A Juilliard llegará una tapatía

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Juilliard

  • Es artista Yamaha Internacional, tiene un contrato de grabación con Warner Music y ahora Daniela Liebnam estudiará en Juilliard.
REBECA PÉREZ / AGENCIA REFORMA

GUADALAJARA, JALISCO.- Daniela Liebman (Guadalajara, 2002) se ganó el boleto dorado. Desde agosto, la pianista estudiará en Juilliard, uno de los conservatorios más prestigiosos del mundo conocido como el “Harvard de las artes”, para continuar con sus estudios superiores en música.

Esta cotizada universidad, ubicada en Nueva York, tiene apenas 800 estudiantes y una de las tasas más bajas de aceptación en Estados Unidos, apenas ingresa siete por ciento de los candidatos.

“Es una emoción que ni siquiera puedo poner en palabras, es un sueño. Desde que tenía nueve años supe que Juilliard era una de las mejores escuelas de música en el mundo, está en Nueva York, a lado de la Met Opera, del Lincoln Center, es todo un sueño.

“Recuerdo que estaba muy nerviosa aplicando porque tiene una tasa de aceptación extremadamente baja y tiene una fama internacional, hay gente de todo el mundo haciendo audiciones y aplique en diciembre, en enero fui preseleccionada; por la pandemia la audición, que normalmente es en vivo, fue en línea, mandé seis piezas y me llegó mi carta de aceptación, eso me puso muy feliz”, relata Liebman, quien el 14 de junio cumplirá 19 años.

Daniela empezó sus estudios de piano a los cinco años. Tres años más tarde hizo su debut con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y desde entonces ha tocado con más de 20 orquestas en cuatro continentes.

Es artista Yamaha Internacional, tiene un contrato de grabación con Warner Music y es representada por la reconocida agencia Park Avenue Artist, con sede en Nueva York. Desde hace siete años radica en Texas, en donde ha recibido enseñanzas de Tomás Ungár.

En promedio la artista protagoniza una veintena de conciertos al año. Por la pandemia debió cancelar más de una decena de recitales y se dedicó a estudiar, a ampliar su repertorio, también se graduó de la preparatoria, en modalidad de home school, y realizó su aplicación a la universidad.

Su primer concierto, tras más de un año, será en mayo con Las Colinas Symphony Orchestra, en Irving, Texas, con un repertorio de piezas de compositores como Beethoven y Schumann.

“Mucha de mi vida la he pasado en el escenario pero cada vez que salgo lo percibo como si fuera la primera vez, los nervios intensos, la adrenalina, la energía, me encanta, es casi una adicción”.

Este verano, la artista tendrá participaciones en la Honeywell Arts Academy, en Indiana, y en el Aspen Music Festival, para luego mudarse a Nueva York e iniciar sus clases en The Juilliard School, para trabajar con la maestra Yoheved Kaplinsky, uno de los motivos por los que aplicó a esa reconocida escuela.

“Hice una ronda de aplicaciones, aplique a cuatro escuelas, lo tuve que hacer en Estados Unidos porque mi agencia de representación está en Nueva York y quiero estar cerca, pero también para mí los maestros son lo más importante y Yoheved Kaplinsky, con quien quería estudiar, da clases en Juilliard”, recalca la tapatía.

Para estudiar la carrera de música, que se prolongará por cuatro años, la intérprete ganó una beca de Juilliard para solventar parte de los gastos y completará con un apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA), que otorgan la Secretaría de Cultura de Jalisco y la Secretaría de Cultura a nivel federal.

“Nueva York es caro, realmente no hubiera podido sin ayuda, así que estoy muy agradecida y honrada por haber ganado la beca del PECDA”, relata Liebman, quien en 2014 recibió el Premio Nacional de Juventud.

Intercalado con sus clases, la pianista dará una serie de conciertos gratuitos como parte del programa de retribución del PECDA, que buscará que sea en escuelas y comunidades mexicanas en Nueva York.

Para conocer más sobre la trayectoria de la tapatía se puede consultar su sitio oficial www.danielaliebman.com.

ASÍ LO DIJO

“Esta pandemia significó un cambio enorme para todos, para mí fue un poco extraño no tener la adrenalina de prepararme para un concierto, de tener que parar el ritmo de vida, pero la música es tan bella, y me encanta aprender las piezas tanto, que con eso me divertí”. Daniela Liebman, pianista.