NIDO DE VÍBORAS

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NIDO

POR KUKULKÁN

LA VARIEDAD DE ASPIRANTES de Morena a la candidatura para gobernador de Quintana Roo en 2022 no habla de fortaleza ni de eficacia del partido para reclutar cuadros, sino de debilidad y de fracaso de la dirigencia nacional para meter al orden a los diferentes grupos que se sienten con el derecho de participar en la contienda porque eso fue lo que les prometieron: un cambio democrático en los métodos de selección, con competencia limpia y libre decisión de las bases, no de las cúpulas, como tantas veces lo criticaron; sin embargo, no han hecho más que reproducir los viejos esquemas priistas del dedazo y la imposición. 

EN LA PASADA CONTIENDA cacarearon que la designación de candidatos se haría por encuesta, pero fue una burda simulación, como quedó demostrado con resoluciones del Tribunal Electoral a las que la dirigencia nacional respondió con cinismo que muchos de lo que se quejaron no fueron tomados en cuenta porque previamente no manifestaron su intención de participar. A la gente que creyó en el Movimiento de Regeneración Nacional la hicieron a un lado para dejar la operación electoral en manos de Jorge Emilio González Martínez “El Niño Verde”, supuestamente por un pago de favores del presidente Andrés Manuel López Obrador.

EN VEZ DE EMPRENDER LA OPERACIÓN CICATRIZ y de llegar a acuerdos con los grupos morenistas derrotados —como dictan las reglas no escritas de la política mexicana—, los Verdes prefirieron llevarse carro completo en las planillas de las presidencias municipales conquistadas, básicamente Benito Juárez y Puerto Morelos, lo que exacerbó más los ánimos en una guerra que no ha terminado y que amenaza con un cruento desenlace para el proceso electoral de 2022.

AUNQUE LOS VERDES YA SE SIENTEN SEGUROS de que conquistarán la gubernatura, montados sobre el capital político de Morena, primero deben definir si postulan para el cargo a la alcaldesa Mara Lezama —sin duda la mejor posicionada hasta el momento aunque dependerá de su actuación en los próximos ocho meses— o de plano le transfieren la candidatura al líder moral del Partido Verde para satisfacer su ambición de convertirse en gobernador de la entidad con apoyo de lo más desprestigiado de la política local encabezada por el ex gobernador Félix González Canto, principal operador de todo este tinglado.      

UNA VEZ QUE ELIJAN A SU CANDIDATO y se pongan de acuerdo entre ellos, los Verdes deberán enfrentar a los grupos resentidos de Morena que también buscan la candidatura a gobernador; por el norte del estado, la senadora Marybel Villegas Canché ya arrancó su campaña alentada por su jefe el senador Ricardo Monreal Ávila, y el diputado federal Luis Alegre Salazar confiado en que podría ser por la íntima amistad de su padre, Gastón Alegre, con el presidente Andrés Manuel; el otro que ha alzado la mano es el senador José Luis Pech Várguez, quien se siente con derecho a aspirar por haber fundado el partido en la entidad, aunque su sectarismo ha sido un repelente para ganar simpatizantes.

EN MEDIO DE TODA ESA VORÁGINE y la posibilidad de que la sangre corra al río —lo cual ya empezó a preocupar en la esfera presidencial porque lo que necesita López Obrador en el cierre de su mandato son candidatos fuertes—, el nombre de su entrañable amigo y operador Rafael Marín Mollinedo comienza a sonar cada vez con mayor fuerza como el caballo negro que vendría a serenar las pasiones y a quien simplemente nadie se opondría porque él fue quien los propuso para los cargos que hoy ocupan; de modo que nadie debe comer ansias porque les puede dar agruras.

@Nido_DeViboras