NIDO DE VÍBORAS

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NIDO DE VÍBORAS

POR KUKULKÁN

NINGÚN ACONTECIMIENTO en la vida, y menos en materia de seguridad, es aislado. La muerte de la mujer salvadoreña asesinada por la salvaje fractura de dos vértebras por motivo de una fuerza excesiva aplicada por el cuerpo gorilesco de la policía de Tulum es consecuencia de la crisis que vive ese municipio en materia de seguridad. Hace dos semanas algunos medios de Yucatán informaban de una balacera, quema de autos y varios muertos en pleno centro de Tulum. Las fotos daban cuenta de un estado de guerra entre dos bandos. Dicen que fueron los narcos contra los policías, pero en este nido varias víboras de poco veneno dudan de esa teoría.

EL ESCRITOR colombiano Gabriel García Márquez nos explicó en aquella novela de hace 30 años la muerte de Santiago Nasar y desde entonces muchos columnistas, analistas y víboras de cascabel utilizan esas cronologías sin tiempo para explicarnos un acontecimiento que es consecuencia de una serie de hechos. Escribir la frase más quemada que el caldo de la novela de García Márquez “Crónica de una muerte anunciada” supera la realidad de la inseguridad que se vive en Tulum. Un municipio que otra vez le da vuelta al mundo en periódicos, revistas, televisoras y noticiarios de radio, con un escándalo de barbarie, abuso, prepotencia y la ignorancia debida.

HACE UN MES los “goripolis” de Tulum se habían hecho famosos por aprehender a una pareja de homosexuales que tranquilamente se besaban en las playas, por el motivo de “que lo hacían frente a los niños y eso era inconcebible”. Además, con lujo de violencia y toda la fuerza los esposaban, los subían en la caja trasera de la camioneta patrulla, que más bien parecen perreras, para llevarlos a la cárcel municipal por “jaltas a la moral”, sin faltar el sometimiento físico, los golpes en los riñones y la metida de rodilla en el cuello o cabeza para “tranquilizarlos”. Afortunadamente, varios turistas que estaban en el lugar se percataron para intervenir de inmediato e impedir la francachela de abusos de los “elementos de seguridá” de Tulum. Unas fichitas los señores.

TULUM TIENE mucho qué explicar. Las autoridades municipales han creado esa policía insensible, poco certera y profundamente ignorante. Cuando los golpes y los gritos superan la inteligencia no hay nada qué hacer con ese cuerpo de gorilas y tendrán que ser investigados a fondo por la serie de abusos sistemáticos, no sólo por la muerte de la mujer supuestamente oriunda de El Salvador, que ahora es consecuencia de todo ese drenaje abierto, sino por varios escándalos que van desde las balaceras hasta la aprehensión de los homosexuales en la playa. De otra manera la afectación a la imagen del turismo en Quintana Roo tendrá efectos irreversibles.

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LA CONFERENCIA del domingo de los verdes fue como una reunión de amigos “snob” y “super cool” para dar a conocer a sus dos mejores candidatos. Nunca en tan poco espacio, y menos en tiempos de la pandemia, se había concentrado tanta loción y perfume fino, camisas blancas (y guayaberas) de alta costura y chalecos verdes. Muy ecologistas ellos. Laura Fernández, la ex de Puerto Morelos, y Juan Carrillo, el ex de Isla Mujeres, se echaron piropos mutuos, incesantes. No hubo límites en halagos y en los auto reconocimientos. Ambos, representantes de dos administraciones del desastre, de dos municipios donde la ecología es “el tratado del eco”. Quedó claro que en Quintana Roo la fórmula de una fracción de Morena sigue cooptada por grupos de poder, por lo que precisamente López Obrador llama “la mafia del poder”. Ellos, ahora ya con el camuflaje verde bien puesto amenazan con ganar el próximo 6 de junio. ¿Alguien lo duda?

@Nido_DeViboras