lo tiró está infectada”, señaló Camarena.

En cambio, empleados como Rocío Sánchez, quien dice que evita tocar directamente los cubrebocas usados y no temer a los virus, no había pensado que fueran un foco de infección.

“Mejor que no lo tiren, porque todos tenemos diferentes infecciones, no nomás el Covid, otro tipo de infecciones como tuberculosis o tos”, señaló.

Del 23 de abril de 2020 al 7 de febrero de 2021, han llegado a las estaciones de transferencia de la CDMX 6.5 toneladas de residuos biológicos infecciosos, según la Secretaría de Obras y Servicios; en tanto, 577 toneladas se generaron en hospitales.
Meléndez advierte que, además de los cubrebocas, otros desechos con fluidos como colillas de cigarro, caretas, guantes, botellas y pañuelos desechables representan un riesgo en la pandemia si no se desechan de forma adecuada.

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