Sopas instantáneas: Ricas, baratas… y riesgosas

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  • Fáciles de preparara y bastante baratas, las sopas instantáneas pueden cobrar una cuota muy alta a la salud de quienes las consumen.
ISRAEL SÁNCHEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Con altos niveles de sodio, azúcar y químicos, las sopas instantáneas, que son baratas y fáciles de preparar, pueden cobrar una cuota muy alta a la salud de quienes las consumen, advierten nutriólogas.

Si bien llegan a estar adicionadas con vitaminas y minerales, no dejan de ser un alimento chatarra, de los más ultraprocesados que hay, a base de harinas y almidones, potenciadores de sabor, aceites, grasas, derivados de soya, tres tipos de azúcar diferentes y siete de sal.

Una sola sopa de pollo, por ejemplo, contiene mil 360 miligramos de sodio, lo cual representa el 68 por ciento de la ingesta diaria recomendada para un adulto por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Excederse en el consumo de sodio incrementa la presión arterial -hipertensión-, y con ello el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cardiopatías, advierte la nutrióloga clínica Claudia Mimiaga.

“Cuando las personas consumen estos productos de forma habitual, es muy probable que el hígado se torne graso. Es una de las afectaciones conocidas clínicamente como esteatosis hepática, que tiene que ver con que el hígado ya no resiste”, alerta la nutrióloga experta en orientación alimentaria Julieta Ponce.

Por si esto fuera poco, Ponce señala el potencial proinflamatorio de este tipo de productos, pues sus elementos generan procesos que prenden las alertas del sistema inmunológico, ocasionando inflamación crónica leve. Con lo que, en caso de contraer el Covid-19, la enfermedad se agrava.

A pesar de todo lo anterior, el consumo de sopas instantáneas en México aumentó 43 por ciento en cuatro años, al pasar de 850 millones de unidades adquiridas en 2015 a mil 220 millones, en 2019.

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