Testimonio: ‘Ya me vacuné’

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Testimonio: ‘Ya me vacuné’
  • La incógnita si será suficiente la vacuna contra el Covid-19 para cientos de personas de la tercera edad que se forman para ingresar a lo largo del día.
RUBÉN TORRES

CANCÚN Q. ROO.- La incógnita si será suficiente la vacuna contra el Covid-19 para cientos de personas de la tercera edad que se forman para ingresar a lo largo del día al domo deportivo “Jacinto Canek”, se diluye conforme pasan los cuatro filtros sin problema y tras abandonar el sitio valorados por un médico ya con la dosis puesta.

Hay quienes llegan con cierta confusión al domo ubicado en la Supermanzana 1, pero eso se supera conforme avanza la fila. El único inconveniente es el sol y calor típico de Cancún. Sólo aquellos acompañados o previsores que llevaron bancos, sombrilla o gorra confrontan los pesados rayos solares.

El personal de los tres niveles de gobierno es atento en la orientación y atención en todo momento. Y constantemente hace llamado por altavoz: “no olviden la sana distancia”.

Lugo de una hora y 20 minutos, quienes llegaron antes de las 14:00 horas, como en mi caso, están cerca de la entrada del domo. Viene la primera revisión de documentos y entrega de un número de folio.

A todos se les explica el proceso. En segundo filtro ya acomodados en sillas y bajo una carpa que cubre el sol, llega la brigada preventiva del IMSS y también se hacen presentes los Servidores de la Nación.

En ningún momento de la formación dejan de ofrecer botellas de agua de un cuarto de litro, ellos mismos recogen las botellas vacías. Al llegar los médicos comienza el segundo filtro, galenos pasantes o titulados toman la presión, preguntan sobre cualquier padecimiento o enfermedad y alergia a los medicamentos. Todo es anotado y comunicado.

Se pide avanzar ante unas sillas alineadas frente a un escritorio, donde personal del Ayuntamiento de Benito Juárez y los Servidores de la Nación revisan, sólo en copias, la CURP, credencial del INE y comprobante de domicilio. Se avizora el momento de la vacuna porque detrás de ellos están las enfermeras y las hieleras donde resguardan las dosis.

Los escribientes documentan todo a mano, entregan el “Comprobante de Vacunación Contra el Virus SARS-COV2”. Ahí va anotada la fecha, marca de vacuna “Sinovac”, el número de lote, nombre del beneficiario, que se trata de la primera dosis, la CURP y algunos otros generales.

Todo el camino recorrido se despeja. Se llegó al sitio final. Una enfermera pregunta “¿con qué mano escribe?”, y aplica la inyección en la contraria. Se siente el líquido y una punzada leve.

En segundos todo concluyó. Se coloca el algodón, piden apretar sobre la zona de la inyección e irse a sentar.

Se ve la salida. Muchas miradas están satisfechas. Les dicen tendrán que esperar 30 minutos y brigadistas del Instituto Mexicano del Seguro Social entregan una lista de posibles reacciones.

El proceso terminó y a reposar, es la última indicación. “Hay que evitar tomar bebidas alcohólicas porque no sabemos las reacciones”, recomienda la doctora Martha Albores. Y sí, ya me vacuné.

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