Tumban ficciones del Templo Mayor

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Templo Mayor
  • Mónica Cerda y Renata Ruiz critican visión centralista alrededor del imperio mexica. Ven en maqueta del Zócalo ausencia de rigor histórico.
YANIRETH ISRADE / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- La imagen del Templo Mayor de Tenochtitlan se ha usado a través del tiempo con fines políticos que refuerzan el centralismo de México, al tiempo que se uniforma a las culturas originarias y se desdibujan sus procesos, consideran en entrevista las historiadoras Mónica Cerda Campero y Renata Ruiz Figueroa.

Una visión que resta foco a ciudades alrededor del imperio.

Tras una revisión y comparación de la imagen del recinto sagrado tenochca tanto en mapas y como en fuentes históricas, advierten, por ejemplo, cómo éste se destaca mientras la representación del Templo Mayor de Tlatelolco está ausente de las cartografías de los siglos 16 y 17.

“Aparece el Templo Mayor como si fuera el principal y como si todo girara alrededor de él, cuando se sabe que había muchos recintos sagrados de importancia similar, probablemente.

“Se proyecta entonces la idea de un centro, de un imperio al cual se venció; en Europa la imagen del recinto es algo que cristaliza la visión de un gran imperio al que se venció y resulta sintomático que hoy quiera reforzarse la visión de un templo y un imperio mexica. Es como una ‘voz’ única dentro de la historia, cuando ésta tiene muchas más voces”, indica Cerda Campero.

Junto a Ruiz Figueroa, Cerca Campero es autora de Formas de la ficción-Templo Mayor, ensayo de próxima publicación que presentarán este viernes, a las 12:30 horas, en 18 Seminario de Historiografía Repensar la Conquista, organizado por la Universidad Veracruzana, en un evento que se transmitirá en el canal de YouTube de Guy Rozat Dupeyron.

UNA RÉPLICA A MEDIAS

Las investigadoras advierten, por otra parte, que la maqueta monumental del recinto sagrado de Tenochtitlan, o Huey Teocalli, que se construye en el Zócalo capitalino muestra la relevancia otorgada a la forma más que al fondo o al devenir histórico del mismo templo.

El cronista Francisco Hernández, por ejemplo, señala que estaba provisto de bóvedas y torres.

Probablemente no las tenía, pero su descripción revela las diversas versiones que hubo sobre este edificio y que no se conocen, a diferencia de la popularidad del templo doble difundida en maquetas o diagramas.

“Si uno lee a los arqueólogos, ellos mismos afirman que son hipótesis a partir de lo que se ha encontrado. Pero lo que se acaba ofreciendo al público es una imagen que se puede utilizar para los fines que sean necesarios, ya sean pedagógicos, políticos, educativos o de cualquier otra índole, pero, por alguna razón, nunca llega al público la duda, lo que no conocemos”, apunta al respecto Ruiz Figueroa.

Mientras arqueológicamente se sabe que el Templo Mayor de Tenochtitlan se edificó a partir de diversas etapas constructivas, como en una especie de cebolla, la superposición de capas históricas en torno a su construcción no se esclarece, señala Cerda Campero.

Y la maqueta del Zócalo no abona a ello.

“Quiero dejar claro que esto es un trabajo sobre el uso de esa maqueta en particular dentro de la difusión científica. Ahora se está reconstruyendo la gran maqueta para que pueda visualizarse la dimensión de este recinto, cuando muchos de los más grandes hallazgos arqueológicos son hacia abajo, son en las profundidades”, añade Cerda Campero.

La académica de la UNAM enfatiza la importancia del mundo subterráneo en la cosmovisión mexica, que depositó en el subsuelo ofrendas y otros elementos que no han recibido la misma difusión en aras de resaltar la altura y el tamaño del Templo Mayor de Tenochtitlan y el sitio central que ocupa, alrededor del cual gira el mundo mexica, de manera similar a la concepción medieval de las catedrales.

“Ahí es justamente donde los usos políticos de la historia son más evidentes, en esta idea de que el Templo Mayor es importante porque era grande y majestuoso, y eso no precisamente es lo que están apuntando los propios arqueólogos, que están apuntado a otra serie de cosas que son muy interesantes pero no necesariamente sustentan lo que a veces concebimos como la imagen de un imperio grandioso, que tendría que ver quizá con nociones europeas”, complementa Ruiz Figueroa.

“Ahora”, prosigue, “con la conmemoración de los 500 años, más que un esfuerzo por comprender ese momento histórico, los restos y las poblaciones, simplemente se trata de engrandecerlos sin dar cuenta de las capas históricas y la complejidad de la destrucción del Templo Mayor, que no es algo que esté resuelto. Es una historia de violencia que da cuenta de cómo se fue consolidando esta nación”.

Lo que se reconstruye es la maqueta, sí, mientras la historia permanece fuera de la discusión pública en esta conmemoración, coinciden las especialistas.

EL INAH, AL MARGEN

Aunque la maqueta monumental del Templo Mayor de Tenochtitlan se instaló en el Zócalo, zona de monumentos históricos, el INAH no emitió permiso ni recomendación alguna para su colocación.

“Lo que sí hizo fue poner a disposición del Gobierno de la Ciudad de México toda la información publicada por el INAH que pudiera servir para el proyecto”, indicó la Institución en una nota informativa.

La titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, Vanessa Bohórquez, solicitó autorización para utilizar “proyecciones, planos y visuales” del recinto sagrado, y la dependencia federal, a través de la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos, le respondió que “no existe inconveniente para que obtenga la información solicitada”, y la remitió al Museo del Templo Mayor, de acuerdo con el oficio 401-3-1201, del 25 de mayo, consultado por REFORMA.

Acerca de cómo se determinó la altura de la maqueta, de 16 metros (35 por ciento de la dimensión estimada del templo), la Secretaría de Cultura capitalina informó: “Con el fin de evitar riesgos a los transeúntes -y recomendación de Protección Civil- se estableció que la maqueta se realizara a partir de una estructura no cimentada -pues no puede ser anclada a la superficie de la plancha-, y también para cuidar la estética visual y el disfrute de la plaza pública más importante de México, dado que la representación del Gran Teocalli se va a mantener por varias semanas en este espacio público, rodeado de un conjunto edificaciones de valor histórico, cultural y social”.

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