Un estado mágico que vale oro

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  • Ya sea que se te antoje seguir una ruta o confeccionar un itinerario, en cada rincón de este estado, el festín está garantizado.
PATRICIA MIRANDA / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Exquisito y policromático, así es Yucatán. El apetito se despierta apenas ver, por todo el estado, fachadas que parecen haberse vestido a tono con el axiote o los chiles xcatik y habanero. Pronto, el hambre se sacia al recorrer poblados que saben a naranja agria, a cebolla morada, a cerdo pelón y a guisos horneados bajo tierra y a ritmo lento.

Para hablar de las zonas arqueológicas, playas y puertos, haciendas, reservas ecológicas y una capital que ha sabido seducir a los viajeros con un espectacular repertorio gastronómico y un refinado catálogo de hoteles se necesitarían pergaminos tan largos como los senderos que conforman el Camino del Mayab.

Se antoja trazar una ruta gastronómica para probar desde las delicias de los mercados y los restaurantes tradicionales que rescatan las recetas de las abuelas hasta las cocinas que usan ingredientes regionales pero acudiendo a las técnicas de vanguardia.

En una tierra donde reina el calor, no queda más que calmar la sed con agua de chaya y adentrarse en cuatro poblaciones que han sido designadas como mágicas.

Arropada con su ya icónico amarillo ocre, Izamal invita al viajero a pasear por sus calles a bordo de una calesa. En la también nombrada Ciudad de las Tres Culturas hay que ver el Ex Convento de San Antonio de Padua, que los misioneros franciscanos construyeron sobre las ruinas de un adoratorio prehispánico. Su amplio atrio está flanqueado por 75 arcos.

Nadie debe irse sin rendirse ante los aromas que se escapan de Kinich, un templo gastronómico donde se sirven empanadas de chaya, papadzules y más delicias.

Valladolid es otro Pueblo Mágico que brilla por sus sabores y su garbo colonial. Destacan la Iglesia de San Servacio, el Ex Convento de San Bernardino de Siena y el Mesón del Marqués, una casona que además de contar con bellas habitaciones, resguarda el Restaurante Hostería del Marqués. Ahí, las estrellas son el pavo en relleno negro, la longaniza y los lomitos de Valladolid. Que nadie se vaya sin admirar alguno de los cenotes.

Los amantes de la tranquilidad y el ecoturismo hallarán en Sisal un paraíso ubicado entre dos reservas naturales. Además del encanto que sólo se halla en un poblado pesquero y percibir el eco de un esplendoroso pasado henequenero, el visitante puede recorrer manglares y la ciénega de la zona.

Como andar por un sitio en el que se ha detenido el tiempo… Esa es la impresión que algunos tienen al llegar a Maní. Tanto el sosiego, las delicadas artesanías, la miel de abeja melipona así como una delicia llamada Poc Chuc son las constantes. También brilla la Iglesia y ex Convento de San Miguel Arcángel.

Ya sea que se te antoje seguir la Ruta de los Conventos o confeccionar un itinerario -usando la magia y el buen sazón como hilos- en cada rincón de este estado, el festín está garantizado.

Para saber

En todos los destinos del estado se han implementado medidas y protocolos de bioseguridad que cuentan con el aval internacional Safe Travels del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, mismo que busca generar “burbujas sanitarias”, para que los visitantes tengan un poco de tranquilidad y puedan disfrutar de una acogedora visita. Para más información consulta www.sefotur.yucatan.gob.mx.

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