Combate Ceaveqroo violencia contra mujeres

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Combate Ceaveqroo violencia contra mujeres
  • La comisionada señaló que los casos de violencia contra la mujer ocurren en su mayoría en los hogares o en el primer círculo de familiares con quienes se convive
MARCO ANTONIO BARRERA

CANCÚN, Q. ROO.-  Las personas que enfrentan violencia emocional, física, económica, patrimonial, digital o sexual gozan de derechos que protegen su integridad, salud y la vida, sin que nadie pueda condicionarlos a que se presente una denuncia formal para obtenerlos, señaló Karla Patricia Rivero González.

La titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de Quintana Roo (Ceaveqroo), dijo a las que han sido agraviadas que la ley y las instituciones les garantizan el derecho de acceder a una gama amplia de servicios legales, atención médica y psicológica, apoyos para subsistir y mecanismos de reparación económica para enfrentar de la mejor manera el episodio de violencia.

Pero aseguró que la mejor estrategia para erradicarla es la prevención, a través de brindar información puntual sobre los derechos y los apoyos que las asisten.

En el caso de agresión sexual, por ejemplo, se proporcionan servicios médicos para evitar enfermedades o embarazos no deseados y un trato digno en las instituciones de salud, pero igualmente hay contención emocional y asesoría jurídica.

La comisionada señaló que los casos de violencia contra la mujer ocurren en su mayoría en los hogares o en el primer círculo de familiares con quienes se convive, pero sin que sé habitualmente denuncie hasta que se ve amenazada la integridad o la vida de la víctima o de sus hijas e hijos.

Para que una denuncia legal se formalice llegan a pasar hasta seis situaciones previas de violencia, pues la víctima desconoce que puede gozar de apoyos para la manutención, pago de renta, pasajes para retornar a su lugar de origen o acompañamiento legal para mantener la custodia legal de hijas e hijos.

Rivero González en entrevista con Luces del Siglo dijo que hay todo un aparato de gobierno y leyes dispuestas para asistirlas y acompañarlas con asesoría, atención inmediata y apoyos económicos.

Pero igual de valioso es saber, agregó, que no es normal vivir en un lugar con violencia cotidiana y hay que conocer la forma de actuar ante hechos y situaciones de riesgo, porque un derecho que no se conoce es un derecho que no se ejerce.

“Se deben identificar situaciones de riesgo para evitar estar en una situación constitutiva de algún delito. La mujer es el sector de la población que está en más vulnerabilidad, pero también suelen ser las niñas y las adolescentes”.

El Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública reconoce que la violencia contra la mujer prevalece en todo el país y la entidad quintanarroense no queda exenta.

Los casos documentados muestran que se da principalmente por el machismo, a través de insultos, amenazas, empujones o agresiones físicas que denostan, humillan o lastiman, pero también con otras formas cuyo fin es despojar de bienes y recursos económicos o condicionarlos en su disfrute para castigar la autoestima.

“El agresor juega con la manipulación y el chantaje, pero no hay secreto que sea lo suficientemente poderoso para quedarse callada, porque las consecuencias pueden ser peores al compartir ese secreto que el agresor pide mantener”.

Aparte están los feminicidios, casos más extremos donde se pone en riesgo latente a todas las mujeres, pues el agresor (en la mayoría de casos) es la pareja, ex pareja o formó parte del círculo familiar.

La prevención en este tipo de situaciones consiste en realizar un test de evaluación que analice la relación y el vínculo con la actual o anteriores parejas para detectar la presencia (y el riesgo) de insultos y ofensas que hacen sentir menos a la mujer.

De la violencia patrimonial donde se arrebata algún bien patrimonial o impide su disfrute, incluso del sueldo o de los ahorros, debe también denunciarse.

Pero con el uso de los medios digitales hay otras formas de ejercer la violencia, a través de la intromisión a la intimidad en las redes sociales, que ocurre cuando se publican fotografías o videos íntimos sin la autorización, para exponer y humillar.

El riesgo es mayor ante los niños y las adolescentes ante personas disfrazadas en el anonimato que son agresores o depredadores sexuales.

Rivero González insistió que la prevención coadyuva a contrarrestar la condición de vulnerabilidad de la víctima en el hogar, el trabajo o la comunidad.

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