Afecta artritis a personas jóvenes

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  • Las personas no desarrollan artritis reumatoide de la noche a la mañana, los signos van apareciendo poco a poco, pero es notables.
MARIANA MONTES / AGENCIA REFORMA

MONTERREY, NL.- Los comerciales que muestran a personas de la tercera edad como los principales afectados por la artritis reumatoide están algo alejados de la realidad, afirma Bernardo Martínez, quien, como reumatólogo, ve seguido a gente con esta afección.

“La edad en la que con mayor frecuencia se presenta la enfermedad es la tercera y la cuarta década de la vida, es decir, entre los 20 y los 40 años”, señala el especialista del Hospital General de Zona 1 del IMSS, en Pachuca.

“Los pacientes me describen lo que sienten con términos tan comunes como ‘me siento de la patada’, o me dicen ‘no puedo vivir así porque (el malestar) no me deja hacer nada’.

En general, son las mujeres las que dicen que no pueden cargar a sus bebés, no pueden hacerle la comida a los hijos o ir a trabajar”.

Los expertos ahora saben que dicho malestar es crónico, es decir, es controlado, pero no curado, afirma el médico. También conocen que afecta especialmente las articulaciones de las manos, aunque no están exentas las demás, como la cadera, las rodillas, los hombros y los codos.

“Y al ser una enfermedad de personas jóvenes, el tener un diagnóstico oportuno nos permite mantenerlos funcionalmente mejor, o que sean funcionales a la hora de llevar sus actividades durante el mayor tiempo de vida”, agrega.

Todos éstos son datos importantes para tomar conciencia de lo que la población puede hacer hoy para reducir los factores de riesgo asociados con la enfermedad, así como detectar rápidamente los signos que deben llevar a buscar una cita con el experto.

De estas decisiones, afirma Martínez, puede depender la calidad de vida de una persona con artritis reumatoide.

FACTORES DE RIESGO

Básicamente, los factores de riesgo de la artritis reumatoide son modificables y no modificables.

El reumatólogo Martínez comienza con los segundos: habla de los componentes genéticos incambiables que dan a algunos mayores probabilidades de presentar el padecimiento.

“Podemos abordarlo como: aquellos individuos que tienen familiares con artritis reumatoide tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad que aquellos que no”, asevera el especialista del IMSS.

Los modificables, en cambio, están más relacionados con los hábitos de la gente.

“Tenemos, por ejemplo, el tabaquismo. Y el tabaquismo también influye para que los pacientes diagnosticados no tengan buena respuesta al tratamiento, es decir, que sea más difícil el control del padecimiento y que lleve a una discapacidad de forma más rápida.

“¿Por qué? Porque el tabaquismo hace que se produzcan ciertas sustancias en el organismo que influyen en el proceso inflamatorio, y eso hace que (el cuadro) se torne más grave”.

SIGNOS Y TRATAMIENTO

Las personas no desarrollan artritis reumatoide de la noche a la mañana, expresa el experto. En vez, los signos van apareciendo poco a poco.

“Los síntomas más importantes son el dolor que se siente en las articulaciones: se empiezan a hinchar, las personas empiezan a notar que amanecen rígidas. Situaciones tan habituales como abrir un frasco, abrir la puerta o la llave del agua ya no pueden ser hechas, y eso lleva a hacer la cita con el doctor.

“Y aquí quiero enfatizar la importancia del diagnóstico temprano: un paciente que inicia con estos síntomas y que tiene tratamiento antes de los tres meses de evolución (le va) mucho mejor que aquellos que empiezan su tratamiento dos años después de comenzada la enfermedad”.

Lo anterior es esencial, agrega, porque la enfermedad va destruyendo al hueso, cuyo daño es irreversible.

“Así, el tratamiento está enfocado precisamente en disminuir los síntomas y en disminuir la progresión de la enfermedad, o sea, en disminuir el daño que ocasiona a las articulaciones y con ello tratar de preservar la integridad (de las mismas)”.

Para lograr lo anterior, un experto puede considerar tanto el uso de analgésicos y antinflamatorios como de otros fármacos, como el metotrexato, que retrasan la afección y hacen que el paciente llegue a la remisión.

Pero quizá lo más importante que debe considerar toda la gente que vive con artritis reumatoide es lo siguiente, apunta Martínez: que todo el seguimiento de su caso sea controlado por el especialista apropiado, que es el reumatólogo.

Él y ella tienen los mejores conocimientos para brindar el adecuado cuidado y ayudar a que el individuo desarrolle su vida de modo normal.

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