NIDO DE VÍBORAS

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NIDO DE VÍBORAS
POR KUKULKÁN

SI LA CANTIDAD de 3 mil 76 votos fue la diferencia que la hizo ganar en las elecciones para renovar los once ayuntamientos de Quintana Roo de 2018, no se ve con qué capital político pueda Laura Beristain reelegirse en la presidencia municipal de Solidaridad si ha demostrado corrupción, improvisación e ineficacia para gobernar, al grado de que hasta militantes inconformes de Morena se la quieren cobrar con el voto de castigo el próximo domingo 6 de junio.

HACE TRES AÑOS Beristaín obtuvo el triunfo con 39 mil 439 votos y su más cercana contrincante —Cristina Torres postulada por la coalición PAN-PRD-MC— 36 mil 363 sufragios; una diferencia de 3 mil 76 que han hecho creer falsamente a la alcaldesa con licencia que le van a volver ayudar esta ocasión que busca la reelección, en medio de una amplia inconformidad social que ha dejado el mal manejo de la administración municipal.

SU CANDIDATURA, dicen sus más cercanos aduladores, se la debe directamente a su ¡a-mi-go! el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, en reconocimiento al buen desempeño que no han sabido admitir los “enemigos” de Solidaridad (¡El Municipio Soy Yo!), que buscan a toda costa que el viejo régimen regrese al poder. “No puede haber pueblo pobre con gobierno rico”, así de marxistas-leninistas andan los operadores de la Beristain. 

PERO SÓLO es en el discurso porque en los hechos la primera administración municipal morenista ha seguido reproduciendo los mismos esquemas de corrupción del pasado, con todo lo relacionado a la tramitología administrativa, que van desde permisos, contratos, licitaciones, comisiones, impuestos, derechos, sanciones, multas, decomisos, todo mecanismo del poder que sirva para transar o sacar moches.

AL FINAL de toda esta cadena de corrupción los beneficiados como siempre resultaron ser unos cuantos y los perjudicados como siempre son los ciudadanos comunes y corrientes inmersos en la economía formal e informal, los sectores productivos, el comercio, la agricultura, la industria turística que es por excelencia la vocación económica del estado de Quintana Roo por sus bellezas naturales de tibias aguas azules, suave arena blanca y puestas de sol energizantes.

SU GOBIERNO ha sido una disputa de familia, en particular con su hermana mayor Luz María “La Güera” Beristain, quien le reclama haberle enseñado a tocar las puertas y seguir los caminos o atajos para incursionar en la política nacional y estatal; por ende, la silla municipal de Solidaridad también se la debe, a lo que Laura ha respondido que se debe a su buena labor y que no le debe nada a nadie. 

HASTA EN ESO miente la alcaldesa, se la debe a 3 mil 76 votantes que hicieron la diferencia para ganar por un cerrado margen con su más cercana contrincante durante las elecciones municipales de 2018; si este es el capital político que Beristain cree que la va salvar de una contundente derrota, sería mejor empezar a preparar su salida, con buenas cuentas, porque a la morenista le aguarda la solicitud de un juicio político en su contra. 

LOS DETRACTORES de los Beristain (incluido su hermano Juan Carlos) los consideran unos arribistas de la política que sólo llegaron al poder para enriquecerse manejando siempre el discurso de “izquierda”, de protección al desvalido, de ayuda a los más necesitados, pero gastando en costosos viajes internacionales familiares, adquiriendo propiedades de lujo, sin que nadie verifique sus ingresos y sus egresos; hay hasta quienes creen que en realidad la candidatura se la dejaron a Laura para perder y así Morena se pudiera sacudir fácil a la triada tóxica de los Beristain.

@Nido_DeViboras