Luce Chipinque ¡coronado!

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Chipinque

  • Con la llegada de la primavera, el árbol conocido como “Corona de San Pedro” embellece el paisaje del Parque Ecológico Chipinque.
DALIA ELENA GUTIÉRREZ / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, N.L.- Mientras amplias zonas de la Sierra de Santiago son consumidas por las llamas, en el Parque Ecológico Chipinque comienza a florecer la vida.

Con la llegada de la primavera, el árbol conocido como “Corona de San Pedro” embellece el paisaje con sus peculiares flores, que poseen brácteas de color blanco unidas en forma de corona.

Admirada por su belleza, el nombre científico de esta planta es cornus florida var.urbiniana, es endémica del noreste de México y sólo se encuentra en laderas de la Sierra Madre Oriental.

“Es una especie que no está muy abundantemente distribuida y está más localizada hacia las zonas montañosas. En México está en Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León”, señala la bióloga Ana Epigmenio, del área de Dirección de Conservación de Chipinque.

La “Corona de San Pedro” también es un tesoro para la región. Por ser una especie nativa, cumple una función importante en el ecosistema.

“Si yo tengo flora nativa en áreas urbanas”, detalla la especialista, “eso hace que las aves y los insectos puedan existir ahí y, con base en eso, puedan existir muchos servicios ecosistémicos”.

También está adaptada al terreno donde habita, por lo que es resistente a los cambios de temperatura y el régimen de lluvia.

Además, destaca Epigmenio, esta variación de la especie puede ser utilizada para labores de restauración de ecosistemas que han sido dañados o destruidos, como en el caso de zonas afectadas por incendios.

“Cuando ocurren este tipo de eventos, prácticamente no hay calidad de los ecosistemas. Todo se acaba”, indica.

“Hay que ir recuperando poco a poco, recuperando el suelo, recuperando las especies. Esta planta puede ser utilizada para la restauración ecológica”.

Por ser una planta que podría llegar a estar en peligro de extinción, está protegida por la Norma Oficial Mexicana NOM-059 Semarnat 2010, en donde se especifican acciones para proteger su hábitat.

La mejor manera en que los ciudadanos pueden ayudar a cuidarla, enfatiza la bióloga, es respetarla, no cortarla ni sembrar sus semillas en otro lugar, pues no sobreviviría y afectaría el ecosistema.

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