NIDO DE VÍBORAS

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NIDO DE VÍBORAS

POR KUKULKÁN

LA POSIBILIDAD de que el nuevo aeropuerto de la Riviera Maya se construya en el municipio maya de Felipe Carrillo Puerto cayó como balde de agua fría para el ahora ex gobernador Félix González Canto que desde 2008 se venía frotando las manos para que el proyecto se quedara en el municipio de Tulum donde un grupo de sus incondicionales amigos empresarios y ex colaboradores ya se habían adelantado en adquirir todos los terrenos aledaños donde quedaría la obra con el objetivo de beneficiarse de la infraestructura y la plusvalía que ello les generaría a sus tierras una vez que entrara en operación.

NO ES UN PROYECTO NUEVO, su planeación se remonta a más de una década cuando González Canto aún gobernaba Quintana Roo y logró persuadir de los beneficios de la obra al entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa quien hizo la presentación del mismo en una ceremonia cargada de euforia por los supuestos beneficios que traería para el turismo, para las finanzas de los gobiernos estatal y federal, así como para la población local con los miles de empleos que representaría.

TODO PARECÍA ESTAR YA BIEN PLANCHADO pues el propio Calderón anunció que se trataba de un proyecto que contaría con instalaciones muy modernas, con tecnologías de punta y capacidad para recibir vuelos continentales e intercontinentales con lo que podrían atender hasta tres millones de pasajeros al año durante las primeras etapas, inclusive refirió que ya se disponían de mil 500 hectáreas dentro de las cuales se contemplaba una vía de acceso de seis kilómetros conectada por un ramal de la carretera Tulum-Cobá, además del interés de la iniciativa en invertir más de 3 mil 200 millones de pesos.

EN SU DISCURSO DE ENTONCES Calderón dijo exactamente lo siguiente: “Es el primer aeropuerto, por cierto, que se construye bajo un esquema de concesión de manera completa, desde el terreno verde, digamos, como se dice, y que va a generar, además, una buena derrama de empleos en la región, tanto directos como indirectos… pero más que los empleos que genere su construcción o su operación, son los empleos que va a generar el tener un flujo totalmente distinto, cuantitativa y cualitativamente distinto, del turismo hacia esta zona del Sur de Quintana Roo; una zona, además, que tiene un enorme potencial”. 

POR ESE ENTONCES la crisis generada en 2009 por el virus de la Influenza H1N1 había desinflado las posibilidades de construcción del aeropuerto, pero en 2010 la esperanza y el optimismo oficial volvió a la carga: “hace un año se pensaba que la economía mexicana no crecería, si acaso más que 1, 1.2 por ciento en el 2010. Hoy los pronósticos apuntan a que la economía mexicana va a crecer cuando menos 4 por ciento y alguno ya desliza, como Morgan Stanley, un crecimiento de hasta 5.2 por ciento. Por lo mismo, debemos seguir con el mayor programa de infraestructura que ha tenido el país en mucho tiempo. Por lo mismo, debemos seguir impulsando reformas estructurales que hagan a la economía mexicana más competitiva y capaz de generar empleo”. 

LOS BUENOS PRONÓSTICOS de la calificadora no fueron suficientes y sin más explicaciones el proyecto se fue a la congeladora hasta que hace un año el presidente Andrés Manuel López Obrador lo revivió como parte de sus compromisos de impulsar el desarrollo en el sureste mexicano, un anuncio que nuevamente hizo latir los corazoncitos de González Canto y el grupo de acaparadores de terrenos a quienes el gusto les duró muy poco, ya que el pasado viernes el mandatario federal visitó las obras del Tren Maya en Tulum y aprovechó la ocasión para dejar correr la versión de que el aeropuerto no se ubicaría en Tulum sino en Carrillo Puerto.

@Nido_DeViboras