Tacón, café y más en pro de la diversidad

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  • Esperan que el Tacón sea un lugar físico, seguro, en el que nadie va a juzgar por la vestimenta, por la compañía o qué te estás comiendo.
STAFF / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Sirven antojitos o café, pero más allá de eso son emprendimientos culinarios que promueven la inclusión y apoyan a la comunidad LGBTQ+.

Somos voces

Nació hace 12 años, buscando un espacio para la literatura con enfoque de género. Hoy, además, impulsa una variedad de productos elaborados por miembros de la comunidad LGBTQ+.

“Comenzamos como una tienda en internet; después, se buscó el espacio físico, con cafetería, para poder dar pláticas y disfrutar la literatura in situ.

“Estamos enfocados en productos nacionales y nos preocupamos por trabajar con empresas y enlaces de la comunidad (LGBTQ+)”, detalla Luis, encargado de la cafetería.

Entre sus productos estrella destacan el café 7 Cosechas, proveniente del comercio justo, y el pulque embotellado Penca Larga.

“Este espacio no es exclusivo para la comunidad, pero está enfocado hacia ella. Sus miembros necesitan estos contactos mucho más que cualquier otra empresa global y para nosotros es importante tejer esta red de apoyo, porque si no nos apoyamos nosotros, nadie lo va a hacer”.

Niza 23A, Cuauhtémoc @somosvocesmx

Doña Vero

“Este negocio es totalmente familiar, empezamos de cero, sin tener ni un comal. Cuando Doña Vero ponía el puesto era con un comal prestado. La invitaron a concursar por la mejor quesadilla de la Ciudad y ganó durante seis años consecutivos.

“Desde hace tres años, decidimos tener más causa. No sólo por mí, como miembro de la comunidad (LGBTQ+) sino con un enfoque de derechos humanos, personas con discapacidad y empoderamiento femenino, porque ella tuvo que derribar muchas barreras patriarcales para poder abrir el negocio”, detalla Camilo Ayala, gerente del restaurante.

Su carta, de comida extravagante, incluye chinicuiles, gusanos de maguey, carne de avestruz, venado y jabalí; destacan las quesadillas campeonas, de chilorio de pavo y guajolote en salsa de gusanos de maguey y pulque. Y son famosas sus tortillas en forma de corazón.

“Tenemos colgada la bandera de la diversidad desde hace tres años, pero no sólo le ponemos glitter al pulque, hay un mensaje de fondo. Capacitamos al personal para ser sensible al tema de la diversidad, hacemos un trabajo de fondo”.

El establecimiento organiza catas cheleras en apoyo a albergues de perros y gatos, para la conservación del ajolote, o inclusivas, en lenguaje de señas, para personas con discapacidad auditiva, además de apoyar a la red de emprendedores de la comunidad LGBTQ+.

“No solo hablamos de diversidad sexual, sino de todas las diversidades y el empoderamiento de la mujer, porque Doña Vero es feminista”.

Monterrey 313, Roma Sur @donaveromx

El Tacón

Eligió nombrarse Artemisa, como la diosa griega de la caza. Es extrovertida, directa, graciosa y aprovecha su voz para dar visibilidad a las minorías.

Su gran sazón y gusto por atender a la gente, la empujaron a crear El Tacón.

A pesar de su forma, un tacón no es burrito y, aunque se fría, tampoco es chimichanga. Esta invención consiste en una tortilla de harina grande rellena con frijoles, quesos menonita, doble crema y ranchero, tinga de jamaica o alguna proteína (los sabores cambian cada mes).

“El tacón es jotería en la comida mexicana: llamar un platillo como algo asociado con el género femenino es transgresor. Queremos romper esquemas por medio de cosas que ni siquiera deberían tener que ver con género”, explica Santiago Galindo.

Santiago, creador audiovisual por profesión y drag queen por elección, heredó de sus matriarcas el gusto por la cocina. Artemisa cree firmemente en el poder transgresor de los alimentos.

“Mi mamá y mi abuela siempre cocinaron muy bien y tuve la fortuna de comer de todo. A pesar de que luego no había mucho dinero, siempre se las ingeniaron.

“El tacón surgió con la pandemia. Buena parte de mi trabajo consistía en grabar videos para restaurantes y, durante el confinamiento, retomé la idea de una taquería donde hacía drag”, relata.

Al legado familiar, Artemisa sumó inspiración de programas matutinos, en los que trabajaba como parte del equipo de video, para crear un plato híbrido con connotaciones profundas.

“Entre los programas, los que más me gustaban eran los de cocina, porque me llevaba muy bien con el chef y le aprendí mucho, de ahí la tinga de jamaica que lleva el tacón original.

Por el momento, los pedidos se realizan a través de Instagram, pero Artemisa sueña con despachar su singular creación en un local inclusivo.

“Quiero que El Tacón sea un lugar físico, seguro, en el que nadie va a juzgarte por cómo estás vestido, con quién vienes o qué te estás comiendo” @eltacon_.

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