Venezuela: Las alertas de Juan Guaidó

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  • En Venezuela vino por lo primero, a través de los medios de comunicación, la censura, la persecución a la prensa libre, al pensamiento crítico.
PENILEY RAMÍREZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La pérdida de la democracia empieza por el ataque a la prensa libre, alertó el presidente del Parlamento Nacional venezolano, quien confirmó que México figura entre las posibles sedes de un diálogo con el Gobierno de Maduro.

¿Cómo era Venezuela antes del chavismo?

Venezuela antes del noventa y ocho, antes de lo que denominaron “La Revolución” o “El Socialismo del Siglo 21”, era una Venezuela con desigualdad, con deudas sociales, pero con acceso a la educación, con una industria petrolera sólida, con seguridad ciudadana.

También con integridad territorial, con ejercicio de la soberanía. Había una clase media fuerte, una deuda pública relativamente baja respecto a lo que tenemos hoy, estaba controlada la inflación.

¿Cómo es hoy?

Es una Venezuela en extrema pobreza, que ha generado la crisis migratoria y de refugiados más grande que ha visto el Continente en las últimas décadas, hoy solamente comparable con Siria, un país que tiene años en guerra.

(Es) un país donde no ha entrado una sola vacuna (contra Covid-19) por el sistema Covax, donde una enfermera gana 3 dólares al mes, donde los niños crecen soñando con irse del país.

Es una tragedia, una catástrofe humanitaria. Buscamos alternativas para atender la emergencia, y para recuperar la democracia.

Es una Venezuela que está en dictadura, en autocracia, con la peculiaridad de que el Estado desapareció.

Hoy, el Banco Central no controla la tasa de interés, la moneda oficial a pesar de ser el bolívar ya no es la moneda en curso (sino) el dólar, el euro, el oro.

Esto configura un Estado fallido, la ausencia del Estado con una dictadura pretendiendo secuestrar los poderes públicos.

Lo más básico es la seguridad ciudadana, acuñar de alguna manera la moneda y nada de eso hoy lo puede hacer Nicolás Maduro.

Por otro lado, hay una mayoría de ciudadanos protestando, exigiendo derechos, buscando alternativas de solución al conflicto, buscando aliados internacionales para poder atender la emergencia humanitaria.

Para poder tener elecciones libres y justas, para solucionar este terrible conflicto que cuando lo pones en contraste, lo que era en el 98, en el 99, o la primera parte de la década del 2000, versus lo que tenemos hoy, vemos una catástrofe sin precedentes.

¿Cómo se dio el proceso de destrucción institucional? ¿Cómo se toleró? ¿La sociedad es cómplice de lo que ocurrió?

La democracia se sostiene sobre la fortaleza de sus instituciones y de su sociedad, de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), sobre los contrapesos naturales al Estado.

La democracia siempre está en juego. En Venezuela, evidentemente no dijeron, como no dice ningún dictador: “Vamos a destruir las instituciones, las vamos a secuestrar, nos vamos a apoderar de ellas y las vamos a debilitar para fortalecer al que está en el poder de turno”.

En Venezuela vino por lo primero, a través de los medios de comunicación, la censura, la persecución a la prensa libre, al pensamiento crítico. Luego, el posicionamiento de figuras afectas a la dictadura en las posiciones de poder. Siempre trataron de cooptar las instituciones.

Hay que estar muy atentos de la independencia, de la autonomía de los Poderes. El Parlamento Nacional, por ejemplo, debe ser garantía de contraloría, de contrapeso, de denuncia y voz de las minorías en todo momento.

Lo que llaman la dictadura de las mayorías, así sea por un voto, hay que tener mucho cuidado, eso fue lo que ejerció desde el principio (Hugo) Chávez apalancado en dos cosas.

Uno, sí la popularidad en su momento, pero dos, el uso de los recursos del Estado para generar control social a grandes partes de la población. Es lo que algunos definen populismo, esa que derivó en una dictadura de la mayoría, y a veces de la minoría, porque hoy (Nicolás) Maduro no tiene ningún tipo de respaldo popular.

¿Cómo sacar a Maduro del poder?

Hemos intentado, literalmente, de todo; hemos conseguido mayorías, fundado partidos, generado un movimiento de lucha cívica casi sin precedentes.

En los últimos 12 años hemos tenido miles de manifestaciones, algunas multitudinarias, millonarias en número de personas, algunas modestas, huelgas de hambre, protestas ciudadanas, le arrebatamos el Parlamento electoralmente.

Enfrentamos en Venezuela a una dictadura trasnacional, con vínculos al terrorismo, con el narcotráfico, con la disidencia de las FARC, con el ELN.

Hemos sufrido asesinatos políticos, persecución, cárcel, exilio… Estamos resistiendo, desde una vulnerabilidad.

El país con las reservas petroleras más grandes del planeta no tiene gasolina. Venezuela, hoy un país (el quinto u octavo) con reservas de gas está cocinando ahora con leña, en una situación casi barbárica.

¿Qué tenemos que hacer para lograr la democracia, para lograr una transición ordenada, que es lo que queremos?

Lo que hemos venido haciendo desde hace años: Construir mayorías, ejercerla en las calles a pesar del riesgo, visibilizar nuestra lucha, buscar la articulación de la comunidad internacional para acompañar nuestra exigencia, que es una sencilla: elecciones libres y justas. 

¿Apoyaría una intervención militar de EU?

La opción de fuerza internacional es polémica, nadie gana en un dilema entre guerra y paz. Si usted le pregunta a cualquier ciudadano del planeta qué prefiere, guerra o paz, 99 por ciento diríamos paz.

Lo que tenemos que evaluar en este momento en Venezuela es qué alternativas tenemos para frenar el sufrimiento, el peligro que representa Nicolás Maduro, no solamente a los venezolanos, sino al Continente entero por el narcotráfico, por el terrorismo, por la crisis migratoria.

Es decir: ¿La apoyaría o no? Yo apoyo la democratización de Venezuela, la celebración de elecciones libres y justas, el gran tema es cómo llegar allá. Y si hace falta o no el uso de la fuerza, yo lo que creo es que hay que evaluarlo responsablemente para salvar vidas, para recuperar la legitimidad. 

Hay que evaluar el costo social, el costo de una dictadura en la región, lo que representa en narcotráfico y terrorismo.

Nicolás Maduro, por cierto, con grandes vinculaciones con cárteles de la droga en México, lo cual representa una gran amenaza para el Continente.

Debemos evaluar responsablemente todas las opciones que tengamos para lograr una transición ordenada y que genere gobernabilidad en Venezuela.

De lo que más se habla en torno a Venezuela es de este acuerdo de salvación nacional ¿En qué consiste?

Le hemos denominado acuerdo porque el acuerdo es el objetivo de una negociación; en Venezuela han habido siete procesos de negociación en los últimos 8 años, y ninguno ha llegado a un acuerdo.

Venezuela no necesita otro fallido proceso de negociación, necesita un acuerdo para democratizar el país, para retomar la confianza en inversión internacional, que se reactive el aparato productivo.

Fuimos de tres millones de barriles (de crudo) diario a menos de 500 mil, habiendo invertido 300 mil millones de dólares en la industria.

La posibilidad de un acuerdo es la posibilidad de salvar a Venezuela, es revertir el flujo migratorio, es tener un árbitro independiente que pueda regir un proceso electoral y convertir el proceso electoral en una ventana de solución al conflicto.

Es poder generar confianza en las multilaterales para que tripliquen o aumenten su participación humanitaria en Venezuela.

La gran pregunta es cómo lograrlo, entendiendo que en el pasado la dictadura utilizaba procesos de negociación para distender la presión internacional y así ganar tiempo, para burlarse de los venezolanos y la comunidad internacional.

Lo primero es que existe esa tentación, ese riesgo, y debemos prepararnos también para eso.

Lo segundo, emplear las herramientas que tenemos, que es el ejercicio de la Constitución, la exigencia clara de elecciones libres y justas, la presión internacional.

Lo decía recientemente Juan González (asesor del Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para el Hemisferio Occidental): si no logramos una negociación, continúa la presión multilateral.

Entonces, tener claro todas estas herramientas nos va a permitir la posibilidad de un acuerdo, como hemos denominado, de salvación nacional. Hoy necesitamos en Venezuela desde vacunas, hasta agua, gasolina.

¿Requieren el aval de México en esta coyuntura?

De cara a formar un acuerdo son muchos los roles para la comunidad internacional: facilitación, mediadores, garantes del proceso.

Recientemente hemos conversado con el reino de Noruega, que ya lo hicieron en 2019 y tienen conocimiento de los actores venezolanos y pueden facilitar el proceso. Estamos evaluando posibles sedes para la celebración de una posible negociación… es una posible negociación.

Estamos valorando México, Noruega, algunos otros países que puedan hospedar de manera independiente, de manera imparcial y respetuosa una posible negociación.

¿Cómo ha sido el proceso para que México sea la sede?

Pudiera ser cualquier país, Canadá, Estados Unidos, España. La alternativa democrática es bien recibida en cualquier país del mundo.

Una de las principales variables es donde las dos partes se sientan cómodas. No son muchos los países donde la dictadura se pueda sentir cómoda, así que esa es una de las variables.

En 2019 fue en Barbados y Oslo, fueron dos sedes para celebrar las rondas de negociación.

En este momento estamos en fase de exploración, de la posibilidad de una negociación, dentro de los elementos técnicos está la sede, la ubicación física, y una posible es México.

¿Qué piensa de la postura de la Oposición mexicana sobre que vamos en camino a convertirnos en Venezuela?

La democracia no solamente son elecciones, lo vimos durante muchos años en Venezuela, es independencia del poder, es respeto a la libertad de expresión, es la fortaleza de sus instituciones, son los contrapesos respetados, esas son las variables que tienen que cuidar muchísimo como mexicanos.

La Oposición de cualquier país es central, el respeto a la Oposición en cualquier país es fundamental. Ningún gobernante de turno se debe sentir de ninguna manera ofendido cuando lo que se busca es preservar la democracia.

¿Qué piensa usted de las noticias y de lo está pasando en México?

 Nosotros, al principio, decíamos: Vamos a convertirnos en una segunda Cuba. Y algunos nos veían exagerados. Para nosotros es muy doloroso ser el mal ejemplo ahora, ahora somos el mal ejemplo Cuba y Venezuela, eso nos debe llenar de fuerza para seguir luchando, para seguir batallando.

Lo que sí llamo a la atención como venezolano es que estén atentos a las señales, al ataque a la prensa libre, al ataque a la Oposición, el querer banalizar la lucha de sectores minoritarios. Todo eso son señales que no ayudan a fortalecer la democracia.

Cualquier demócrata debe aceptar la crítica, debe abrir los espacios para la alternativa, para las minorías, así que cualquier señal que haga la Oposición debe recibirla el Gobierno.

Siendo un Gobierno democrático, no debe sentirse atacado de ninguna manera, cuando lo que se quiere preservar es la democracia.

La dinámica política interna, de posicionamiento de los factores, de los diferentes partidos, es una dinámica política natural de cualquier país, pasa en México, en Estados Unidos, incluso en dictadura en Venezuela.

Llamo tanto a la Oposición como al gobierno de (Andrés Manuel) López Obrador, como a la sociedad mexicana, a que estén atentos a las señales, a veces, la deriva totalitaria pasa gradualmente.  Está la tentación del populismo constantemente.

Insisto, la democracia no es solamente elecciones, no es solamente el Ejecutivo, la democracia es el sistema, el ecosistema, de alguna manera, de instituciones, de sociedad, de respeto a los derechos humanos fundamentales, de respeto al erario, y sobre todo, a los contrapesos naturales en cada país.

¿Qué consejo le daría a México para que no sigamos el camino de Venezuela?

A los mexicanos, a mis hermanos en Cuba, en Nicaragua, en Perú, en Colombia, preservar la democracia es una tarea diaria y constante, no un regalo, no es una herencia.

Es una lucha constante, preservar las instituciones, denunciar y estar alerta a las señales que pueden llevar por mal camino a la democracia, el socavar la democracia, el debilitar las instituciones, el atacar a la prensa libre, los pilares fundamentales de la democracia, hay que estar siempre atentos.

Hago un llamado a la juventud a participar en la toma de decisiones, a participar en la organización ciudadana, a participar en los partidos políticos, a ser parte de la denuncia constante.

Pero también de las alternativas, formar parte de asociaciones, movimientos estudiantiles, ONG, de lugares de toma de decisiones, eso es fundamental.

Lo que va a garantizar la democracia en el futuro va a ser la solidez y la fortaleza de su tejido social, de qué tan dispuestos estemos los ciudadanos a defender nuestros derechos y a cumplir con nuestros deberes, porque la tentación populista, la tentación totalitaria también va a estar presente siempre.

El mejor antídoto es la ciudadanía, las instituciones, la movilización, la exigencia, la protesta, la defensa, los contrapesos, entre otros.

Yo siempre hago mucho énfasis en la prensa libre, porque fue uno de los primeros que atacaron en Venezuela.

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