48 horas en Mineral del Chico

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Mineral

  • En pleno corazón de Mineral del Chico encontrarás este sitio, muy mercado, que satisface el variopinto antojo de cocina mexicana.
TERESA RODRÍGUEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- A escasas dos horas de la Ciudad se esconde Mineral del Chico, Pueblo Mágico que presume sus exuberantes bosques, un imponente geoparque y una gastronomía que conjuga de manera singular herencia inglesa, española e indígena. Podrán llamarse “pueblo chico”, pero encontrarás enorme la hospitalidad de sus habitantes.

Día 1

Tentempié para llevar en El Itacate Minero

Cuentan los historiadores gastronómicos de la región que los pastes eran, por su practicidad, el alimento que los ingleses solían llevar a su jornada en las minas. Su borde abultado solía servir sólo como agarre para luego ser desechado.

Para rendir honores como se debe a la tradición de los mineros, habrá que hacer parada en este pequeño sitio, ubicado en la avenida principal, y ordenar alguno de mole verde o rojo, papa, frijol o tinga. También hay empanadas de piña, manzana, arroz con leche… y cocoles de piloncillo o anís, por si se antoja un souvenir culinario.

ÇEl itacate puede complementarse con un café de Chokollis & Coffee, a tan sólo unos pasos de ahí, o con un café de olla del que se oferta en los quioscos de la plaza.

Una vez abastecida la carga de carbohidratos, los aventureros estarán listos para tours en reiser o cuatrimoto, caminatas, recorridos por las minas o excursiones de escalada.

¿Qué pedir? Paste de mole rojo y empanada de piña

Comida en El Pez Más Trucha

Hace 30 años, Don Efraín Gamero fue uno de los pioneros en impulsar el cultivo de truchas. Hoy este poblado reúne a 12 piscicultores con granjas tecnificadas y dedicadas a esta especie.

La experiencia comienza con la pesca del propio ejemplar. Los entusiastas son provistos de una caña rústica -paleta de madera con hilo de cáñamo y anzuelo-, que lanzan al estanque con un cebo de migajón.

Aquí se cultiva, principalmente, trucha arcoíris. El promedio de los ejemplares disponibles para la pesca ronda los 300 gramos. Una vez que la presa muerde el anzuelo, la cocina está lista para limpiar la pieza y prepararla a gusto del cliente: frita, empapelada, al mojo de ajo, a las hierbas, a la diabla.

Mientras el plato está listo, los comensales son libres de hacer una caminata por el predio, recolectar manzanas, duraznos, peras. o, simplemente, disfrutar de una experiencia campirana entre canto de pájaros y balido de borregos.
Para eventos especiales, previa reservación y depósito, Don Efraín también prepara barbacoa de hoyo.
¿Qué pedir? Trucha al mojo de ajo
Tel. (771) 181-3509

Trago coqueto en Bar Las Tachuelas

No puedes partir de Mineral del Chico sin beberte una tachuela. El destilado añejo, que se sirve en caballito y se corona con una galleta María, es la bebida emblemática de este Pueblo Mágico.

Su historia se remonta al tiempo de los mineros ingleses, quienes solían mezclar vino generoso con coñac y acompañarlo con alguna galleta. Buscando la manera de replicar aquel sabor a menor costo, nació esta receta secreta.

Javier Olmos heredó de su familia el método artesanal para su preparación; a la semana produce alrededor de 15 litros. Pasas, hierbas, frutos del bosque, melaza, agua y “otros menjurjes” se maceran para luego destilarse y añejarse en madera.

De sabor dulzón y ligeramente herbal, Don Jorge, padre de Javier, le atribuía a su tachuela propiedades aperitivas, digestivas y afrodisíacas. Habrá que preguntarle al alemán con el récord de consumo -45 shots- si es así.

¿Qué pedir? Tachuela, la receta de la casa o versión inglesa (oporto y coñac)

Cena en La Trucha Grilla

Arte otomí, frescos y coloridos ingredientes, pero sobre todo la calidez de sus anfitriones enmarcan la estadía. Las truchas ocupan, por supuesto, un lugar especial en el menú: con pesto de serrano y salsa de cítricos; a las brasas con queso azul y tocino; gratinada con queso manchego y salsa roja.

Hay también pastas, camarones al gusto, conejo a las brasas o adobado, chamorro y hasta chiles en nogada. Pero si el antojo anda por otros rumbos, el chef David Castillo hará lo posible por complacerlo. Mención a parte merecen sus tortillas “tatuadas” con flores y hierbas.

Los paladares aventureros pueden solicitar, en temporada y con previa reservación, un menú de entomofagia. Aterrizan en la mesa sopes con gusanos de maguey y hormigas chicatanas; paste de insectos y huitlacoche, paella de insectos y taco de escamoles. Todo armonizado con una selección de mezcales.

Liz Quintanar, encargada de sala, mantiene viva la costumbre de Margarita Aceves, fundadora de La Trucha Grilla, de convertir a los comensales en amigos y hacerlos sentir en casa.

¿Qué pedir? Sopes de gusanos de maguey, paste de insectos, trucha a la Boogie Garcés, agua de sabor o mezcal
(771) 123-4394

Día 2

Desayuno en El Minero Centro Gastronómico

En pleno corazón de Mineral del Chico encontrarás este sitio que, al mejor estilo de cualquier mercado, satisface el variopinto antojo de cocina mexicana. No puede faltar, por supuesto, la barbacoa, de hoyo o al horno.

Especialmente famosas, por su tamaño colosal, las quesadillas. Los de apetito tímido quedarán satisfechos con una sola.
Hay también pancita, chilaquiles, enchiladas, huaraches. y, como lo dicta la tradición, cada propietario canta la oferta e invita sentarse frente a su puesto.

¿Qué pedir? Quesadillas de queso con huitlacoche o de papa con chorizo y tacos de barbacoa.

Hora del té en La Casa del Té

Escondida, a unos metros del Museo de Minería, se encuentra esta casa de apacible jardín y decoración salida de algún cuento. La parada idónea para alejarse del bullicio en la plaza principal y disfrutar de un té o una tisana: la carta enlista 100 variedades.

Este proyecto nació hace una década, cuando Jesús Castillo -tras descubrirse intolerante al café-, decidió explorar y estudiar el vasto mundo de la camellia sinensis. El ahora sommelier y diseñador de té ofrece algunas mezclas hechas en casa.

La pandemia frenó un poco los planes de convertir este recinto en un pequeño centro cultural. Presentaciones de libros, charlas deportivas, música en vivo… cabrán en su acogedor espacio en un futuro cercano. Y en el jardín está proyectada una barra dedicada exclusivamente a la mixología con té.

En la carta hay también cervezas artesanales, una breve selección de vinos, tablas de quesos, ensaladas y una creación de la casa, bautizada como lingote en honor a los mineros. Se trata de un pan rectangular, horneado a la leña, y relleno de jamón, quesillo, queso manchego y salsa de tomate.

¿Qué pedir? Tisana de frutos rojos, hecha en casa con cahuiche (baya local), capulín y moras; coctel frappé “el de la otra vez”, con mate, coco, aloe vera y ron.
(771) 152-4460

Comida en Acacia Cocina de Campo

Daniel Hernández y Amairani Villegas son dos jóvenes talentos para tener en la mira. La dupla de chefs comanda los fogones de este sitio campirano, con sólo cinco mesas, que abrió sus puertas en enero de 2019.

La suya es una propuesta diferente: un menú de degustación de cuatro tiempos, que cambia cada mes y donde el producto regional, de temporada, es protagonista. En el menú de desayunos priman los antojitos mexicanos hechos con maíz nativo.

Durante junio aterriza en la mesa, como primero, una sopa de jitomate con pollo ahumado, papa frita gratinada con gruyère y hongos salteados; le sigue un suadero con chileatole, cebolla confitada y un piquito de gallo con rábano y piña; para limpiar paladar, lichis en texturas (cáscara confitada, en tapioca, flameado y en sorbete con menta) y, finalmente, el flan de queso, una receta de la abuela a la que ponen su toque con gel de fresa, albahaca, té limón y caléndulas.

En la carta de bebidas podrás encontrar cerveza artesanal Pachuca y mixología de autor a basada en mezcal y ginebra.

¿Qué pedir? Menú de degustación de cuatro tiempos
Imprescindible reservación (771) 176-6694

Recorrido y merienda en Rocabosque

Localizado en La Presa, este complejo con cabañas, área de camping, restaurante y visitas guiadas es la parada idónea para quienes buscan un poco de aventura y contacto con la naturaleza.

Por qué conformarse con una postal con Peña de las Monjas (la más célebre formación rocosa de este poblado) a lo lejos, si puede llegarse hasta la cima. El trayecto guiado dura aproximadamente dos horas y las vistas valen el esfuerzo: una vez en las alturas se aprecia desde Atotonilco hasta Actopan.

A la vuelta, los aventureros se desvían del sendero para comenzar la recolección de hongos (Hidalgo es uno de los estados con más diversidad). Delfino, quien aprendió de sus ancestros, orienta sobre cuáles son comestibles y cómo suelen cocinarse. Los llamados babositos y de San Pedro conformaron la cosecha de principio de temporada.

Tras el descenso, Doña Lili estará lista en el restaurante Las Manzanas, para apapacharte con su sazón tradicional. Entre sus especialidades brillan las truchas al mojo de ajo, a la hoja santa y en pescadillas, así como los guisos de huitlacoche, flor de calabaza y hongos.

Si la ocasión lo amerita, Luis Aguilar, propietario de este sitio, se pinta solo para idear cenas románticas con chimenea bajo el refugio de una enorme roca u orquestar comidas en lo alto de la peña. Es necesario verificar disponibilidad y reservar con antelación cualquier experiencia personalizada.

¿Qué pedir? Sopa de hongos y pescadillas de trucha
WA (771) 299-1886

Alguna recomendaciones antes de partir
  • Calzado todo terreno y algún rompevientos o impermeable ligero.
  • No te confíes del GPS en tu teléfono, es frecuente perder la señal. Localiza en el mapa los lugares y guarda los teléfonos.
  • Mineral del Chico es de fin de semana. Algunos de los lugares sugeridos sólo abren de viernes a domingo.

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