Las mujeres unidas pueden cambiar al país: Verónica Acacio

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Las mujeres unidas pueden cambiar al país: Verónica Acacio
  • La magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo, Verónica Acacio Trujillo, expone que sí hay cambios, pero faltan los sustanciales.
STAFF / LUCES DEL SIGLO

CANCÚN, Q. ROO.- En un entorno dominado por hombres en el que creció y se desarrolló, sigue luchando por la justicia para niñas, niños y adolescentes, desgarrada por casos de abuso sexual, rechaza el feminismo violento y reconoce que hay mujeres que abusan de sus derechos, la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo, Verónica Acacio Trujillo, expone que sí hay cambios, pero faltan los sustanciales.

“Debe haber un cambio cultural, de unión entre las mujeres, si nosotros nos unimos podremos hacer cambios y transformar educando a un país donde el 85 por ciento del abuso sexual ocurre en el seno familiar, y un estado que en los últimos cinco años ha ocupado los primeros lugares de violencia intrafamiliar”, expresa la magistrada.

En entrevista para el programa “Pide la Palabra”, la doctora en derecho y creadora de la Fundación Protégeme A.C., del proyecto líder en América Latina “Si Yo Fuera Juez”, comenta sobre la diversidad de agresiones que sufren niñas, niños y adolescentes.

“El abuso sexual ocurre en el seno familiar, es una parte complicada, porque viene precisamente de dentro y en ocasiones es cuestión cultural, son casos muy sensibles que se deben abordar, no con perspectiva de género como se cree erróneamente, porque esa palabra no sólo es de mujeres, sino de todas las demás preferencias sexuales”.

Una de las responsables de que los delitos sexuales se tipificaran como graves, y que ayudó a cambiar el Código Penal en Quintana Roo sobre violación, corrupción de menores y abuso sexual, considera que desde 2014 hay cambios favorables en el país y la entidad sobre estos asuntos.

Sostiene que la perspectiva de género es un “enfoque que se le da, pero no se debe discriminar a nadie por cuestión de sexo, raza, religión, color del piel o preferencia sexual, eso es lo que significa”.

Acacio Trujillo cuenta cómo ha sido amenazada e incluso acorralada por intereses mediáticos y políticos por sus posturas y decisiones como impartidora de justicia.

La también integrante de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim) y consejera del Sistema para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, reconoce que ella llegó a ser discriminada en el mundo de la impartición de justicia, pero los casos fuertes que le ha tocado vivir la han trastocado para enfrentar los retos.

Recuerda el secuestro de una niña de tres años cometido su padre, un hombre supuestamente preparado, quien abusó de ella y fue capturado en Quintana Roo. O el del abuso sexual de toda una familia cometida por el abuelo. Y el caso “Montessori” en Cozumel, por el que fue amenazada incluso por María Rubio Eulogio, esposa del entonces gobernador Joaquín Hendricks.

Es lamentable, señala, “que la mujer a veces educa a ese tipo de machos al interior de la familia, debe haber un cambio cultural, no se puede ser tampoco tan liberal. Al hacernos conscientes de respetar a una niña, así como a un niño, mujer u hombre se avanza”. Y enfatiza: “no soy una feminista acérrima”.

Los cambios de leyes “garantistas” que goza la mujer “han tomado un papel de crecimiento, pero no a costa de humillar y solapar, en eso no estoy de acuerdo definitivamente, si yo quiero que me respeten tengo que valorar y respetar, a mí no me representa una feminista que se quiere ver como hombre, que maldice o que afecta”.

Acacio Trujillo refiere que ha vivido toda si vida en un mundo de hombres quizás, “pero con una perspectiva muy diferente, no se vale que somos todas y ellas somos una. El hombre tiene lo suyo, pero también es como un equilibrio en una relación”.

Sobre el feminicidio, dice que “es el acto más violento que se puede cometer contra una mujer, ¿pero saben que hay un mayor número de hombres muertos que mujeres en este país, quien habla de eso? Nadie.

“Si un cuate te golpea una vez lo va a hacer 10 más. Cambia tú o quieres darle ese ejemplo a tu hija. A veces es comodidad económica o social. Pero la mujer también violenta al hombre exigiendo pensión”. Llega hasta el “chantaje con los hijos, ellos no son moneda de cambio e incluso al extremo, han llegado a acusar al padre de ser un abusador sexual, con todas las consecuencias que eso conlleva. Claro no son todas las mujeres que actúan de esa manera, eso es exceso, una imposición, algunas leyes son una exagerada herramienta que se utiliza para aprovecharse a costa del otro”.

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