NIDO DE VÍBORAS

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NIDO DE VÍBORAS
POR KUKULKÁN

TODO el esfuerzo empleado por el gobierno del estado de Quintana Roo y el sector empresarial de la industria turística para garantizar seguridad a quienes visitan el caribe mexicano —con miras a la recuperación económica con orden y responsabilidad— de poco o nada servirán si no se logra cerrar el círculo vicioso de los contagios que se activan al salir los trabajadores turísticos de su fuente de empleo y relajan las medidas de higiene, ya sea cuando se desplazan en transporte público o en la convivencia familiar.

DE ACUERDO con la Secretaría de Salud en el estado se ha detectado que el cúmulo de contagios reportados últimamente en la entidad, ocurren en los domicilios, en las reuniones sociales, convivencias o fiestas familiares y que es ahí donde se debe de poner mayor rigurosidad en las medidas para evitar caer en la luz roja del semáforo epidemiológico nacional; el gobierno del estado ha sido insistente en exhortar a la población en su conjunto actuar con mucha responsabilidad y ante la negativa de cumplir se han llegado a aplicar sanciones para los infractores. 

CUANDO se creía que ya se había superado lo más difícil y que Quintana Roo volvía a la recuperación, la ola de contagios reapareció, se tuvo que decretar el retroceso del color amarrillo al naranja y el gobernador Carlos Joaquín durante los últimos días ha venido exhortando a la población en su conjunto para que no aflojen el paso en la aplicación de medidas o se corre el riesgo de que se vuelva a paralizar la actividad económica local, con graves consecuencias para los diferentes sectores sociales.

EL PANORAMA se complica cuando, por ejemplo, las iglesias han reabierto las puertas a su feligresía y han vuelto a las celebraciones multitudinarias que son el mejor caldo de cultivo para exponenciar los contagios; el mejor ejemplo se dio en la colonia Rancho Viejo donde recientemente se celebró una fiesta religiosa y verbenas con más de 300 invitados, sin que las autoridades eclesiales hayan tomado todavía cartas en el asunto para sancionar a los irresponsables.

POR OTRO lado, arrancaron las campañas políticas para la renovación de once presidencias municipales y cuatro distritos de diputados federales, lo que tanto para el árbitro electoral de Quintana Roo como para los partidos políticos y sus candidatos pareciera haber sido el banderazo de salida para ignorar todas las medidas de seguridad e higiene contra el virus del Covid-19; en un ánimo de atraer votos, los competidores y sus equipos relajan la rigurosidad del uso de cubrebocas, la sana distancia y el constante aseo de manos, pero lo peor es que el Instituto Electoral no ha hecho un enérgico llamado o aplicado alguna sanción para evitar que se sigan propagando los contagios. 

LA ESPERANZA de la vacunación quizá haya generado más confianza en la mayoría de la población porque en imágenes que ellos mismos difunden a través de las redes sociales se puede apreciar a candidatas y candidatos de todos los partidos y alianzas, tomándose la foto con habitantes a los que pasan a visitar a sus hogares, a sus colonias o centros de trabajo, sin respetar la Sana Distancia, y en ocasiones sin el uso del cubrebocas ante los cual el árbitro electoral se muestra pasivo y desligado de la situación, eludiendo llamar al orden a partidos y candidatos.

LA SITUACIÓN está tan complicada que inclusive el próximo proceso electoral que se llevará a cabo podría verse afectado con un alto abstencionismo porque las personas lo van a pensar dos veces en salir el domingo seis de julio para ir a votar, hacer largas filas y aglomeraciones en las casillas; faltan tres semanas para que esta fiesta cívica se realice y de todos dependerá que el virus no se interponga a la democracia.

@Nido_DeViboras