Llevan su fuerza al ejército

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  • Desde la medicina, la conducción y las comunicaciones, para ellas lo más importante es servir a su País con la fuerza que las representa.
DALIA ELENA GUTIÉRREZ GUTIÉRREZ / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, N.L.- Con un gran deseo de servir a su País, estas mujeres decidieron construir una carrera dentro de las Fuerzas Armadas Mexicanas.

Desde la medicina, la conducción y las comunicaciones, para ellas lo más importante es poner en práctica sus conocimientos para contribuir al bienestar de todos los mexicanos.

PASIÓN DESDE NIÑA

“Entré muy pequeña”, dice con una sonrisa la Teniente Coronel Enfermera Evelia Pérez Hernández. “Iba a cumplir 15 años cuando entré a la Escuela Militar de Enfermería”.
Con 31 años de servicio en la milicia, es jefa del área de enfermería del Hospital Militar Regional de Especialidades de Monterrey desde hace cinco años.

Desde que era muy pequeña, cuenta, siempre le llamaron la atención todas las actividades relacionadas con las Fuerzas Armadas Mexicanas: ver a los soldados en los desfiles, en las escoltas y los honores a la Bandera.

“Creo que eso fue lo que me llevó a tener la inquietud de buscar información, y de querer y lograr ingresar al Ejército Mexicano.

“De las cosas como enfermera que siempre me van a llenar de satisfacción y de las que siempre me voy a enorgullecer, es que junto con mi equipo de trabajo demos cuidado al paciente y apoyemos en el restablecimiento de su salud o en su recuperación”.

Cuando ingresó a la corporación, recuerda, eran pocas las mujeres militares. Con el paso de los años, ha percibido cómo el personal femenino se ha incrementado.

“La única limitante que existe entre un hombre y mujer es la cuestión física y a veces, muchas mujeres están en mejor condición que muchos hombres”, considera.

UNA PIONERA AL VOLANTE

“Tengo más de 11 años manejando, entonces, tal vez sí sé manejar”, expresa entre risas la Soldado Auxiliar de Transportes Erika Salazar Reyes.

Desde hace tres años, se desempeña como conductora en el servicio de transportes del Hospital Militar Regional de Especialidades de Monterrey, que pertenece a la Cuarta Región Militar y se ubica en el Parque Niños Héroes.

Maneja las ambulancias urbanas, de terapia intensiva, camionetas de altas dimensiones y actualmente apoya como conductora de los traslados de pacientes Covid-19. Con orgullo, dice ser de las pioneras en el servicio de transporte.

“He tenido mucho apoyo por parte de mis superiores, de mis compañeros”, indica la soldado, “pero aún así sigue causando asombro cuando hago servicios o traslados. El que vean que una mujer está manejando un vehículo ambulancia, un vehículo militar de esas dimensiones”.

Su principal motivación es su hijo de 8 años, quien la impulsó a profesionalizarse para poder darle una estabilidad. Al ser mamá soltera, dice, siente un compromiso muy grande por mostrarle que con esfuerzo, los sueños se pueden hacer realidad.

Y aunque ella ha logrado alcanzar sus metas, indica, todavía hay mucho que hacer para derribar los estereotipos de género.

“Hay que esforzarse al doble o a lo triple como mujer.

Quitarse esa venda de los ojos, no encasillar a una mujer o un varón en ciertas actividades determinadas sólo porque la sociedad así lo indica”.

AL MANDO DE LA COMUNICACIÓN

Somos conocidos como el arma del mando”, señala la Sargento Primero de Transmisiones Delia Yerena Mendoza, cuando habla sobre su trabajo dentro de las Fuerzas Armadas Mexicanas.

Junto con sus compañeros de trabajo, es el enlace del mando en las operaciones militares.
En sus manos tiene la responsabilidad de todas las comunicaciones de la corporación: radio, correos electrónicos, equipo de sonorización.

“Es una labor muy importante”, indica la sargento, perteneciente al Hospital Militar Regional de Especialidades de Monterrey y con nueve años de servicio ininterrumpido.

“En cada convoy que ustedes ven, siempre va un elemento con su equipo de radio porque somos el medio oficial para dar los informes”.

Ya sean novedades, bajas o altas de personal, alguna salida o algún arribo, explica, siempre debe ir un radio operador en cada operación, pues se trata del medio oficial y exclusivo del Ejército Mexicano.

Su jornada inicia a las 7:30 horas, con el pase de lista; después ingresa con sus compañeros a la sala de radio y comienzan a comunicarse con los militares.

“Ya somos muchas mujeres”, dice la sargento. “(Cuando ingresé), en mi sección yo era la única, ahorita ya somos como 10”.

Cuando compartió su decisión de ingresar al Ejército, recuerda, su familia sintió temor.
Ahora es un gran ejemplo para los demás.

“Mi hija está muy orgullosa. También quiere ser soldado cuando sea grande”, cuenta.

EN LA LÍNEA DE BATALLA

Desde hace casi un año, la Mayor Médico Cirujano Marissa Guerrero Segundo está a cargo de la Sala de Padecimientos Respiratorios del Hospital Militar Regional de Especialidades de Monterrey, donde se atienden pacientes con Covid-19.

El centro médico fue reconvertido ante la pandemia para recibir a civiles. Apenas el 5 de enero tuvo una ocupación del 100 por ciento en camas destinadas a esta enfermedad.

“La pandemia que actualmente vivimos nadie la esperaba”, expresa Guerrero, quien este 2021 cumplirá 24 años dentro del Ejército. “Es una situación que cambió al mundo entero, no se diga a nuestro País y a nuestra institución”.

Con mucha emoción, la médica recuerda que desde niña se interesó por ingresar a la corporación.

“Eso fue desde hace mucho tiempo, al ver a los militares con sus uniformes verdes, verlos en las calles prestando servicio, ayudando a nuestra población”, relata. “Desde ese momento, a mí me hizo sentir el deseo de pertenecer a la institución y ayudar”.

Antes de colocarse su equipo de protección sanitaria, para ingresar al área Covid, cuenta que no existe ningún motivo para no perseguir los sueños y manda un mensaje a niñas y adolescentes.

“No hay ningún motivo para que haya preocupación de que no se va a cumplir una meta, de que por ser mujer no vamos a conseguir nuestros objetivos”.

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